San Juan cambió doce veces su forma de votar desde 1900. La que rige hoy recuperó un mecanismo que la provincia ya había eliminado hace más de dos décadas, y el debate por reemplazarla vuelve a la agenda.
El año próximo los sanjuaninos volverán a las urnas y todavía no está definido bajo qué reglas lo harán. La discusión sobre el sistema electoral regresó a la agenda política y, para entenderla, conviene mirar atrás: desde 1900 la provincia cambió doce veces su manera de elegir autoridades, con mecanismos que duraron décadas y otros que apenas sobrevivieron a una sola elección.
Hoy rige una versión actualizada de la ley de lemas, aprobada en 2022 y estrenada al año siguiente con el nombre de SIPAD. Pero antes hubo elecciones indirectas, segundas vueltas, sistemas que sumaban votos de distintos candidatos y otros en los que sacar más sufragios individuales no alcanzaba para quedarse con el cargo.
De la Constitución de 1878 a la revolución de 1927
A comienzos del siglo XX, San Juan se manejaba con la Carta Magna de 1878, reformada un año después. El gobernador se elegía de forma directa, la Legislatura tenía dos cámaras y solo los contribuyentes podían votar en el ámbito municipal. Las reformas de 1912 reordenaron las condiciones del sufragio masculino y el registro electoral.
El primer cambio de fondo llegó en 1927. La nueva Constitución cantonista eliminó el bicameralismo y creó una Cámara única. Para diputados, la provincia se partió en 30 circunscripciones uninominales: cada una elegía un representante y ganaba el más votado.
El sistema tenía una consecuencia clave: una fuerza podía quedarse con muchas bancas sin necesidad de alcanzar un porcentaje equivalente de votos en todo el territorio. Los sufragios de los candidatos derrotados no se trasladaban a otras listas ni compensaban la representación legislativa.
Esa misma Constitución dejó otra huella: reconoció el derecho de las mujeres a votar y a ser elegidas para cargos provinciales, lo que ubicó a San Juan entre las experiencias pioneras del país en derechos políticos femeninos.
El peronismo, el Colegio Electoral y el balotaje de 1973
En 1949, la reforma constitucional impulsada por el peronismo creó una Cámara de 34 diputados elegidos en distrito provincial único. Las 30 competencias territoriales desaparecieron y toda la provincia pasó a ser una sola unidad electoral legislativa. El esquema no resistió los cambios posteriores: en 1956 se derogó esa Constitución y se restableció la de 1927.
Uno de los capítulos más singulares se vivió en 1963. Los ciudadanos no eligieron gobernador y vicegobernador de forma directa, sino a los integrantes de un Colegio Electoral que después definió los cargos. Las elecciones fueron el 7 de julio y, el 26 de agosto, los electores consagraron a Leopoldo Bravo y Luis Cattani. Para la Legislatura se eligieron 30 diputados en cuatro secciones plurinominales, con representación proporcional.
El contexto no era menor: el peronismo estaba proscripto para cargos ejecutivos, aunque la Unión Popular pudo presentar candidaturas legislativas. Las reglas de la época estuvieron atravesadas por exclusiones e interrupciones institucionales.
Diez años después, en 1973, San Juan probó otro mecanismo hoy lejano: el balotaje. La legislación nacional exigía superar el 50% de los votos válidos para ganar la Gobernación; si nadie lo lograba, las dos fórmulas más votadas competían en una segunda vuelta. Y eso fue lo que pasó: Eloy Camus resultó electo gobernador tras el balotaje. Para diputados se mantuvieron las cuatro secciones, con sistema proporcional D'Hondt y un piso del 8%. La segunda vuelta no se convirtió en regla permanente: fue parte de un régimen transitorio.
1983 y la reforma que sigue vigente
Con el regreso de la democracia, San Juan volvió a las circunscripciones uninominales de 1927. Cada territorio elegía su diputado y todavía no existía la representación proporcional provincial, que llegaría tres años después.
La Constitución de 1986 dejó la marca más duradera. Estableció el sistema mixto de representación legislativa que, con ajustes en la cantidad de bancas, continúa en pie: cada uno de los 19 departamentos elige un diputado por mayoría simple y a esos legisladores se suman los proporcionales, distribuidos en toda la provincia mediante D'Hondt.
