Santa Fe activó un plan para que los liberados no vuelvan a caer: el dato que ilusiona a Rosario
Santa Fe puso en marcha un plan que involucra a empresas y organizaciones para acompañar a los liberados y evitar que vuelvan al delito. Hay un número que ya ilusiona a Rosario, pero no es el único dato que llama la atención.
La provincia formalizó la Red Creer Santa Fe, una alianza entre el Estado, empresas y organizaciones sociales para acompañar a personas que salieron de prisión. La iniciativa ya muestra un número que llama la atención en Rosario.
El Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano de Santa Fe puso en marcha la Red Creer Santa Fe, un espacio de articulación público-privada que busca consolidar un ecosistema sostenible de inclusión socioeconómica para personas privadas de la libertad, liberadas y sus familias.
La presentación oficial estuvo a cargo de la Secretaría de Políticas de Inclusión y Abordajes Sociales, que conduce Ramón Soques. La red ya funciona a nivel nacional con más de 160 organizaciones de los sectores público, privado y social, y ahora desembarca formalmente en la provincia para conectar esas herramientas con el compromiso de empresas e instituciones civiles de Santa Fe y Rosario.
Un ecosistema que quiere trascender gestiones
Soques explicó que la iniciativa se enmarca en la estrategia provincial de prevención social de la violencia y remarcó la necesidad de que la política trascienda a los funcionarios de turno: “El objetivo es poder dejar una capacidad instalada, una red específica en Santa Fe, y en Rosario en especial, generando concientización y capacitación entre empresas privadas, las cámaras empresariales, asociaciones empresariales, organizaciones sociales y el sector público. Queremos que esto se convierta en un ecosistema que trascienda a los funcionarios circunstanciales y que pueda convertirse en una política de Estado garantizada también desde el afuera, con organizaciones sociales y empresas que entiendan y que se comprometan en este sentido”.
La estructura articula tres programas clave de la Secretaría. El primero es Reintegrarse, coordinado por Natalia Lapolla, que en su primera etapa dicta talleres culturales, recreativos y de oficios dentro de los penales y alcanza a 1.000 personas sobre una población penitenciaria total de 12.000. En la segunda etapa, a través del Dispositivo Enlace, se busca un acompañamiento singular de cada persona en el afuera: dónde va a vivir, qué va a hacer y la búsqueda de un centro de salud laboral.
El Programa Germinando, en tanto, crea unidades productivas para la inclusión socioproductiva de personas en situaciones de alta vulnerabilidad y de quienes están privados de la libertad en su proceso de salida.
“A las cooperativas las acompañamos, a lo mejor, con una inversión primaria para comprar insumos o maquinaria, o acompañamos con un monto, por ejemplo, para alquilar algún galpón o espacio físico donde trabajan, o con becas para aquellas personas; de alguna manera, apalancamos a estas cooperativas. La idea nuestra siempre es que puedan llegar a un estadio en el que no tengan que depender de fondos del Estado. Hay algunas cooperativas que ya están en un proceso, intentando ser autogestivas. Ese acompañamiento nosotros también lo hacemos con cuestiones que tienen que ver con enseñar marketing o cuestiones contables, porque justamente la idea es que en algún momento se independicen del Estado”, profundizó Soques.
A estos programas se suma la estrategia Familias Priorizadas, que brinda acompañamiento directo a los entornos familiares afectados por situaciones de violencia, consumos problemáticos o procesos penitenciarios.
“Lo que busca Familias Priorizadas, a través de los equipos territoriales, es hacer un acompañamiento sumamente cercano, interactuando con otras áreas del Estado. Acompañamos a la persona en sí, pero también a todo el contexto familiar”, explica Lapolla.
Capacitación en cuatro ejes y una prueba piloto laboral
El plan de trabajo con la Red Creer se desplegará a lo largo de un año e incluirá capacitaciones gratuitas en modalidades virtual, presencial e híbrida, organizadas en cuatro ejes centrales. El primero es Transformación cultural, orientado a equipos de prensa y comunicación para fomentar la sensibilización y erradicar estigmas en la cobertura sobre personas privadas de la libertad o liberadas. El segundo aborda primeros auxilios psicológicos y habilidades socioemocionales.
