Se jubila la enfermera que soñó durante años con trabajar en el Hospital Carrillo: su historia esconde un pasado en Malvinas

Soñó durante años con trabajar en el Hospital Carrillo y lo logró. Pero su historia esconde un pasado que muy pocos conocen: asistió a soldados en la guerra de Malvinas. Ahora, a los 61 años, se jubila y revela lo que hará.

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Se jubila la enfermera que soñó durante años con trabajar en el Hospital Carrillo: su historia esconde un pasado en Malvinas
Se jubila la enfermera que soñó durante años con trabajar en el Hospital Carrillo: su historia esconde un pasado en Malvinas

Nancy Jaramillo, licenciada en Enfermería de 61 años, vivió su último día de trabajo en el Hospital Central “Dr. Ramón Carrillo” después de más de cuatro décadas de vocación y servicio. Recibió el saludo de las autoridades y de sus compañeras en una jornada cargada de emoción.

La despedida reunió al director general Adolfo Sánchez de León, a la directora de Servicios Generales Claudina Encabo, al director de Servicios Administrativos Pablo Kowaliszyn y a la jefa de Enfermería Romina Méndez Da Silva, junto a un plantel que la acompañó con afecto.

“Estoy muy agradecida al Hospital Carrillo, a mis compañeras, a las supervisoras y a todo el plantel en general”, expresó Nancy. Sobre el gesto de los directivos, agregó: “Estoy muy feliz, realmente muy feliz de todo lo que hicieron por mí”.

Un recorrido por las alas del Carrillo

En el hospital comenzó en el sector de pacientes moderados, en el Ala B. Después pasó al Ala G y más tarde a la H, donde se atiende a pacientes operados y quirúrgicos. “Estoy agradecida por todo lo que han hecho por mí y por la oportunidad que me dieron para estar acá”, dijo.

Llegar a esa institución fue para ella el cumplimiento de una promesa. Nacida en El Maitén, Chubut, y con buena parte de su vida construida en el sur del país, cada vez que visitaba San Luis miraba el hospital y les decía a sus hijos: “Acá voy a venir, acá voy a venir”.

Recuerda que le hacía “toda la propaganda” al que se conocía como el hospital más grande de Sudamérica. “Y lo logré: apenas me llamaron, estuve acá”, contó. Pidió la baja en su trabajo anterior, donde le preguntaban si estaba loca por irse. “Les decía que no, que me iba porque quería trabajar acá. Me vine y estoy recontenta en mi último día”, sostuvo.

Una vocación que nació a los 16

Su camino empezó mucho antes. A los 16 años se sumó como auxiliar de enfermería de la Cruz Roja Argentina, de la que es socorrista, y con el tiempo se formó también como paramédica. Estudió enfermería en paralelo a lo largo de toda su vida: primero como enfermera profesional, entre Comodoro Rivadavia y Bariloche, y después como licenciada, título que obtuvo tras vivir mucho tiempo en esa ciudad. “No fue de un día para otro”, resumió. Fue además miembro fundadora de la Cruz Roja de Bariloche.

Malvinas: el recuerdo más fuerte

Entre tantas memorias, la guerra de Malvinas es la que más la marcó. Nancy trabajó en la parte territorial, en una gran carpa de campaña de la Cruz Roja armada como un hospital. Allí recibía a los soldados que llegaban del conflicto, bajados de los barcos y trasladados en botes hasta la playa. Les brindaban los primeros auxilios y de ahí los derivaban al hospital de Comodoro Rivadavia. “Ese era mi trabajo”, recordó.

Les tocó pleno invierno, con nevadas y provisiones que muchas veces faltaban. Nancy, que entonces era auxiliar de la Cruz Roja y ayudaba a las enfermeras militares, salía a buscar nieve en cantidad. La ponían en baldes y la derretían para lavar las heridas, porque la solución fisiológica y los insumos no llegaban: a veces los aviones pasaban de largo. También había que contener a los soldados. “Había que contenerlos por los nervios, por el estrés que tenían por las bombas que explotaban cerca, detonaciones fuertísimas. A veces caían a 30 kilómetros y nosotros las sentíamos como si estuvieran acá”, relató.

Años más tarde su vida cambió: en noviembre de 1982 nació su hija Nadia y Nancy dejó ese trabajo. Desde Bariloche siguió ayudando: reunía agua, alimentos, chocolates y cigarrillos para enviar a los soldados. “Los chicos no tenían cigarrillos; los que les sobraban los secaban y armaban con papel higiénico”, recordó.

Una vida de servicio que continúa

Nancy es madre de seis hijos: Nadia, Diego, Aylen, Daiana, Bruno y Antonio. Vive en el barrio República, donde asiste a los vecinos que se acercan a pedirle ayuda. “No por plata: yo lo hago con el corazón. Yo creo que nací para esto”, afirmó.

Con 45 años de profesión, la jubilación no la dejará quieta. “Me estoy por dedicar a hacer cocina, así que ya van a recibir mi catálogo”, dijo sonriente.

Antes de cerrar este capítulo, volvió a la gratitud, la palabra que más repitió durante la despedida: “Estoy muy agradecida, muy agradecida”. Así se fue Nancy del Hospital Carrillo, con el reconocimiento de sus compañeras y de la institución a la que quiso llegar desde siempre.

Nancy Jaramillo en su último día de trabajo

Nancy junto a sus compañeras

Recuerdos de Nancy en la Cruz Roja

Despedida en el Hospital Carrillo

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