Salió a cubrir su turno en Cochico y el arroyo se lo tragó: la búsqueda que no dio resultados
Un gendarme de 35 años fue a cubrir su turno en un puesto rural de Neuquén y terminó en el agua de un arroyo que bajaba caudaloso. Lo buscaron por aire, agua y tierra durante horas: la zona donde se lo rastrilló y el horario en que se retoma la búsqueda son la clave de lo que viene.
Un gendarme de 35 años cayó al arroyo Romero este sábado cuando intentaba cruzarlo en una zona rural de Neuquén y, desde entonces, nada se sabe de él. La Policía y los equipos de emergencia rastrearon la zona por agua, tierra y aire durante más de ocho horas, pero no lograron dar con su paradero.
El operativo se retomará este domingo a primera hora, según confirmaron las autoridades. La búsqueda quedó suspendida pasadas las 18.30 por la falta de luz natural y volverá a ponerse en marcha a partir de las 8.
Cómo fue la caída
El agente se dirigía a cumplir el relevo en un puesto de Gendarmería Nacional en Cochico cuando terminó en el agua del arroyo Romero, cerca de la estancia Halcón, a unos 20 kilómetros de Las Lajas.
El director de Defensa Civil de Las Lajas, Daniel Vergara, precisó en diálogo con LM Neuquén que el gendarme cayó cerca de las 9. Media hora más tarde, los organismos de emergencia ya estaban convocados para iniciar el rastrillaje.
Un despliegue por aire, agua y tierra
La alerta movilizó a la Policía de Neuquén, Gendarmería Nacional, bomberos, Defensa Civil, personal municipal de Las Lajas y trabajadores del Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN).
El operativo incluyó dos helicópteros, ocho drones y buzos tácticos especializados en búsquedas acuáticas. En paralelo, las cuadrillas recorrieron a pie las márgenes de los cursos de agua.
Los rastrillajes abarcaron los arroyos Romero, Cochico y Codihue, que desembocan en el río Agrio.
El obstáculo del caudal
Las condiciones del lugar jugaron en contra. Según Vergara, los cursos de agua bajaban “muy rápidos y caudalosos”, lo que exigió un esfuerzo extra a los buzos tácticos.
El caudal y la velocidad de la corriente complicaron el trabajo de los equipos, que se extendió durante más de ocho horas sin resultados.