Se fugó en un yate y lo cazaron 21 años después: la historia del médico más buscado de EE.UU.
Un exmédico condenado por violación logró esconderse 21 años navegando en un yate. ¿Cómo lo atraparon? Los detalles que pocos conocen.
Durante 21 años, Ronald Fischer burló a la justicia estadounidense. El exmédico de 70 años, condenado por violación, fue detenido esta semana mientras navegaba en un yate frente a la costa de Nueva York. Su captura pone fin a una de las fugas más largas y elaboradas del país.
El arresto fue ejecutado por el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos en conjunto con la Guardia Costera. Fischer viajaba en el velero The Silver Lining, de 17 metros de eslora, registrado a nombre de “Richard Graydon”, uno de los múltiples alias que utilizó. Las autoridades confirmaron que no ofreció resistencia.
¿Cómo empezó todo?
La causa se remonta a 2003, cuando una mujer denunció haber sido abusada sexualmente a bordo de un yate de Fischer. Dos años después, mientras era juzgado por violación en primer grado, el acusado escapó antes de la sentencia.
En un correo electrónico a su abogado, Fischer admitió que, aunque confiaba en ser absuelto, no estaba dispuesto a arriesgarse a una condena. Prefería abandonar Estados Unidos e instalarse en otro país, donde planeaba una vida “segura y cómoda”.
Fue declarado culpable en ausencia y condenado a prisión perpetua, con posibilidad de libertad condicional tras 25 años. Su nombre apareció en la lista de los fugitivos más buscados de Rhode Island y en el programa America’s Most Wanted.
El hombre de los 17 nombres
Los investigadores lo describían como un navegante experimentado con contactos internacionales. Usó al menos 17 identidades falsas para ocultarse. El caso dio un giro cuando la Fuerza de Tareas contra Fugitivos Violentos de Rhode Island recibió información clave. Los agentes viajaron a Nueva York y lo localizaron en el velero donde fue detenido.
El FBI confirmó su identidad mediante huellas dactilares. En el allanamiento encontraron libros sobre cómo eludir a las fuerzas de seguridad. Además, correos electrónicos sugieren que su familia lo ayudó a mantenerse oculto durante más de dos décadas.
Cheryl Gingerich, la víctima, expresó un profundo alivio tras la captura. Dijo que el ataque cambió su vida y le dejó graves secuelas psicológicas.