San Juan: el asado pierde terreno y no es solo por el precio
El referente del sector cárnico sanjuanino apunta contra la falta de políticas públicas para defender la carne vacuna: mientras el consumo se derrumba, el pollo y el cerdo ganan la mesa. ¿Qué pasó con el asado?
El consumo de carne vacuna en Argentina atraviesa una transformación que excede la coyuntura económica. En San Juan, el sector cárnico observa con atención un fenómeno cultural que gana terreno: los cambios en los hábitos de vida, el avance de la cultura fitness y la persistente "mala prensa" que rodea a la carne roja. Así lo planteó Antonio Parra, abastecedor y referente de carnicerías de la provincia, quien analizó el impacto de estas nuevas dinámicas en el mercado local.
Día de la Madre: ventas en baja
Según las estimaciones de Parra, las ventas para el Día de la Madre cayeron alrededor de un 15% en comparación con 2024. El empresario recordó que el año pasado los precios se mantenían congelados desde febrero, lo que facilitaba el acceso y acomodaba el poder adquisitivo en relación con el valor de la carne.
Sin embargo, para el abastecedor sanjuanino el factor económico dejó de ser la única explicación del fenómeno. El cambio cultural hacia una alimentación más ligera y el auge del acondicionamiento físico juegan un papel determinante en la baja del consumo per cápita a nivel nacional.
De 64 a 47 kilos: la caída en dos décadas
El consumo per cápita pasó de 63 o 64 kilos por persona al año en 2006 a unos 47 kilos en la actualidad, lo que representa una caída cercana al 30% en dos décadas. Parra sostuvo a Tiempo de San Juan que a la habitual propaganda negativa que tilda a la carne de cara o pesada se le suma el aumento exponencial de gimnasios, la búsqueda de un estilo de vida más saludable y la proliferación de proteínas artificiales y productos fit.
Esta metamorfosis en el plato de los sanjuaninos va de la mano con la masificación de los suplementos deportivos, que dejaron de comercializarse exclusivamente en tiendas especializadas en fitness para pasar a ocupar las góndolas de los supermercados. Asimismo, franjas etarias que antes no realizaban deporte de forma regular hoy incorporan actividad física constante y eligen evitar comidas pesadas durante la noche.
Pollo y cerdo, los grandes beneficiados
En ese contexto, las redes sociales y las campañas nutricionales promocionan intensamente al pollo como una opción magra y saludable para dietas de alto rendimiento. Al mismo tiempo, la carne de cerdo duplicó su presencia en la mesa cotidiana en variantes masivas como milanesas o carne picada por su ventaja en precio.
El referente del sector cárnico marcó además la enorme asimetría que existe entre los tiempos de producción aviar y ganadera, lo que explica gran parte de la brecha de costos entre ambas industrias. Mientras un pollo listo para faena requiere entre dos meses y medio y tres meses, un vacuno criado a pasto natural demanda entre 3 y 5 años, elevando considerablemente los costos de cría y engorde.
Sin políticas públicas para defender la carne
Pese a este escenario desafiante, Parra remarcó que la carne vacuna es 100% proteína pura y natural, pero advirtió sobre la falta de políticas públicas y apoyo gubernamental para defender y promocionar estas virtudes nutricionales tanto en el mercado interno como a nivel internacional. Países como Brasil exportan mayor volumen por una cuestión de escala, aunque la producción argentina continúe siendo superior en calidad.