Se metieron con topadoras en el campo donde vive una familia: el dueño resiste y no piensa moverse
Eustaquio Anaya vive en Lonco Trapial, zona de Gastre, y denunció que un grupo llegó con masa y barretas para tirar abajo su puesto. Aunque está dispuesto a irse, pone una condición que nadie esperaba.
Eustaquio Anaya, poblador rural del establecimiento Lonco Trapial, en la zona de Gastre, denunció un violento intento de desalojo y pidió protección al Estado. El conflicto escaló cuando quienes dicen ser los propietarios del campo llegaron armados con una masa y barretas para derribar el puesto donde vive con su esposa y su hija de 13 años, aprovechando que él no estaba en el lugar.
El establecimiento, según consignó Radio Chubut, tiene estatus de fiscal para el Instituto Autárquico de Colonización (IAC), lo que pone en duda la titularidad que invocan los atacantes. Anaya aseguró que la situación lo tiene desesperado y reclamó que el Estado intervenga para proteger a su familia.
“Estoy dispuesto a irme si me prueban que el campo es de ellos y si me pagan todo el tiempo que estuve cuidando el establecimiento”, declaró el poblador, según la información difundida. La propuesta deja en claro que no se opone a una salida ordenada, pero exige garantías y una compensación por los años de trabajo en el lugar.
Un conflicto que también golpea el bolsillo
La violencia no solo pone en riesgo la integridad de la familia: también tiene consecuencias económicas graves. Anaya explicó que, para no dejar solos a los suyos, no puede alejarse de la vivienda a controlar las chivas, que están en plena parición y quedan a merced de los predadores.
El hombre remarcó que la situación es insostenible y que necesita una respuesta urgente de las autoridades. Mientras tanto, la familia permanece en el puesto, resistiendo la amenaza de un nuevo ataque.
