Saltó la ficha de cinco causas en Salta: la violencia no da tregua ni con la Justicia encima
Salta extendió la emergencia por violencia de género y los números del Observatorio marcan un salto que preocupa: las denuncias no dejan de subir. Cinco causas recientes en distintas localidades muestran un patrón que ni las medidas judiciales logran frenar.
Cinco expedientes recientes de violencia de género en Embarcación, Pichanal, Orán y distintos barrios de la capital salteña tienen un denominador común: los agresores no frenaron ni siquiera después de que la Justicia les impusiera medidas de protección. Los casos, que incluyen golpes, amenazas de muerte y abuso sexual, se conocen en un contexto de emergencia pública prorrogada por sexta vez desde 2014 y con las denuncias en alza.
La emergencia que no se apaga
El 1 de octubre, Salta extendió por dos años más la emergencia social por violencia de género, una decisión que prorrogó la vigencia de la Ley 7.857. La medida acumula seis renovaciones desde su sanción original en 2014.
Los números del Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVcM) explican por qué: las denuncias crecieron un 98% entre 2016 y 2025 y sumaron otro 5% al comparar los primeros semestres de 2025 y 2026. Además, más de una de cada cuatro denuncias que ingresan a las comisarías salteñas corresponde a violencia de género.
Embarcación: golpes, amenaza de muerte y regreso pese a la prohibición
Un hombre de 61 años reconoció su responsabilidad por amenazas, lesiones agravadas por violencia de género y desobediencia judicial. La condena: seis meses de prisión de ejecución condicional.
El 13 de septiembre se presentó en el domicilio que compartía con su expareja y la golpeó en distintas partes del cuerpo. Al retirarse la amenazó de muerte y, ese mismo día, volvió a la vivienda a pesar de estar notificado de una prohibición de acercamiento y de ejercer violencia física o psicológica. Vecinos alertaron a la Policía y el hombre terminó detenido.
Barrio Solidaridad: cinco años de prisión y amenazas con fotos íntimas
En el barrio Solidaridad de la capital, un hombre de 29 años recibió cinco años de prisión efectiva por lesiones graves agravadas por la relación de pareja previa y por mediar violencia de género, más dos hechos de coacción y desobediencia judicial.
La relación había durado unos seis años y estaba atravesada por episodios de violencia. Cuando la mujer decidió separarse, el acusado la habría amenazado con difundir fotografías íntimas. Un juzgado de Violencia de Género le impuso medidas cautelares que incluían prohibición de acercamiento, comunicación y difusión de esas imágenes.
Sin embargo, el 1 de mayo de 2025 se presentó en el lugar donde vivía la mujer y volvió a agredirla y amenazarla. Según la acusación, la sujetó del cuello y le advirtió que la mataría si no regresaba con él. La mujer cayó al suelo y perdió el conocimiento; vecinos pidieron asistencia médica y alertaron a la Policía. Además de la pena, el condenado deberá reparar económicamente el daño causado.
Barrio El Jardín: cuchillo, amenazas de fuego y medidas incumplidas
Un hombre de 36 años fue condenado a diez meses de prisión condicional por tres hechos de amenazas y desobediencia judicial en barrio El Jardín. La investigación se inició tras dos denuncias de su pareja.
Uno de los episodios ocurrió en la vivienda que compartían con sus hijos: la sujetó del cuello durante una discusión e intentó quitarle el teléfono. Al día siguiente regresó, le recriminó que lo hubiera denunciado y amenazó con quemar una motocicleta, prenderse fuego y matarla. También tomó un cuchillo tipo carnicero de la cocina. La víctima llamó al 911 y el acusado se fue.
Los hechos ocurrieron pese a que ya regían medidas de protección que incluían exclusión del hogar y prohibición de acercamiento y de ejercer violencia. Como parte de la condena, deberá cumplir reglas de conducta por dos años y realizar tratamiento psicológico por sus adicciones.
Pichanal: imputado por golpes y patadas
En Pichanal, un hombre de 37 años fue imputado por lesiones leves agravadas por violencia de género. El episodio ocurrió el 7 de octubre en una vivienda del barrio 40 Viviendas.
Según la denuncia de su expareja, el hombre regresó aparentemente alcoholizado y, tras una discusión, comenzó a insultarla y agredirla. La mujer relató golpes de puño y patadas en distintas partes del cuerpo, además de haber sido sujetada del cabello y del cuello. La agresión terminó cuando una vecina advirtió la situación y amenazó con llamar a la Policía. Un examen médico constató lesiones en el rostro, cuero cabelludo, brazos y tórax. La Fiscalía pidió que el acusado permanezca detenido mientras sigue la investigación.
Orán: prisión preventiva por abuso sexual y golpes con un haragán
El expediente más grave se tramita en Orán. Un hombre de 40 años quedó detenido con prisión preventiva acusado de lesiones agravadas por la relación de pareja y por violencia de género, amenazas y abuso sexual con acceso carnal.
La víctima declaró que mantuvo una relación de aproximadamente dos años y medio y que, en los últimos meses, cuando intentaba terminar el vínculo, él ingresaba sin autorización a su domicilio, incluso saltando las paredes. Según su relato, la habría obligado a mantener relaciones sexuales y la amenazaba con agredirla.
El último episodio ocurrió el 26 de agosto: el hombre comenzó a insultarla y hacerle reclamos por celos y luego la habría golpeado reiteradamente en la cabeza, la frente y el rostro con el palo de un haragán. La mujer logró escapar hacia el fondo de la vivienda y pedir ayuda a una vecina. El acusado fue detenido y quedó a disposición de la Justicia.
Un fenómeno que no cede
Los cinco expedientes reflejan situaciones distintas, pero comparten un patrón: la violencia aparece en relaciones de pareja o expareja y, en varios casos, continúa incluso después de que interviene la Justicia y se dictan medidas de protección.
La directora del OVcM, Ana Pérez Declercq, explicó a El Tribuno que la continuidad de la emergencia responde a que las condiciones estructurales que dieron origen a la norma todavía persisten. Destacó que las denuncias por violencia de género aumentaron 98% desde 2016, año en que el Observatorio comenzó a contabilizarlas, y que el incremento siguió durante este año.
En lo que va del año, Salta registra siete femicidios, uno de ellos vincular. Según Pérez Declercq, salvo un caso ocurrido en Metán, las víctimas eran mayores de 35 años y todos los femicidios registrados fueron cometidos por sus parejas.
Para la directora del Observatorio, esa característica obliga a mirar cómo se construyen los vínculos y las relaciones de pareja, además de reforzar el trabajo preventivo desde ámbitos como la educación y la Educación Sexual Integral (ESI).