Se hacía pasar por médica en un centro de estética y una paciente terminó con un problema de salud
Una paciente llegó al centro convencida de que la atendería una médica. Meses después, un detalle que descubrió con otro profesional encendió la alarma: lo que le habían inyectado no era lo que le dijeron. La investigación sumó un dato clave sobre la mujer que la atendió.
Una denuncia por presunto ejercicio ilegal de la medicina y usurpación de títulos puso bajo la lupa a una mujer que se desempeñaba en un centro de estética de la capital tucumana, después de que una paciente asegurara haber sido engañada sobre su verdadera formación profesional.
Según relató Patricio Char, abogado de la denunciante, la mujer llegó al centro convencida de que la atendería una profesional de la salud. En un primer procedimiento le habrían colocado una sustancia en los labios que le presentaron como ácido hialurónico. Luego vino una segunda intervención más compleja: extracción de grasa del abdomen y los brazos para trasladarla a los glúteos, con anestesia y posterior indicación de medicamentos.
El hallazgo que cambió todo
Con el paso de los meses, la paciente empezó a notar problemas de salud y vio que las mejoras estéticas prometidas se desvanecían rápido. Cuando quiso retirar lo que creía ácido hialurónico con otro profesional, se topó con la verdad: lo que le habían inyectado era silicona.
A partir de ese descubrimiento, la denunciante encargó una investigación que arrojó un dato clave: la mujer que la había atendido y que firmaba recetas como médica figuraba en los registros oficiales únicamente como instrumentista. De acuerdo con el letrado, esas recetas llevaban membretes de al menos un hospital público y matrículas que no existen o pertenecen a otros profesionales, por lo que también se presentó una denuncia ante el Siprosa.
Char señaló que un allanamiento en el centro de estética no permitió encontrar esa documentación, lo que sembró sospechas sobre un posible aviso previo a la medida judicial. El abogado remarcó que nunca hubo un consentimiento informado real entre las partes y aseguró que la mujer denunciada sigue ejerciendo, ahora con tratamientos para bajar de peso mediante procedimientos similares. Según contó, otras personas se comunicaron con su estudio para relatar situaciones parecidas.
La versión de la defensa
Ernesto Baaclini, defensor de la investigada, calificó el caso como "una falsa acusación por sentir disconformidad en el tratamiento recibido" y sostuvo que las pruebas presentadas son contradictorias, sin que ninguna logre demostrar lo denunciado. Aclaró además que su clienta nunca se promocionó como médica.
El abogado remarcó que, pese a que la causa lleva varios meses en trámite, a la denunciante todavía no se le otorgó el rol de querellante, ya que el Ministerio Público no la estaría investigando como una causa de lesiones. El caso continúa bajo análisis judicial.