Se hacían pasar por empresas conocidas y pagaban con cheques truchos: así cayó la banda
Se presentaban como representantes de empresas con buen historial y pagaban con cheques que no eran de esas firmas. Cuando una damnificada reclamó, los sospechosos ya tenían otra compra de aceite en marcha… y ahí los esperaban.
La Justicia de Tucumán tiene en la mira a una presunta banda dedicada a estafar con cheques falsos y ya hay tres hombres tras las rejas. Según la investigación, los acusados compraban aceites, baterías y repuestos presentándose como representantes de firmas de otras provincias con buen historial financiero. El perjuicio estimado supera los $100 millones.
Los imputados son Claudio Alí, Marcelo Gabriel Campero y Martín Guardo Arrébola. La jueza Eliana Gómez Moreira les dictó la prisión preventiva por 30 días. Los pesquisas sospechan que puede haber más involucrados y no descartan que aparezcan nuevas denuncias.
El método: nombres confiables y cheques apócrifos
De acuerdo con la pesquisa, los sospechosos se acercaban a proveedores haciéndose pasar por delegados de compañías radicadas en otras provincias, en general del rubro agropecuario. Elegían firmas con buenos antecedentes crediticios porque ese historial les abría la puerta: los vendedores confiaban.
Con el contacto aceitado, pedían presupuestos por volúmenes importantes de mercadería. Después cerraban las operaciones con cheques que simulaban haber sido emitidos por esas empresas, pero que en realidad eran falsos.
Una vez concretada la compra, coordinaban el retiro de los productos. En algunos casos usaban identidades ajenas o recurrían a terceros para trasladar la mercadería. Los artículos salían de los depósitos por mano de los propios involucrados o mediante fleteros que, según la investigación, habrían sido contratados solo para hacer el transporte.
El cheque rechazado que destapó todo
El hilo se empezó a desenredar cuando una de las empresas damnificadas notó que los cheques que había recibido rebotaban. Sus responsables consultaron al banco emisor y comprobaron que los valores no pertenecían a las firmas que supuestamente habían comprado.
Con la causa en marcha apareció otro dato: los acusados habrían utilizado un cheque que había sido denunciado como robado dos años antes.
Ernesto Baaclini, abogado de una de las compañías perjudicadas, contó que los sospechosos intentaron cerrar otra compra millonaria de aceite incluso después de que la maniobra ya estaba descubierta. Las autoridades fueron alertadas y dejaron que la operación siguiera bajo seguimiento judicial. Así se autorizó a los investigadores a seguir el camión que retiró la mercadería.
Baaclini, que actúa como querellante junto con Mariano Bustamante, remarcó que la modalidad llamó la atención de los pesquisas por su capacidad para sortear los controles comerciales habituales.

La pregunta que todavía no tiene respuesta
Uno de los principales interrogantes que intenta despejar la fiscalía es cómo los acusados consiguieron la información necesaria para hacerse pasar por representantes de compañías con antecedentes financieros favorables.
También se busca establecer de dónde salieron los cheques utilizados y si hubo una estructura más amplia detrás de las operaciones. La causa sigue abierta y no se descarta la participación de otras personas que todavía no fueron identificadas.

Qué pasó en la audiencia
En la audiencia, el auxiliar fiscal Rodríguez del Busto formuló cargos por estafa mediante el uso de documento privado falso, estafa consumada y tentativa de estafa.
El Ministerio Público Fiscal pidió que los tres imputados siguieran detenidos de forma preventiva durante 60 días. El planteo tuvo el respaldo de los abogados querellantes.
Claudio Alí, señalado como el presunto líder del grupo, negó haber participado en las maniobras y aseguró que no conocía a los otros detenidos. Su defensora reclamó el arresto domiciliario con el argumento de que su pareja trabaja y él se ocupa del cuidado de sus hijas.
La jueza Gómez Moreira convalidó la formulación de cargos y dispuso la prisión preventiva de los tres acusados por 30 días, un plazo menor al que había solicitado la fiscalía.
Con la causa en marcha, los investigadores intentarán medir el alcance total de las maniobras, identificar a posibles nuevos implicados y establecer si hay otras empresas perjudicadas por este mecanismo de fraude.