San Juan espera a El Niño: la nieve que salva y las tormentas que llegan

San Juan lleva más de una década de sequía extrema y ahora El Niño promete revivir la nieve en la cordillera. Pero el mismo fenómeno que trae alivio también enciende las alertas por tormentas severas y aluviones en el piedemonte. ¿Qué dicen los expertos?

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San Juan espera a El Niño: la nieve que salva y las tormentas que llegan
San Juan espera a El Niño: la nieve que salva y las tormentas que llegan

El sobrecalentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, conocido técnicamente como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), ya se consolida como el gran protagonista del clima global. En la Argentina, sus efectos no llegan parejos: mientras el Litoral y la región pampeana suelen sufrir inundaciones severas, San Juan se prepara para una combinación inédita de alivio histórico y riesgo extremo.

La provincia arrastra más de una década de sequía extrema, con ríos que apenas llevan agua y embalses en niveles críticos. La llegada de El Niño modifica ese panorama, pero también enciende luces de alerta en los valles y la precordillera.

Nieve en la cordillera: la esperanza para los embalses

El impacto más importante para la economía y el abastecimiento sanjuanino ocurre en las altas cumbres de los Andes. Según los estudios del Departamento de Geofísica y Meteorología de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), durante los eventos de El Niño se debilita el Anticiclón del Pacífico Sur, esa barrera de alta presión que habitualmente bloquea el paso de los frentes fríos cargados de humedad.

Al ceder esa barrera, ingresan masas de aire húmedo desde el océano y aumentan la frecuencia e intensidad de las nevadas en la alta cuenca del Río San Juan. Ese manto de nieve es la principal fuente de almacenamiento de agua en forma de hielo y resulta clave para recuperar la cota de los embalses y sostener el riego agrícola.

Verano bajo alerta: tormentas severas y granizo

El beneficio para las reservas hídricas no elimina los riesgos. Con la llegada del verano, los valles poblados y las zonas precordilleranas entran en una fase de inestabilidad. Los informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierten que la fase cálida del ENOS altera la distribución térmica del aire y favorece la convección.

El organismo aclara que El Niño no significa lluvias continuas durante los meses estivales en los oasis cuyanos, sino que aumenta la energía disponible en la atmósfera. Eso deriva en tormentas aisladas de rápido desarrollo, con ráfagas intensas, descargas eléctricas, caída de granizo y precipitaciones concentradas en pocos minutos.

El deshielo y el fantasma de los aluviones

La mayor acumulación de nieve en la cordillera también plantea un desafío operativo para la primavera y el verano, cuando el sol y el ascenso de las temperaturas activan la fusión nival. Desde el Ministerio de Infraestructura y el Departamento de Hidráulica del Gobierno de San Juan señalan que la variable clave es la tasa de fusión.

Un aumento brusco e imprevisto de la temperatura ambiente, o la coincidencia de lluvias cálidas sobre los mantos de nieve en media montaña, acelera el escurrimiento superficial. Eso eleva el riesgo de crecidas repentinas en arroyos de cordillera y precordillera, con posibles bajadas de creciente y aluviones en el piedemonte. Por este motivo, las autoridades mantienen un monitoreo permanente de la evolución del fenómeno.

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