Se abrazaron, festejaron y minutos después lo mataron de un piedrazo: la desgarradora historia de un amigo
¿Qué última frase le dijo a su amigo antes de morir? El testimonio que estremece a Cañuelas.
La alegría por el triunfo de la Selección se convirtió en tragedia en Cañuelas. Franco Depauli murió al recibir un piedrazo en la cabeza mientras intentaba separar una pelea. Su amigo Javier contó los últimos minutos que compartieron y la frase final que le dijo.
Javier y Franco fueron juntos a ver el partido de Argentina contra Egipto. “Siempre con la misma cábala, sentarnos en una mesa al lado del otro. Siempre traía el bombo o el redoblante”, relató a TN.
Cuando terminó el encuentro, la emoción los desbordó. “Se puso a llorar, nos abrazamos y salimos a festejar”, recordó entre lágrimas.
Caminaron hasta el auto, estacionado a media cuadra. Allí, Franco lo detuvo y le dijo: “¿Viste? Nunca perdimos la fe y la esperanza. Nos vemos el sábado, te amo”. Fue su último abrazo.
Minutos después, Javier recibió un mensaje devastador: “Un amigo me escribió: ‘Lo mataron al Gitano’. Lo mataron de un piedrazo y llegó muerto al hospital”.
¿Cómo fue el ataque?
Según el testimonio, todo ocurrió apenas terminó el partido. “Hubo una pelea de dos o tres personas. Al rato se juntaron más. Él recibió un piedrazo en la frente y murió”, explicó Javier.
La investigación sostiene que Franco intentó separar una pelea en el centro de Cañuelas. Alguien arrojó una piedra de gran tamaño que impactó directamente en su cabeza. Fue trasladado de urgencia al Hospital Ángel Marzetti, pero llegó sin vida.
“El detenido no es el que tiró la piedra”
Javier aseguró que la persona detenida hasta el momento no sería el autor material. “Hay un detenido, pero el preso no sería el que tiró la piedra. El que tiró la piedra es de su grupo”, afirmó.
Los investigadores analizan cámaras de seguridad y videos de testigos para identificar al responsable.
En las últimas horas se conoció un video grabado por el propio Franco minutos antes del ataque. Se lo ve tocando el bombo y festejando, sin imaginar lo que ocurriría.
Javier lo describió como un “símbolo de Cañuelas, un pibe macanudo. Hacía malabares en la calle, ayudaba a la gente”. La comunidad lo despide con dolor y pedidos de justicia.