Sapos y murciélagos: la insólita recomendación de un especialista para los mosquitos gigantes del Valle de Uco
Sociedad · Mendoza

Sapos y murciélagos: la insólita recomendación de un especialista para los mosquitos gigantes del Valle de Uco

El calor y la humedad trajeron al Valle de Uco mosquitos de un tamaño que llamó la atención de todos. Un especialista en fumigaciones desaconseja la salida rápida y apunta a dos animales que ya viven en la zona: qué rol cumplen y por qué podrían cambiar el panorama.

El calor y la humedad de los últimos días en el Valle de Uco trajeron una postal que sorprendió a los vecinos: mosquitos de tamaño inusual, bastante más grandes que los habituales, aparecieron en distintos sectores de la zona y dispararon las consultas sobre cómo frenarlos.

Frente a ese escenario, el especialista en fumigaciones Andrés Jesús David planteó una respuesta que va a contramano de lo esperado. En diálogo con Noticiero Andino, aseguró que los productos químicos no son necesariamente la mejor alternativa y puso el foco en los controladores biológicos.

Qué está pasando en el Valle de Uco

Vecinos de diferentes puntos del departamento advirtieron la presencia de ejemplares de dimensiones superiores a las que suelen ver normalmente. La situación coincide con un período de temperaturas en ascenso y altos niveles de humedad, condiciones que pueden favorecer la actividad y la reproducción de distintas especies de mosquitos.

Sin embargo, el tamaño de los insectos no alcanza por sí solo para determinar de qué especie se trata ni para establecer si representan algún riesgo sanitario. Esa es una de las dudas que quedaron abiertas y que explican el interés por conocer las herramientas más adecuadas para controlar la plaga, tanto en espacios abiertos como en los alrededores de las viviendas.

¿Fumigar o dejar hacer a la naturaleza?

La recomendación del especialista apunta a mirar lo que ya existe en el ecosistema. En lugar de centrarse exclusivamente en la aplicación de insecticidas, David destacó el papel de animales que se alimentan naturalmente de insectos, como los sapos y los murciélagos.

Ambos cumplen una función dentro de los ecosistemas al consumir distintas especies de insectos. Desde esa perspectiva, favorecer su conservación y la de sus hábitats puede contribuir al equilibrio natural y al control de las poblaciones de mosquitos.

El especialista aclaró, de todos modos, que esto no habilita a capturar, trasladar o liberar animales en ambientes donde no habitan naturalmente, ya que esas prácticas pueden alterar los ecosistemas.

Qué es el control biológico y por qué lo recomiendan

La estrategia que propone el especialista aprovecha las relaciones naturales entre las distintas especies. El control biológico consiste en utilizar o favorecer organismos que contribuyen a regular las poblaciones de otros seres vivos, con lo que se reduce la necesidad de recurrir exclusivamente a productos químicos.

En el caso de los mosquitos, algunos de sus depredadores naturales pueden colaborar con ese equilibrio, aunque su presencia no garantiza por sí sola la eliminación de los insectos. Por eso, el control biológico debe entenderse como parte de una estrategia más amplia de prevención y no como una solución mágica.

Entre las medidas habituales para disminuir la reproducción de mosquitos aparece una clave simple: evitar la acumulación de agua estancada en recipientes, patios y jardines, donde determinadas especies pueden depositar sus huevos.

Con los mosquitos grandes ya instalados en la conversación de los vecinos del Valle de Uco, la invitación del especialista es a considerar el papel de la naturaleza y de sus controladores biológicos como parte de las alternativas para abordar el problema.

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