Se casaron frente al Reloj Cucú más grande de Latinoamérica
Laura y Matías eligieron un escenario inédito para dar el sí: el Reloj Cucú de Eduardo Castex, un monumento con una curiosa historia que pocos conocen.
Laura Vanesa Toht y Matías Emiliano Tronca dieron el sí frente al Reloj Cucú de Eduardo Castex, el más grande de Latinoamérica, en una ceremonia que se convirtió en un hito para la localidad pampeana.
La pareja, que vive en Castex desde hace nueve años, eligió ese emblemático monumento de la plaza General San Martín para formalizar su unión. El juez de Paz, Fabio Segundo Cuadrelli, ofició el acta y destacó que era la primera vez que se celebraba un matrimonio en ese lugar.
Una historia que empezó en un bar
Laura es tucumana y Matías del conurbano bonaerense. Se conocieron hace once años, cuando él trabajaba en un bar y ella fue a tomar algo. El flechazo fue inmediato y poco después se mudaron a Eduardo Castex, donde construyeron su vida.
“La vida nos termina ubicando acá, que es un lugar que nos dio para crecer y estamos muy agradecidos de su gente”, contaron los recién casados.
Sobre la propuesta, aclararon que no hubo una formal: “Hace mucho tiempo que tenemos el proyecto y se dio ahora. Es un paso más a esta relación que venía de mucho tiempo, pero no es un comienzo sino un paso más. Fue una decisión mutua”.
La ceremonia contó con la música de la violinista piquense Alana Ducaghinni y con cuatro testigos: Rocío, Silvana, Erica y Selene, tal como exige la ley cuando el casamiento se realiza fuera del Registro Civil.
El Cucú, una obra con historia
El Reloj Cucú fue ideado por un grupo de jóvenes castenses y construido por el artesano y relojero Carlos Galván, quien también fabricó su maquinaria original. Se inauguró el 12 de febrero de 1977, en el marco de la XXII Fiesta Provincial del Trigo.
Mide siete metros de alto y cinco de ancho, incluyendo la fuente de la base. Su fachada y hojas de madera lo convierten en una verdadera obra de arte, y ahora también en escenario de bodas.
Pero hay un detalle que lo hace casi único: el número cuatro está escrito con cuatro palitos, como en los relojes suizos antiguos. El viceintendente Luis Ordoñez contó que, durante el armado, un empleado municipal pensó que era un error y lo cambió por el “IV” romano. Al día siguiente, Galván se dio cuenta y lo hizo corregir a tiempo para la inauguración.