Se acabó el papel: ARCA pone fecha límite para los últimos que aún usan talonarios
Un comerciante de un pueblo del interior todavía imprime sus facturas en talonarios. Desde noviembre, ARCA lo obliga a migrar a la factura electrónica. Pero hay un detalle: si no gestiona su punto de venta digital a tiempo, el organismo lo hará por él. ¿Qué pasa con los comprobantes en papel?
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) dio un paso más hacia la digitalización total: a través de la Resolución General 5893/2026, eliminó la posibilidad de emitir comprobantes en talonarios impresos para los sectores que todavía podían hacerlo. La medida apunta a transparentar las operaciones, afinar los controles fiscales y recortar costos, tanto para el Estado como para los contribuyentes.
¿A quiénes alcanza y desde cuándo?
La norma ordena el universo de contribuyentes y fija un cronograma escalonado. Los monotributistas sociales —adheridos al Régimen de Inclusión Social y Promoción del Trabajo Independiente o inscriptos en el Registro Nacional de Efectores— deberán pasarse sí o sí a la factura electrónica o a controladores fiscales a partir del 1° de noviembre de 2026.
Los sujetos no alcanzados por el IVA, es decir, aquellos del régimen general que no figuran como inscriptos ni exentos, tienen tiempo hasta el 1° de marzo de 2027. Para ellos, la norma es tajante: no podrán usar controladores fiscales y deberán operar con el sistema de facturación en línea.
En tanto, las compañías de seguros reguladas por la Ley 20.091 tienen una excepción específica para sus operaciones no gravadas con IVA, con vigencia inmediata.
Puntos de venta “de oficio”
ARCA sabe que el salto digital puede ser un dolor de cabeza para los sectores con menos estructura tecnológica. Por eso, si un monotributista social o promovido no gestiona su punto de venta digital cuando arranca la obligación, el organismo lo dará de alta automáticamente. Ese punto de venta quedará vinculado al servicio “Comprobantes en Línea” dentro de la web de ARCA, asociado al domicilio fiscal del contribuyente.
¿Y los talonarios de papel?
Desde las fechas límite, el comprobante en papel pierde validez. Los talonarios impresos solo servirán como resguardo ante contingencias —como cortes de luz prolongados o fallas masivas de internet— y únicamente hasta el vencimiento del Código de Autorización de Impresión (CAI) que figure en el documento.
La medida agiliza los circuitos administrativos y achica los márgenes de informalidad, pero también implica un desafío serio en las provincias del interior. En localidades alejadas de las grandes urbes o en sectores rurales con conectividad inestable, la transición demandará un esfuerzo extra para pequeños productores e instituciones intermedias.
La capacitación temprana, el acompañamiento de los profesionales y el buen uso de las herramientas del organismo serán claves para que la informatización sea una oportunidad de integración y no un obstáculo burocrático.