Santa Cruz sale a captar inversiones mineras: qué proyectos ofrece y cuánto podría quedarse en la provincia
La provincia presentó una cartera con más de 20 áreas mineras para atraer capital privado. Oro y plata siguen siendo el fuerte, pero ahora también apuesta a uranio, vanadio y tierras raras. La pregunta es cuánto de esa riqueza se quedará en Santa Cruz.
La provincia presentó ante inversores nacionales e internacionales una cartera con más de 20 áreas mineras, en busca de capital privado para nuevos desarrollos. Oro y plata siguen siendo el corazón del Macizo del Deseado, pero ahora también aparecen uranio, vanadio y tierras raras. La pregunta que sobrevuela es cuánto de esa eventual nueva ola de inversiones puede transformarse en trabajo, proveedores e ingresos para Santa Cruz.
Entre el 2 y el 4 de septiembre, la Secretaría de Minería y FOMICRUZ participaron de Argentina Mining Norte 2026, en Salta, donde mantuvieron reuniones con empresas e inversores y presentaron las oportunidades disponibles en territorio santacruceño.
Pero detrás de la participación en una feria aparece una cuestión mucho más importante para la economía provincial: ¿qué tiene hoy Santa Cruz para ofrecer y qué puede quedar efectivamente en la provincia si esas inversiones llegan?
Más de 20 áreas para buscar nuevos socios
FOMICRUZ informó durante la convención que actualmente dispone de un portfolio superior a 20 áreas ya exploradas, que pretende ofrecer a capitales privados mediante diferentes esquemas asociativos.
La estrategia busca repetir experiencias en las que la empresa provincial participa como socio y aporta propiedades, información geológica y conocimiento territorial, mientras que el privado incorpora financiamiento, tecnología y capacidad operativa.
Entre los proyectos que FOMICRUZ promocionó especialmente aparecen San Agustín, Chicho, San Pedro y Argenta, principalmente vinculados a la exploración de oro y plata.
Pero la cartera ya no termina allí. La Provincia también está mostrando Caballo Blanco-La Solita, donde se estudia potencial para uranio, vanadio y otros minerales estratégicos, además de zonas con anomalías vinculadas a tierras raras. Es una apuesta por ampliar el perfil tradicional de Santa Cruz, históricamente concentrado en metales preciosos.
Doce proyectos ya tienen exploración activa
El Ministerio de Energía y Minería informó en mayo que existen actualmente 12 proyectos realizando trabajos de exploración activa en el Macizo del Deseado.
Son El Águila, El Dorado Monserrat, El Zanjón, Cerro Bayo, La Flora, Luna Roja, Joaquín, Cerro León, La Manchuria, San Agustín, Meseta Sirven y El Pantano.
No significa que esas doce áreas vayan a convertirse en minas. La exploración es precisamente la etapa destinada a determinar si existe un recurso mineral suficiente y económicamente viable como para avanzar hacia etapas posteriores.
Pero sí muestra que Santa Cruz posee actualmente una cartera de proyectos que supera a los yacimientos que ya están produciendo.
San Agustín, la apuesta que FOMICRUZ quiere acelerar
Uno de los casos que la empresa estatal está utilizando como carta de presentación es San Agustín, ubicado en el Macizo del Deseado.
Durante la primera campaña de perforación de 2026 se ejecutaron 622 metros antes de la veda invernal. Ahora FOMICRUZ anunció un salto considerable: proyecta perforar alrededor de 4.000 metros adicionales durante los próximos meses.
El objetivo es aumentar la cantidad y calidad de información disponible. En minería, esa información tiene valor económico: cuanto más avanzado está el conocimiento geológico de un proyecto, menor es la incertidumbre para un posible inversor.
Por eso Santa Cruz intenta no ofrecer solamente territorio para explorar, sino áreas sobre las cuales ya existe información técnica acumulada.
Un sector que ya mueve casi US$1.900 millones en exportaciones
Santa Cruz llega a esta búsqueda de inversiones desde una posición particular.
Según los datos presentados por FOMICRUZ durante Argentina Mining Norte, la provincia acumuló durante el primer semestre de 2026 US$1.895 millones en exportaciones mineras y concentró aproximadamente cuatro de cada diez dólares exportados por el sector minero argentino.
Eso convierte a la minería en uno de los principales generadores de divisas de la economía santacruceña.
Pero exportar más no responde por sí solo cuánto de ese movimiento económico queda efectivamente dentro de la provincia. Ahí aparecen otras variables.
Primera vía: empleo santacruceño
Desde 2026 existe un régimen provincial reforzado para la contratación de trabajadores locales.
La modificación de la Ley 3141 establece que las empresas vinculadas, entre otras actividades, con la exploración y explotación minera deben dar preferencia a una composición de 90% de mano de obra local, con requisitos de residencia efectiva en Santa Cruz.