El tercero es Habilidades técnicas e inclusión laboral, con dos vertientes: una dirigida al sector empresarial y otra a organizaciones sociales, con el fin de brindar herramientas concretas para el mundo del trabajo. El cuarto es Justicia penal juvenil, un módulo específico que se encuentra en la etapa final de diseño.
Los talleres de la primera fase se dictarán entre octubre y diciembre, mientras que la segunda etapa se llevará a cabo el próximo año. Al finalizar los cursos de habilidades técnicas, se implementará un esquema de intermediación laboral para 20 participantes, que recibirán acompañamiento personalizado para lograr su inserción socioeconómica, ya sea a través del empleo formal o de alternativas autogestivas de generación de ingresos para sus familias.
La respuesta del empresariado y un proyecto en un shopping
Las autoridades destacaron la respuesta positiva de las cámaras y asociaciones empresarias de la región. “En las empresas hay una comprensión muy clara y un acompañamiento cuando llevamos esta propuesta. Nos llama la atención el entendimiento de que la salida no solo se logra con mejorar la persecución penal y las políticas de seguridad, sino que es también en paralelo, acompañando estos procesos. Lo resalto porque es algo extremadamente positivo y que debería llenarnos de orgullo como rosarinos”, expresó Soques.
La alianza público-privada explora nuevos modelos de apoyo que van más allá de la contratación directa. Entre los proyectos en marcha, el secretario anticipó que se está diseñando una unidad de venta en un importante centro comercial de la región, donde entre 10 y 15 cooperativas podrán exhibir y comercializar productos de alta calidad, lo que les daría escala e independencia económica del Estado.
La reinserción social de quienes recuperan la libertad tras un período de encierro requiere, según las autoridades, un proceso profundo de reconstrucción personal y la incorporación de pautas cotidianas que faciliten la convivencia y el trabajo. Para que ese tránsito sea sostenible, la provincia dispone de duplas de acompañamiento especializado que guían tanto a la persona liberada como a las empresas e instituciones que abren sus puertas.
“Entendemos que los procesos son conjuntos y que, muchas veces, las personas cuando salen de contexto de encierro tienen que, en principio, hacer un rearmado subjetivo y de cada una de sus historias. Posteriormente, el objetivo tiene que ver, ni más ni menos, con las cuestiones de hábitos. En todo este proceso, donde nosotros pretendemos el trabajo junto con los sectores privados, hay un acompañamiento de duplas especializadas. Eso también tiene que ver con la Red Creer, y la capacidad que tiene para brindarle herramientas a los sectores privados y de poder trabajar con esta población”, señaló Lapolla.
De los oficios tradicionales a la economía circular
Durante décadas, las propuestas de inserción postpenitenciaria se limitaron a oficios tradicionales como la carpintería, la albañilería o la panificación. Sin embargo, en un entorno donde la subsistencia informal se traduce en puestos de venta rápida en los barrios —que aportan ingresos inmediatos pero insuficientes para la sostenibilidad familiar—, la estrategia viró hacia la innovación y la economía circular.
“Por ejemplo, está la Cooperativa Tau, que trabaja con reciclado de productos informáticos, y la Cooperativa Programa Espuma, que funciona a partir del reciclado de aceite. Trabajamos con muchas cooperativas diferentes de acuerdo a las nuevas necesidades”, explicó la coordinadora del Programa Reintegrarse.
El seguimiento cercano en el territorio demuestra que cuando la articulación intersectorial funciona, el retorno al circuito delictivo disminuye. Así lo reflejan los números que maneja la provincia: “Nunca lo cuántico refleja los procesos individuales de estas personas, pero a veces ayuda a entender. De la población que nosotros venimos acompañando con el Dispositivo Enlace, el 92% no ha vuelto a reincidir”.