Se escondió en un pozo bajo el piso de su casa: así cayó uno de los acusados del crimen de un jubilado en Rosario
Uno de los acusados por el crimen de un jubilado en Rosario fue hallado en un pozo oculto bajo el piso de su casa. ¿Qué más se sabe del caso?
La Policía de Investigaciones (PDI) detuvo a dos hombres acusados de asesinar a un jubilado de 75 años durante un robo en Rosario. Uno de ellos fue encontrado oculto en un pozo de casi dos metros de profundidad, disimulado debajo del piso de una habitación.
Las capturas ocurrieron en las últimas horas en el marco de la causa por el homicidio de Ercilio Abel Centurión, ocurrido el 26 de marzo en una vivienda de avenida Francia al 4800, en el barrio Plata. Los sospechosos, Diego Pérez (33) y Alan Moreyra (25), tenían pedido de captura desde hacía tres meses.
¿Cómo se escondió el acusado?
El operativo más llamativo se realizó en una casa de Avellaneda al 4900, donde fue detenido Moreyra. Durante el allanamiento, los agentes notaron un cerámico flojo en una habitación del fondo. Al levantarlo, descubrieron una excavación que ocultaba un pozo de 1,70 metro de altura. Allí, el sospechoso estaba escondido para evitar ser encontrado.
Por su parte, Pérez fue apresado en la zona de El Mangrullo al 4900, cerca del barrio Saladillo. En ese procedimiento se secuestraron un celular y un par de zapatillas que serán peritados por su posible valor probatorio.
El crimen del jubilado
El hecho ocurrió cerca de las 18.30 del 26 de marzo. Personal del Comando Radioeléctrico llegó al lugar tras un llamado al 911 que alertaba sobre una persona herida. Allí, el sobrino de la víctima contó que fue a visitar a su tío y encontró la puerta abierta y la casa revuelta. Minutos después halló a Centurión tirado en el piso del living y pidió asistencia.
Cuando llegó una ambulancia del Sies, los médicos solo pudieron constatar la muerte. El informe preliminar determinó que el jubilado murió por asfixia mecánica.
Según la hipótesis principal, los acusados ingresaron con la excusa de podar un árbol en la vereda y, una vez dentro, atacaron a la víctima para robarle. La investigación se apoyó en cámaras de seguridad y testimonios de vecinos que vieron a dos hombres trabajando en el árbol antes del ataque.