La reglamentación estableció mecanismos de control y también contempla excepciones para especialidades que no puedan encontrarse en el mercado laboral provincial, junto con planes de capacitación y sustitución progresiva.
La propia Provincia comenzó este año a reforzar controles sobre las operadoras para avanzar hacia ese objetivo.
Por lo tanto, una nueva inversión no debería medirse solamente en dólares anunciados. Un indicador concreto será cuántos puestos de trabajo terminan ocupados por santacruceños.
Segunda vía: proveedores locales
Existe otro mecanismo mucho menos conocido por fuera del sector. La Ley 3616 creó el Registro Único de Proveedores de Actividades Económicas, conocido como RUPAE, para aumentar la participación de empresas provinciales en las grandes actividades productivas.
La normativa vigente establece que el monto anual de obras, bienes, insumos y servicios contratado con proveedores santacruceños inscriptos no debe ser inferior al 50% del monto total contratado.
Además, los proveedores locales tienen prioridad cuando sus cotizaciones se encuentren hasta un 15% por encima de ofertas provenientes de empresas no radicadas en Santa Cruz.
Esto abre una segunda pregunta fundamental ante cualquier nuevo proyecto: ¿cuánto de lo que una minera compra y contrata termina siendo facturado por empresas radicadas en Santa Cruz?
Transporte, construcción, alimentación, mantenimiento, maquinaria, servicios técnicos, seguridad, logística y alojamiento forman parte de una extensa cadena económica que puede multiplicar el impacto de una mina mucho más allá del empleo directo.
El dato que habrá que seguir
La existencia de una ley, sin embargo, no permite por sí sola conocer su grado efectivo de cumplimiento.
Y existe un dato político interesante. En mayo de este año, la Cámara de Diputados volvió a solicitar al Ejecutivo información sobre las empresas contratistas y subcontratistas de Cerro Vanguardia, Cerro Negro, Minera Santa Cruz, Cerro Moro y Don Nicolás, incluyendo específicamente un detalle del cumplimiento de la Ley 3616 de compre local durante los últimos 180 días.
El pedido no cuestiona la llegada de inversiones. Permite, en cambio, identificar uno de los indicadores que deberán observarse si la provincia logra incorporar nuevos proyectos: cuánto compran efectivamente las operadoras dentro de Santa Cruz.
Regalías y participación provincial
Una tercera vía son los ingresos que genera directamente la explotación del recurso.
La producción minera aporta regalías al Estado provincial y, en determinados proyectos, FOMICRUZ participa además mediante asociaciones con privados.
El ejemplo histórico más claro es Cerro Vanguardia, donde FOMICRUZ posee el 7,5% de la sociedad y AngloGold Ashanti el 92,5%.
El emprendimiento lleva más de dos décadas de producción y genera alrededor de 1.200 empleos directos y más de 3.500 indirectos, según datos difundidos por la Provincia.
El modelo no significa que todos los futuros proyectos deban tener exactamente la misma estructura societaria. Pero explica por qué FOMICRUZ está presentándose ante los inversores como "socio estratégico", y no solamente como organismo propietario de áreas mineras.
El caso Cerro Negro muestra la escala posible
La dimensión económica de una inversión minera puede observarse en un proyecto que ya se encuentra operativo.
Newmont anunció este año una nueva etapa de expansión de Cerro Negro, con una inversión inicial de US$360 millones.
Según el Ministerio de Energía y Minería, esa etapa contempla unos 270 puestos de trabajo directos y permitiría extender el horizonte productivo del yacimiento por lo menos hasta 2035.
Ese es precisamente el tipo de impacto que Santa Cruz intenta multiplicar: inversiones que no solamente descubran nuevos recursos sino que permitan sostener producción durante años.
Del anuncio a la economía real
Santa Cruz tiene hoy una ventaja evidente: posee recursos minerales comprobados, décadas de experiencia productiva y uno de los distritos metalíferos más relevantes del país.
Ahora intenta agregar una segunda generación de proyectos. Oro y plata continúan siendo el núcleo de la oferta, pero el mapa empieza a incluir uranio, vanadio y tierras raras, minerales cuya demanda internacional podría crecer asociada a energía, tecnología y transición energética.
La llegada de capital privado sería solamente el primer paso. Para saber cuánto representa realmente para Santa Cruz habrá que mirar después otros números: cuántos proyectos llegan a convertirse en minas, cuántos santacruceños consiguen empleo, cuánto compran las operadoras a proveedores provinciales, cuánto se recauda por regalías y qué participación logra conservar FOMICRUZ en los desarrollos asociados.
Ese será el verdadero balance. Porque Santa Cruz ya sabe que debajo de su territorio existe riqueza mineral. La próxima discusión será cómo transformar una nueva etapa de inversiones en riqueza que también circule dentro de la provincia.