Se quedó sin un peso por un terreno muerto de 130 hectáreas: décadas después, nadie puede creer lo que hay ahí
Un hombre puso toda su plata en un terreno que parecía no servir para nada. Lo que hizo después cambió el paisaje para siempre y hoy es un lugar que todos quieren visitar. ¿Qué encontró?
Anthony Edmondson invirtió todos sus ahorros en una cantera de grava abandonada en el suroeste de Inglaterra y plantó 50.000 árboles. Lo que parecía una locura se transformó en uno de los paisajes más sorprendentes de la región.
En la década de 1980, Anthony Edmondson tomó una decisión que muchos consideraron un disparate: puso cada peso que tenía para comprar una cantera de grava abandonada de 130 hectáreas en el suroeste de Inglaterra. El terreno, ubicado cerca de Pool Keynes, dentro del Parque Acuático de Cotswolds, estaba degradado tras años de extracción de grava. Donde antes solo había un paisaje industrial sin vida, él decidió empezar de cero.
La idea no nació de la nada. Edmondson había pasado años en Canadá, trabajando en minas de plata del Yukón. En su tiempo libre recorría bosques, lagos y paisajes salvajes. Esa experiencia lo marcó y, cuando volvió a Inglaterra, quiso recrear un entorno similar en el lugar que había comprado.
De cantera abandonada a bosque lleno de vida
La restauración no fue rápida. Edmondson plantó 50.000 árboles, además de flores silvestres y juncos, con el objetivo de devolverle la biodiversidad al lugar. Con el paso del tiempo, los árboles crecieron, la vegetación se expandió y los lagos comenzaron a atraer aves migratorias, garzas, nutrias y otras especies silvestres.
La recuperación del ecosistema fue tan significativa que la propiedad terminó reconocida como Sitio de Interés Científico Especial, una categoría británica destinada a proteger espacios de alto valor natural.

El curioso origen de los 170 lagos de Cotswolds
Aunque hoy el Parque Acuático de Cotswolds es famoso por sus paisajes, gran parte de sus aproximadamente 170 lagos tiene un origen industrial. Hace unas cinco décadas, la extracción de grava dejó enormes excavaciones que, con el tiempo, se llenaron de agua.
Muchas de esas antiguas canteras fueron transformadas en reservas naturales, mientras que otras pasaron a manos privadas y desarrollaron proyectos de turismo y conservación. La propiedad de Edmondson es uno de los ejemplos más emblemáticos de esa reconversión.

El bosque que también se convirtió en un destino turístico
La restauración del paisaje dio origen a Log House Holidays, un alojamiento compuesto por ocho cabañas de madera construidas junto al lago. Inspiradas en las tradicionales viviendas del interior de Canadá y fabricadas con troncos importados desde Finlandia, las cabañas cuentan con calefacción por suelo radiante y acceso directo al agua. Cada una dispone además de una barca de remos, lo que permite recorrer el lago desde la puerta del alojamiento.
En otoño, los bosques cambian de color y los reflejos sobre el agua convierten al lugar en uno de los rincones más pintorescos de la región.