Se cerró el merendero de la escuela y una vecina abrió su casa: ya van 80 anotados
Leila tenía un merendero en la escuela hasta que lo cerraron. Ahora cocina en su casa para 80 chicos y abuelos, pero la lista sigue creciendo. ¿Hasta cuándo podrá sostenerlo?
En Coronel Cornejo, una localidad del departamento General San Martín, el cierre de un merendero escolar dejó a decenas de chicos sin su merienda. La respuesta no tardó: una vecina, Leila, junto a otras familias, decidió abrir las puertas de su propia vivienda para que los chicos no se queden sin comer.
El espacio se llama "La voz del pueblo" y funciona en la casa de Leila. La idea es simple pero vital: dar de comer los lunes, miércoles y viernes a quienes más lo necesitan en un contexto económico que aprieta cada vez más.
La convocatoria creció en pocos días. "Empezamos el día miércoles con 60 niños. Se enteraron que estamos con la merienda y se anotaron más, ahora son 80. Incluso abuelos de 70 a 80 años", contó Leila.
El merendero que funcionaba en la escuela ya no está. Por eso, esta vecina y su grupo de colaboradores se organizaron para que la merienda no se corte. Además, el comedor comunitario sigue activo una vez por semana, con comida para personas de escasos recursos.
En la mesa de "La voz del pueblo" se sirven platos bien argentinos: anchi, mazamorra y leche planchada, según publicó Mosconi TV Color. Son recetas simples, pero que llenan el estómago y el corazón de los chicos y abuelos que se acercan.
La historia de Leila y sus vecinos refleja lo que pasa en muchos hogares del país: los ingresos no alcanzan y la solidaridad se vuelve la única respuesta posible. Mientras el merendero escolar permanece cerrado, esta casa abierta se convirtió en el refugio de una comunidad que no se rinde.