Se anotaron 35 para aprender a producir semillas en Iglesia y ya piden repetirlo en otro departamento
Se anotaron 35 para la nueva diplomatura de la UNSJ en Iglesia, pero lo que llamó la atención fue otro pedido que ya llegó desde Jáchal. La cursada es gratuita y arrancó con un detalle que pocos esperaban.
La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) puso en marcha una Diplomatura de Extensión en Producción de Semillas en el departamento Iglesia, con 35 estudiantes en su primera cohorte. La cursada, que depende de la Delegación Valles Sanjuaninos y cuenta con el respaldo del Municipio de Iglesia, apunta a docentes y estudiantes avanzados de escuelas agrotécnicas, agricultoras y agricultores interesados en el manejo de semillas hortícolas, de alfalfa y de especies autóctonas.
La propuesta surgió de un pedido concreto de los propios egresados de la Diplomatura en Huerta Agroecológica, que reclamaban más opciones de formación en los departamentos alejados. La docente responsable, la ingeniera agrónoma Virginia Rizzardi, explicó a Diario de Cuyo que entre los temas más solicitados apareció la producción de semillas, “una actividad importante y que tiene una larga tradición en el Departamento de Iglesia”.
Si bien varios de los inscriptos ya habían pasado por la diplomatura anterior, la nueva propuesta es abierta y no una continuidad directa: también se sumaron numerosas personas que no habían cursado Huerta Agroecológica.
Un vínculo que sigue después del diploma
Rizzardi remarcó que el contacto con los egresados no se cortó al terminar la cursada. A través de grupos de WhatsApp organizados por departamento —Iglesia, Jáchal, Valle Fértil y Calingasta— los exalumnos siguen mandando fotos de sus huertas y de los abonos orgánicos tipo Bocashi que elaboran, y consultan sobre insectos, plagas y enfermedades de sus cultivos. Muchos de ellos son docentes en escuelas agrotécnicas o primarias rurales, y trasladan lo aprendido a las huertas escolares.
Qué se enseña y cómo se cursa
El objetivo general es capacitar en la iniciación y el manejo de la producción de semillas hortícolas, de alfalfa y de especies autóctonas. Entre los objetivos específicos, Rizzardi mencionó la difusión de tecnologías apropiadas y sostenibles, la formación técnica en una actividad tradicional del departamento y la promoción de un rubro para el que Iglesia presenta condiciones agroecológicas óptimas, con la expectativa de fomentar el arraigo de emprendimientos y pymes.
La cursada dura un semestre y suma 146 horas en modalidad mixta: las clases virtuales se dictan por el Campus de la UNSJ dos veces por semana y se combinan con prácticas presenciales. La primera se hace en la ciudad de San Juan, donde los estudiantes visitan el INASE y el INSEMI, sus laboratorios de análisis de semillas y la planta de limpieza, y luego el Laboratorio de Semillas de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, para la práctica de manejo y almacenamiento de semillas autóctonas. La segunda instancia presencial se cursa en Iglesia, en fincas de productores de semilla del departamento.
El temario abarca el panorama productivo y económico mundial, argentino y provincial de la industria semillera; el marco legal y los entes reguladores; los principios básicos de la producción de semillas hortícolas; los procesos fisiológicos del cultivo —polinización, fotoperiodismo, vernalización y aislamiento—; los procesos fisiológicos en semillas de especies nativas y sus tratamientos pregerminativos; los tipos de fruto y las modalidades de inicio de cultivo; la obtención y extracción de semillas y su maquinaria; la postcosecha y el almacenamiento; un módulo de agricultura familiar y producción de semillas vinculado al cooperativismo, con referencia a la Federación de Cooperativas Agropecuarias de San Juan (FECOAGRO); y dos módulos específicos sobre semilla de alfalfa y de cebolla.
La cursada es gratuita para los estudiantes. Las clases prácticas, que implican traslados y uso de laboratorios, se sostienen con financiamiento del Municipio de Iglesia.
