Salta cierra locales todos los meses: por qué ya no hay plata en la calle
En Salta los locales cierran uno tras otro y desde la Cámara de Comercio explicaron qué hay detrás: el dato que marca hasta qué día del mes las familias pueden gastar y qué pasa después.
El comercio salteño atraviesa un momento crítico y los cierres de locales se multiplican en distintos puntos de la ciudad. La falta de dinero circulante y la caída del consumo empujan a muchos negocios a bajar la persiana, según advirtieron desde el sector, que además advierte sobre las dificultades operativas para sostener las estructuras abiertas.
El debate sobre las cifras está sobre la mesa. El presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Gustavo Herrera, se refirió a los datos que hablan de unos 1.000 locales cerrados en los últimos tres años en la Capital.
"Tenemos un registro similar; de cualquier manera, esto es muy complejo, decir 1.000 es una barbaridad y decir cinco es una barbaridad", sostuvo el dirigente.
Los números que no cierran
Para Herrera, la discusión sobre la cantidad exacta de comercios que cesaron actividades es difícil de precisar. Sin embargo, el problema de fondo excede la falta de herramientas financieras y golpea de lleno en la rentabilidad diaria de cada local.
"No hay plata en la calle, no hay consumo, bajó bastante el consumo y tenemos una carga impositiva tal que hace que los comercios formales tengan que cerrar la puerta porque no se pueden pagar los impuestos, los sueldos, las cargas sociales y los servicios", afirmó.
Cómo gastan los salteños
En diálogo con FM Aries, el titular de la Cámara de Comercio describió los hábitos de consumo de las familias salteñas y la forma en que administran sus ingresos a lo largo del mes.
"La gente tiene dinero efectivo hasta el 10 del mes y ahí aprovecha para pagar todo lo que puede pagar, y después del 10 en adelante se financia con las tarjetas", detalló Herrera.
Ese esquema de gasto, sumado a la baja de las ventas y al peso de las obligaciones fiscales, compromete la continuidad de las pequeñas y medianas empresas de la provincia. La caída del consumo limita la capacidad de respuesta de los contribuyentes formales frente a los costos fijos que implica mantener abierta la estructura comercial.