Salta perdió más de 6.500 nacimientos en cuatro años: qué hay detrás de la caída

Todos esperaban que Salta mantuviera su histórica tasa de natalidad, pero los números muestran lo contrario: en cuatro años la provincia perdió más de 6.500 nacimientos. La razón no es una sola, y ya se empieza a notar en las aulas.

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Salta perdió más de 6.500 nacimientos en cuatro años: qué hay detrás de la caída
Salta perdió más de 6.500 nacimientos en cuatro años: qué hay detrás de la caída

La cantidad de bebés que nacen en Salta se desplomó un 32% en apenas cuatro años, según los registros oficiales. La provincia pasó de inscribir más de 20.000 nacimientos en 2021 a poco más de 14.000 en 2025, un fenómeno que ya no se explica solo por el contexto nacional.

Los datos del Registro Civil de Salta marcan una tendencia imparable: en 2021 se anotaron 20.644 nacimientos; en 2022, 19.178; en 2023, 17.482; en 2024, 14.622; y el año pasado, apenas 14.066. En total, la merma supera los 6.500 bebés en cuatro años.

La baja no es nueva. Un informe del Hospital Materno Infantil ya había detectado que los partos venían cayendo desde 2016, cuando se registraron 8.247. Para 2023, esa cifra había bajado a 5.798, aunque los nacimientos llegaron a 5.881 por los partos múltiples.

Un fenómeno que también se ve en el país

Salta no es una isla. Según datos de UNICEF Argentina, en 2014 nacieron 777.012 chicos en todo el país; en 2024, la cifra fue de 413.135. Es decir, una reducción cercana al 47% en diez años. La fecundidad actual es de 1,5 hijos por mujer, muy por debajo de los 2,1 necesarios para sostener la población.

Lo que llama la atención es que Salta, que históricamente tuvo una natalidad alta, ahora se acerca a la media nacional. La tasa pasó de 11,5 nacimientos por cada mil habitantes en 2023 a alrededor de 9,5 dos años después.

¿Por qué las familias tienen menos hijos?

Los especialistas hablan de una combinación de factores económicos, sociales y culturales. El costo de criar un hijo, el precio de la vivienda, la incertidumbre laboral y la dificultad para conciliar el trabajo con la familia aparecen como los principales frenos.

Un estudio de la Universidad Austral reveló que, para incentivar la natalidad, la gente prioriza medidas como la flexibilidad horaria, el trabajo remoto, jornadas compatibles con los horarios escolares y licencias de paternidad más largas. No es que las parejas ya no quieran tener hijos: es que se volvió más difícil sostenerlos.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas coincide: la caída de la fecundidad está ligada a barreras económicas y sociales, como la inseguridad laboral y la falta de condiciones para concretar el proyecto familiar.

El impacto que ya se siente en las escuelas

La merma de nacimientos no es solo una estadística. Con menos bebés, en unos años habrá menos chicos en los jardines de infantes y después en las escuelas. En Salta, los primeros análisis ya muestran una caída en la matrícula de los jardines públicos.

Y las consecuencias van más lejos: menos trabajadores jóvenes en el futuro para sostener un sistema previsional con cada vez más adultos mayores. La discusión sobre la natalidad, entonces, no es solo familiar: impacta en la economía, la educación, la salud y las jubilaciones.

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