Salió a caminar 10 minutos antes de los terremotos y vio cómo su edificio se derrumbaba
¿Qué harías si ves tu casa derrumbarse en segundos? La historia de Carlos Ancheta y otros sobrevivientes que escaparon de milagro.
Carlos Ancheta salió a caminar por la playa y, minutos después, presenció cómo su edificio de 12 pisos se desmoronaba frente a sus ojos. Fue una de las miles de historias de terror que dejaron los terremotos de 7,2 y 7,5 grados que sacudieron Caracas y La Guaira.
El fotógrafo y administrador de departamentos había ido a pasar el feriado de San Juan a su departamento en la urbanización Los Corales, en La Guaira. Tras ducharse, decidió dar un paseo por la arena. Diez minutos después llegó el primer sismo.
“Me dieron ganas de caminar en la arena. Tengo la playa enfrente. Caminé un rato y a los 10 minutos sentí el primer temblor. Ahí vi cómo se caía mi edificio, se desvanecía junto a otros cinco edificios a mi alrededor y eso levantó una nube de polvo como de 50 metros que llegó hasta la playa”, relató Ancheta en diálogo telefónico con TN.
El segundo terremoto lo sorprendió en la arena. “Me caí en la arena. Se me cayeron el teléfono y los lentes”, agregó. Su edificio colapsó por completo. De los siete departamentos ocupados, en tres todos sobrevivieron. “Rescataron a dos mujeres de los pisos tres y siete. Otro vecino había salido dos horas antes y hoy se reportó en el chat vecinal. Falta saber qué pasó con los vecinos de los otros cuatro”, contó.
Ancheta logró regresar a Caracas horas después, donde encontró su departamento inundado y desordenado por la rotura de los tanques de agua. “Al menos está estable. Me fui a dormir a uno de los departamentos que cuido”, dijo.
¿Cómo se vive la tragedia en las calles?
Génesis Méndez, de 26 años, vive en Los Palos Grandes, otro de los barrios más afectados. “Hoy se siente todo muy extraño. Parece una escena post-apocalíptica. La gente está buscando dónde dormir porque les da miedo quedarse en los edificios en caso de réplica. También están comprando comida no perecedera”, escribió a TN desde Caracas.
La capital es una ciudad en shock. Miles de personas deambulan por las calles, muchas buscan a sus seres queridos. “Siguen sacando gente de los edificios que se derrumbaron en Altamira y Los Palos Grandes. Cada tanto pasa una ambulancia”, relató Méndez. Esos dos barrios ya habían sido los más golpeados en el terremoto de 1967, que causó unos 2000 muertos.
“Pensé que iba a morir”
Yenily Almeida, que vive en un piso 12 en Los Palos Grandes, contó su experiencia. “No estamos preparados para una situación de emergencia. Ni siquiera se hacen simulacros. Habíamos llegado a la casa después del mercado y no sabíamos qué hacer”, dijo. “Fue tan fuerte que el edificio se bamboleaba. Se caían pedazos de la escalera. Mi pareja se quedó atrapado en el ascensor. Finalmente logramos salir a la calle”.
Mientras bajaba las escaleras, pensó: “Esta es probablemente la última vez en mi vida que voy a bajar estas escaleras. Aquí me voy a morir. Este edificio se me va a caer encima”. Al llegar a la calle, la realidad era dantesca: dos edificios cercanos se derrumbaron por completo, otros perdieron paredes enteras. “Por la noche la gente alumbraba con la luz de sus celulares entre los escombros”, recordó.
Yenily decidió no volver a su edificio y durmió en casa de un amigo. Ahora espera que Protección Civil audite los daños, pero hasta ahora nadie se presentó. “Hay frustración. ¿Qué hacemos? No hay un protocolo. Los venezolanos estamos sufriendo”, concluyó.