San Juan aprobaba la minería, pero un número se derrumbó en solo un año
La imagen de la minería en San Juan sigue arriba del 75%, pero la confianza en que genere empleo se pinchó: cayó veinte puntos en un año. El dato que encendió la alarma en el sector.
Ernesto Cussianovich, socio de Poliarquía y director del área de minería y energía de la consultora, puso el foco en un punto que el sector suele pasar por alto: la brecha entre lo que la minería promete y lo que la sociedad espera que ocurra, y cuándo. Lo hizo durante un encuentro organizado por CAPRIMSA y CAME en el Museo de Bellas Artes.
El especialista comparó los tiempos de la actividad con los del campo. “Argentina es un país históricamente agrícola y ganadero, que tiene un ciclo anual, ahora tiene que acostumbrarse al ciclo minero, que es de mediano plazo”, planteó ante los presentes.
Cussianovich aclaró que era la primera vez que lo convocaban desde el ámbito de los proveedores y agradeció a Fernando Godoy, presidente de CAPRIMSA, por la invitación. Anticipó que tenía “mucho para [decir] sobre este sector” y presentó las primeras mediciones que hicieron específicamente sobre ese universo.
Qué dicen los proveedores sanjuaninos
Los datos iniciales mostraron que San Juan tiene un alto conocimiento de sus empresarios que venden bienes y servicios a la industria minera. Ese vínculo, según el consultor, no es un detalle menor: los proveedores funcionan como enlace entre la actividad y el resto de la comunidad.
Pero el hallazgo central de la encuesta 2026 apunta a otro lado. Para Cussianovich, el gran desafío del sector es el manejo de las expectativas, y esa tarea recae tanto en las empresas operadoras como en las exploradoras. Deben “mostrar no solo qué van a hacer sino cuándo y en qué plazos”, sostuvo.
El cobre y el litio como vidriera
El especialista viene sosteniendo desde hace años que “el litio y el cobre se han convertido en ventrílocuos de la minería, mejorando la imagen a nivel nacional”. Ese rol sigue vigente, aunque con un cambio de peso: el cobre hoy ocupa una posición más relevante que el insumo de las baterías eléctricas.
El resultado de ese fenómeno es un giro en la percepción pública. La opinión sobre el sector “ha evolucionado de una postura de prohibición o resistencia a que hoy la sociedad crea que la minería es un motor de desarrollo”, explicó.
Ese nuevo escenario, lejos de resolver los problemas, abre otros. La actividad “debe hacer un esfuerzo en controlar las expectativas porque lo que puede suceder es tener mineros anti mineros, porque no cumplieron con lo que esperaban”, advirtió.
La paradoja sanjuanina: buena imagen, menos confianza en el empleo
El último año en San Juan ofrece un ejemplo concreto de esa tensión. La provincia conserva una aprobación amplia del desarrollo minero, con una imagen positiva que supera el 75%. Sin embargo, cayó la proporción de personas que afirmaron que la industria genera oportunidades de empleo: pasó del 80% al 60% en doce meses.
Para Cussianovich, esa baja se explica por la ansiedad que despierta la búsqueda de trabajo. “Las preocupaciones tradicionales se han desplazado a la exigencia de más transparencia, información clara y que se concreten las oportunidades”, señaló.
El consultor ubicó esa responsabilidad principalmente en el gobierno y en las empresas mineras, aunque también incluyó a los proveedores, a quienes les corresponde participar de ese esfuerzo para sostener el vínculo con la sociedad.