Salió a caminar una mañana y diez meses después el ADN reveló su final
La buscaron por toda la zona, encontraron sus pertenencias, pero nadie dio respuestas. Hasta que el campo habló y la verdad quedó a la vista.
María Angélica Romero, la docente jubilada de 64 años desaparecida en La Silleta, fue identificada a través de un cotejo de ADN tras el hallazgo de sus restos en una finca de El Encón Grande. La Policía de Salta confirmó este martes que los restos óseos encontrados el pasado 3 de febrero pertenecían a la mujer, poniendo fin a más de un año y medio de incertidumbre para su familia.
La confirmación estuvo a cargo de la División de Personas Desaparecidas de la Policía de Salta, que informó los resultados al Ministerio Público Fiscal y a los familiares de Romero, quienes esperaban una respuesta desde hacía seis meses.
La desaparición
Romero fue vista por última vez el 12 de marzo de 2025, entre las 7 y las 8 de la mañana, cuando salió de su casa. Según la investigación, no llevaba documentos, dinero ni otras pertenencias. Tres personas aseguraron haberla visto en la zona de la bajada de La Silleta, cerca del río, lo que orientó los primeros rastrillajes.
Durante los operativos participaron policías, bomberos, equipos especializados y voluntarios, que recorrieron sectores de La Silleta, El Encón y San Luis, además de zonas próximas al río Arenales. En los primeros días se hallaron algunas pertenencias reconocidas por sus familiares, como una campera y un par de zapatillas, encontradas cerca del ingreso al circuito de enduro de El Encón, pero no permitieron determinar qué había ocurrido.
El hallazgo en la finca
Diez meses después, dos hermanos que realizaban tareas rurales en una finca de El Encón Grande se encontraron con restos humanos. Sandro y Orlando Lozada estaban arreglando un alambrado afectado por el avance del río cuando notaron que los perros que los acompañaban tenían un comportamiento extraño. “Acá hay algo”, dijo uno. Primero pensaron que era un animal, pero pronto advirtieron que se trataba de un cráneo humano.
Los hermanos se alejaron y avisaron a las autoridades. Un vecino realizó la comunicación y, aproximadamente una hora después, la policía llegó al lugar, preservó el área y tomó declaración a los testigos. La zona ya había sido rastrillada tras la desaparición de Romero, pero entonces no se habían encontrado rastros.
Desde el comienzo, los investigadores consideraron que los restos podían pertenecer a la docente por la zona y los antecedentes del caso. Finalmente, el cotejo de ADN lo confirmó. Aún quedan preguntas sobre qué ocurrió con la mujer y cómo llegó hasta ese lugar.