La lógica es doble: se garantiza que todos los departamentos tengan un representante, sin importar su población, y a la vez se reparten bancas entre las fuerzas según los votos provinciales. El Código Electoral de 1987 terminó de ordenar el mecanismo, fijó la elección directa de gobernador y vice por simple mayoría y estableció un piso del 3% de los votos válidos para acceder al reparto proporcional.
La Constitución preveía originalmente un diputado proporcional cada 20.000 habitantes. En 2002, la Ley 7237 elevó ese parámetro a 40.000, lo que redujo la cantidad de bancas de ese componente. El resultado se ve en la Cámara actual: 36 legisladores, 19 departamentales y 17 proporcionales.
Lemas, colectoras y el regreso de la acumulación
Los noventa trajeron uno de los experimentos más controvertidos. La ley de lemas, aprobada en 1994 y aplicada en 1995, permitía que un partido o alianza presentara varios candidatos bajo un lema común. Cada uno competía con su sublema, pero los votos se acumulaban para definir qué fuerza ganaba.
El mecanismo podía producir una situación llamativa: que un candidato llegara al poder con menos votos individuales que un adversario. Si dos postulantes de un mismo lema sumaban 20 y 15 sufragios, la fuerza reunía 35; si otro lema alcanzaba 30, perdía aunque su candidato hubiera sido el más votado. Ganaba el de 20 votos por pertenecer al lema vencedor.
Hubo modificaciones en 1998. En los comicios de 1999 la acumulación ya no se aplicaba para gobernador ni diputados proporcionales, aunque seguía para diputados departamentales, intendentes y concejales. En julio de ese año, la ley de lemas quedó derogada.
La posibilidad de compartir candidaturas no desapareció del todo. En 2003 y 2007 se usaron las colectoras: a diferencia de los lemas, los votos de quienes competían por una misma categoría no se sumaban entre sí, pero podían acompañar a un mismo postulante para otro cargo.
De las PASO al SIPAD
En 2010 San Juan incorporó las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. La ley fijó dos instancias: una para seleccionar candidatos dentro de cada agrupación y otra para elegir autoridades. La diferencia con los lemas era central: los votos de las primarias no se trasladaban a la general y quien perdía la interna quedaba fuera de la competencia por el cargo.
El sistema se mantuvo varios procesos hasta que, en diciembre de 2021, la Legislatura aprobó la Ley 2348-N, que eliminó las PASO provinciales y restableció la selección mediante internas partidarias. Duró poco: en septiembre de 2022 se aprobó una nueva modificación que creó el Sistema de Participación Democrática Abierta (SIPAD).
Estrenado en 2023, el SIPAD recuperó una característica de la vieja ley de lemas: la acumulación de votos entre candidaturas de una misma agrupación. Para gobernador, intendentes y diputados departamentales se suman los votos de las subagrupaciones; la agrupación más votada se queda con el cargo, que corresponde al candidato más votado dentro de esa fuerza.
Para los diputados proporcionales el reparto es más complejo: primero se acumulan los votos por agrupación y se distribuyen bancas por D'Hondt con piso del 3%; después se hace una distribución interna entre subagrupaciones, con reglas específicas de asignación y redistribución. En el ámbito municipal, una subagrupación puede presentar varias listas y acumular sus votos antes de competir con las demás.
Un debate abierto de cara al próximo turno
El relevamiento deja una constante: no todos los cambios electorales pasaron por reformas constitucionales. Algunas modificaciones transformaron la estructura de representación política; otras alteraron la forma de competir por los cargos sin tocar la distribución básica del poder legislativo.
También hay diferencias entre mecanismos que duraron décadas y otros que se usaron una sola vez, como el balotaje de 1973, el Colegio Electoral de 1963 o el breve regreso a las internas partidarias en 2021.
La historia muestra además que San Juan volvió varias veces a mecanismos que había abandonado: las circunscripciones uninominales regresaron tras sucesivas reformas y la acumulación de votos, eliminada con la derogación de los lemas, reapareció con otra estructura en el SIPAD.
Con un nuevo proceso electoral en el horizonte, la discusión sobre las reglas de juego vuelve a la agenda. Al 10 de octubre de 2026, fecha de actualización del relevamiento, el SIPAD seguía vigente y los proyectos para reemplazarlo no habían sido tratados. Los historiadores no coinciden en si la historia es circular, pero todos los cambios impulsados en 126 años replicaron algo aplicado en el pasado. La boleta única podría ser la primera modificación sin antecedentes locales.