Salteños abren la puerta todos los días, pero ya no piensan en crecer: el motivo que los desvela
El titular de la Cámara Pyme contó que una pyme cobra a los 60 días pero paga a los 45, y apuntó contra ARCA: "Tiene mucha eficacia en embargar, pero poca en desembargar".
Las pequeñas y medianas empresas de Salta atraviesan un momento crítico. La caída del consumo, la imposibilidad de afrontar pagos y la urgencia de reinventarse tienen en vilo a un sector que, según sus propios referentes, dejó de lado la idea de expandirse para concentrarse en algo más básico: mantener las persianas abiertas.
Darío Pellegrini, presidente de la Cámara Pyme, habló con Radio Salta y describió un escenario complejo, aunque se detuvo a rescatar el optimismo de quienes siguen apostando a sus proyectos.
“Las pymes tenemos esa esperanza de fondo. Somos un sector pequeño y débil, pero con gran optimismo cuando a la mañana abrimos nuestras puertas. Estamos intentando rescatar el consumo para seguir con la rueda girando”, expresó.
El dirigente reconoció que la situación es especialmente delicada, con cierres de establecimientos y serias dificultades para sostener la actividad comercial.
Según su análisis, se trata de uno de los períodos más duros de las últimas tres décadas, incluso comparado con otras crisis económicas que golpearon al país.
“El problema es que estamos pasando de una estructura de crecimiento a una estructura de supervivencia”, advirtió.
Para Pellegrini, cada pyme que baja la persiana significa una pérdida concreta para la actividad privada y para la economía local.
De todos modos, marcó que muchos empresarios buscan adaptarse a las nuevas formas de consumo, sobre todo a través de las ventas por internet.
“Crecen las ventas a través de internet. Desde la Cámara buscamos la supervivencia digital”, explicó.
La falta de consumo y los problemas para cobrar
Uno de los obstáculos más pesados que enfrentan las pymes es la falta de liquidez, producto de los desfasajes entre los plazos de cobro y las obligaciones de pago.
Pellegrini detalló que, en promedio, una pyme cobra sus ventas a los 60 días, pero debe afrontar pagos a los 40 o 45 días.
“Esos 15 días de desfasaje los está respaldando el propio empresario con su patrimonio”, aseguró.
Esa brecha obliga a los dueños a poner recursos personales para que el negocio siga funcionando.
El dirigente también apuntó contra los procedimientos de embargo y levantamiento de embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
“ARCA tiene mucha eficacia en embargar, pero poca en desembargar”, manifestó.
Reconversión: las fábricas que aparecen en el Parque Industrial
Pese a las dificultades, el presidente de la Cámara Pyme destacó que una parte del empresariado salteño está encontrando oportunidades mediante la innovación y la diversificación de sus actividades.
“Hoy las pymes nos vemos obligadas a ser mucho más eficientes y competitivas. Debemos dar vuelta la página, pero, por más ganas que le pongamos, necesitamos consumo”, remarcó.
En esa línea, mencionó la aparición de nuevos emprendimientos industriales en Salta, entre ellos fábricas de pastas y empresas vinculadas a la actividad minera.
“Por suerte, el empresariado salteño ha encontrado reconversión. Hemos visto nuevas fábricas en el Parque Industrial, fábricas de pastas y otras vinculadas a la minería”, destacó.
Finalmente, Pellegrini sostuvo que, si bien el panorama es difícil, la capacidad de adaptación puede abrir nuevas posibilidades para las pequeñas y medianas empresas.
“Esta crisis es sinónimo de oportunidad”, señaló.