Rizzardi confirmó que hay un bloque completo dedicado a las semillas de especies autóctonas y de resguardo genético de la zona cordillerana. Aclaró que la diplomatura todavía no tiene un vínculo formal con bancos de germoplasma ni con otras instituciones dedicadas a la conservación de semillas, aunque no descartó que ese tipo de articulaciones puedan surgir del propio trabajo de los estudiantes.
Con 35 estudiantes en esta primera cohorte, la docente adelantó que la propuesta podría dictarse en los próximos semestres en otros departamentos de los valles donde la producción de semillas también tiene peso, y que el municipio y la comunidad de Jáchal ya la solicitaron.
La estructura que lleva la universidad a los valles
La Diplomatura se apoya en la Delegación Valles Sanjuaninos, creada en 2014 por decisión del Consejo Superior. Depende del Rectorado y articula con el Vicerrectorado y la Secretaría Académica. Su coordinador, el licenciado Camilo Suárez, explicó que la misión es “garantizar el derecho a la universidad en todos los departamentos, sin que eso signifique desarraigo para estudiar”.
La Delegación nació para atender a Jáchal, Iglesia, Valle Fértil y Calingasta, los cuatro departamentos más alejados de la capital, aunque con el tiempo la territorialización creció y hoy la UNSJ también dicta carreras en Caucete, Sarmiento y Ullúm. La estructura formal llegó casi veinte años después de la primera experiencia territorial en los valles: la Tecnicatura en Agroindustrias, que empezó a dictarse en Jáchal en 1996 y creció durante casi dos décadas sin un organismo que la ordenara, según la iniciativa de algunos equipos docentes y a demanda de los municipios.
En infraestructura, Calingasta inauguró en junio su primera sede propia en el Centro Cultural de Barreal, gracias a un convenio con el municipio. Jáchal está por estrenar un edificio nuevo, con seis aulas para treinta y cinco personas cada una en un predio de diez hectáreas: hoy funciona en un local céntrico desde 2014, con un aula híbrida para unas cincuenta personas. Valle Fértil tiene sede en Villa San Agustín, también con aula híbrida de la misma capacidad y una tradicional para veinticinco personas. Iglesia, en cambio, todavía trabaja en espacios que le prestan el municipio y las escuelas.
Suárez remarcó que contar con sedes y con personal del lugar es clave, y destacó el rol de los referentes designados por cada municipio, que actúan como interlocutores cotidianos de la Universidad en el territorio: “cuando funciona esa articulación la universidad en territorio logra avanzar en sus propósitos”.
La idea de la Delegación es llevar cada vez más carreras y con mayor permanencia a los departamentos. En ese sentido, este año volvió a sesionar el Consejo de Delegados, que integra representantes de todas las facultades y busca coordinar la respuesta de la UNSJ a partir de lo que cada comunidad necesita. La aspiración de fondo es que la universidad en los departamentos sea una experiencia plena —docencia, investigación, extensión, vinculación, deporte, bienestar estudiantil, cultura e internacionalización—, algo que requiere un trabajo articulado de toda la institución.
Democratizar el acceso a la educación superior
Desde la Secretaría Académica, la magíster Rosa Ferrer enmarcó la propuesta en una visión más amplia de la Universidad. Sostuvo que toda propuesta formativa vinculada al sector productivo y a la sociedad sanjuanina es “sumamente importante” para la UNSJ, sobre todo lo que tiene que ver con “la conexión con la realidad” y con “poner la universidad al servicio de la comunidad”. Ese vínculo, planteó, se construye a partir de un diálogo de saberes entre los sectores sociales y la comunidad científica.
Ferrer explicó que, además de las carreras de grado, la Universidad impulsa diplomaturas, cursos y capacitaciones pensados para llegar a personas que no habían tenido a la universidad en su horizonte, algo que, remarcó, constituye una forma de democratizar el acceso a la educación superior.