Se conocieron en Málaga sin poder hablarse y hoy recorren Salta: el insólito primer encuentro
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Se conocieron en Málaga sin poder hablarse y hoy recorren Salta: el insólito primer encuentro

Una aplicación de idiomas, un encuentro en Málaga y un detalle que ninguno de los dos anticipó: así arrancó la historia que hoy los trae a Salta. La pareja "argenrusa" ya tiene su itinerario por Cafayate, Cachi y la capital.

Se contactaron por una aplicación de intercambio de idiomas, pero cuando se vieron cara a cara en el centro de Málaga descubrieron que no compartían ni una sola palabra en común. Él creía que ella manejaba más español; ella suponía que podrían entenderse en inglés. Ninguno acertó.

Así empezó la historia de Anna Ivanova y Julián Greco, la pareja que sus seguidores conocen como "argenrusa". Hoy están casados, viven de sus redes y preparan un viaje que los traerá por primera vez al norte argentino. La historia la contaron en Tal Cual, el programa de streaming de El Tribuno.

Un traductor y muchas ganas

Julián vivía en Málaga y Anna había llegado como turista. El malentendido idiomático no fue obstáculo: echaron mano de un traductor y de la predisposición de ambos. "Sentíamos siempre que nos conocíamos de hace mucho tiempo", recordó él sobre aquellos primeros encuentros.

Para Anna, la relación fue el motivo que la llevó a aprender español. Los audios que él le mandaba se volvieron una herramienta de estudio y, según contó, en apenas un mes ya había avanzado bastante. Durante la entrevista pudo conversar y hasta bromear con las costumbres argentinas que fue incorporando.

Después vino la distancia. Ella volvió a Rusia y él se fue a Nueva Zelanda a trabajar con su hermano, con un plan inicial de año y medio que se cortó a los seis meses. "La extrañaba y no me terminó de convencer Nueva Zelanda", explicó.

Bodas, trámites y un invierno ruso

Julián quería casarse por civil para facilitarle los viajes a Anna. Según su testimonio, ella había sufrido situaciones de discriminación y dificultades para entrar a algunos países por su nacionalidad, en el marco del conflicto bélico. Los trámites en España complicaron el proyecto y las opciones quedaron en dos: Argentina o Rusia.

Eligieron el país de ella, para estar cerca de sus padres y para que Julián conociera a su familia. Allí se casaron y vivieron nueve meses. El balance, según él, fue contundente: "De las mejores experiencias de mi vida".

Reconoció que llegó con prejuicios sobre Rusia y sus habitantes, y que lo que encontró le cambió la mirada. El vínculo con sus suegros fue central, al punto de que siente que tiene una familia allá. La comunicación todavía necesita a Anna como traductora: él maneja palabras y frases de uso cotidiano, pero no domina el idioma.

La cocina funcionó como puente. Prepararon locro para el 25 de Mayo, hicieron asados y cocinaron empanadas salteñas con salsa de tomate y ají. A su suegro le encantaron y sus apariciones en el canal lo convirtieron en una figura querida por los seguidores.

Bajo cero: un asado a 25 grados negativos

El invierno fue el gran desafío. Julián, nacido en Mar del Plata y criado entre playas, quería conocer la nieve y las montañas. Anna, en cambio, había convivido con ella toda su vida y se sorprendía al verlo disfrutar tanto.

Lo que más le costó fueron las pocas horas de luz. Contó que oscurecía cerca de las 15.30 y que eso le alteraba la percepción del tiempo: "Yo sentía que tenía que cenar e irme a dormir y faltaba vivir todo el día".

El frío dejó anécdotas que hoy cuentan con humor. Una: un asado a 25 grados bajo cero, con la carne enfriándose apenas servida. Otra: una inmersión invernal en el río Volga, a la que se animó después de dudar y tras observar a otros. Se metió con la camiseta argentina puesta. Anna salió con ganas de repetir.

De la gastronomía rusa probó sabores nuevos, entre ellos un salamín de oso y carne de caballo. Todo termina en el relato que comparten en sus redes, donde mezclan diferencias culturales con escenas de convivencia y humor.

