Salió de su casa en Posadas y apareció en el río: la llamada que recibió la familia una hora antes
Carlos Verón salió de su casa en Posadas un viernes a la noche, supuestamente en un Uber, y nunca más respondió los mensajes. Tres días después su cuerpo apareció en el río Paraná. Pero lo que la familia no puede sacarse de la cabeza es la llamada que recibieron una hora antes del hallazgo.
La familia de Carlos Antonio Verón, de 35 años, sigue sin respuestas claras sobre cómo terminó su cuerpo en las aguas del río Paraná, a la altura del puente internacional de Posadas. El hombre había desaparecido el viernes anterior y fue encontrado sin vida el lunes 23 de octubre, tras tres días de búsqueda.
El médico policial que examinó el cuerpo determinó que la muerte se produjo por ahogamiento y ordenó la autopsia. Sin embargo, para los suyos el expediente todavía deja demasiados cabos sueltos, y a esa incertidumbre se sumó un episodio que encendió todas las alarmas: una llamada en la que les pidieron dinero para devolverlo con vida.
Los últimos movimientos antes de la desaparición
Karina, hermana del fallecido, reconstruyó para El Territorio las horas previas al extravío. Según contó, Carlos salió de su vivienda alrededor de las 23 de ese viernes y, supuestamente, tomó un Uber. Desde ese momento se cortó todo contacto.
“Su esposa le escribió al otro día, al mediodía, y ya no le entraban más mensajes”, relató la mujer. Antes de irse, el hombre había estado en su casa del barrio A-4, adonde regresó en moto, comió algo y luego pidió el auto para retirarse.
Los intentos por comunicarse con él no dieron resultado. Recién el domingo a la noche su pareja se presentó a denunciar la desaparición.
El llamado con acento colombiano y el pedido de plata
El lunes 26, mientras el sumario pasaba a otra comisaría, Karina volvió a la dependencia para ampliar la denuncia. Fue entonces cuando ocurrió algo que todavía la desvela: cerca de las 17, mientras declaraba, su hermana recibió una comunicación de personas con acento colombiano.
“Decían que le tenían a Carlos, que nos iban a pasar un alias para dar cierta cantidad de plata y que lo iban a entregar vivo”, recordó. La hermana grabó el audio con otro teléfono y se lo envió para mostrárselo a la Policía.
Al exhibir la grabación, los efectivos fueron cautos: “Nos dijeron que parecía ser una estafa. Porque como horas antes habíamos puesto una publicación de que le estábamos buscando y estaba el número de teléfono de mi hermana, pudieron querer estafarnos”.
Pese a esa hipótesis, la mujer no descarta del todo que el llamado tenga otra explicación. La cronología la inquieta: la comunicación se registró a las 18 y, aproximadamente una hora después, el cuerpo apareció sin vida.
“No sabemos ni cuándo murió, ni dónde murió”
La causa sigue caratulada como muerte dudosa. A la familia le entregaron el cuerpo con la indicación de que se trató de un ahogamiento por sumersión, pero nadie pudo explicarle qué ocurrió antes de que el hombre entrara al agua.
“No sabemos ni cuándo murió, ni dónde murió. Nosotros enterramos su cuerpo nomás y no sabemos nada”, lamentó Karina. La Policía incautó el celular que Carlos llevaba en el bolsillo, una pieza que la familia espera que aporte datos.
Los efectivos les señalaron, además, que por el estado del cuerpo habría permanecido unos dos días en el río.
El reclamo: otros casos avanzaron y el de Carlos sigue frenado
Lo que más le duele a los Verón es la comparación con otros hechos ocurridos días después del hallazgo. Según la hermana, esos casos “ya se han resuelto prácticamente”, mientras que el de Carlos lleva más de una semana sin avances.
“Hay una familia que está sufriendo y quiere saber qué le pasó”, insistió. Y aclaró que el objetivo no es señalar a nadie: “No tenemos intención de acusar, ni de involucrar a nadie, lo único que queremos es que la justicia reaccione y nos dé respuestas como tiene que ser”.
“Lo que queremos es tener respuestas”, resumió Karina, con la esperanza de que la autopsia y el teléfono secuestrado empiecen a llenar los vacíos de una noche que todavía no tiene explicación.