De YouTube en ruso a un proyecto en español

El proyecto de contenido no arrancó en español: al principio publicaban para personas de habla rusa, pero Julián no manejaba el idioma y eso limitaba la participación de ambos. Cambiaron de rumbo, empezaron con YouTube en español y después sumaron plataformas. Con el crecimiento de la comunidad, el proyecto se volvió una actividad laboral.

"Es muy familiar, lo ven familias enteras, parejas; lo puede ver cualquier persona", explicó Julián. Viajes, comidas y conversaciones se mezclan, y la participación de los padres de Anna sumó escenas de la vida familiar en Rusia.

Hoy hacen colaboraciones de gastronomía, excursiones y alojamientos. Anna además trabaja en marketing para una empresa rusa vinculada a la enseñanza de español a personas de habla rusa. Se definen como una pareja internacional y viajera.

"Argentina no es solo Buenos Aires"

El regreso al país tuvo para Julián una carga personal: llevaba cuatro años y medio sin volver. Quería reencontrarse con familiares y amigos, y que Anna los conociera. También quería mostrarle el país.

En el exterior notó que la imagen de los argentinos suele quedar asociada casi exclusivamente con Buenos Aires y con el habla porteña. "Argentina no es solo Buenos Aires", afirmó. Por eso insiste en recorrer las provincias y mostrar sus diferencias: acentos, comidas, festividades y costumbres.

Hasta la entrevista habían visitado Mar del Plata, Buenos Aires, Tigre, Pinamar y Tandil. En la ciudad de Buenos Aires organizaron un encuentro con seguidores en el Planetario. Tandil fue uno de los destinos que más disfrutaron: Anna vio carpinchos por primera vez. La naturaleza y los animales están entre las cosas que más le llaman la atención.

También la sorprendió la diversidad entre lugares: empezó a notar cambios en la gastronomía, la cultura y las formas de hablar, y quiere seguir descubriéndolos en el norte.

Dulce de leche, fernet y mate

El acercamiento de Anna a la Argentina empezó antes de llegar. En los primeros días de la relación probó dulce de leche y conoció el fernet con cola, que le gustó desde el principio. Comparó su sabor con el de un preparado para la garganta que conocía de Rusia, lo que provocó risas.

Con el mate sigue en etapa de exploración: prueba distintas yerbas para encontrar la que más le guste, aunque lo que ya disfruta es la costumbre de compartirlo. Describió una escena simple: ir a la playa con algún familiar, llevar facturas, tomar unos mates y mirar el mar. Esa manera de pasar el tiempo juntos es una de las experiencias que más valora.

El fútbol fue otro descubrimiento. Le llamó la atención la pasión con la que se viven los partidos y la presencia de camisetas y colores en las calles; un paseo por La Boca le permitió verlo de cerca. Julián le mostró videos de los festejos por el Mundial y la sorprendió la cantidad de gente y la intensidad de las celebraciones. Los nombres de Messi y Maradona, contaron, aparecen incluso lejos de Argentina: en un trámite en Rusia, la nacionalidad de Julián alcanzó para que la persona que los atendía los mencionara.

Rumbo al norte

El siguiente tramo del recorrido incluye Tucumán, Salta y Jujuy. Al momento de la charla calculaban iniciarlo en dos semanas y media o tres.

En Salta quieren combinar paisajes y gastronomía. Cafayate está entre las paradas previstas, con interés en conocer sus vinos; Julián señaló que en los supermercados que visitaron encontró sobre todo etiquetas mendocinas y le parece interesante mostrar también la producción salteña. Cachi y la capital provincial completan el itinerario, y en la ciudad de Salta planean encontrarse con sus seguidores, aunque todavía no anunciaron fecha ni lugar.

Las empanadas salteñas son otra expectativa compartida: ya las prepararon en Rusia, pero ahora quieren probarlas en su lugar de origen. Anna además espera llevarse un poncho como recuerdo.

Después, los planes siguen abiertos: no decidieron dónde establecerse y evalúan volver un tiempo a Rusia para seguir con sus videos y conocer nuevos destinos. Por ahora, la próxima experiencia será compartida desde el primer momento: ninguno conoce el norte argentino.

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