Salieron de Santa Fe en un Renault 6 del 77 rumbo a Brasil: el motivo tiene que ver con Colapinto
Tres amigos de Esperanza salieron a buscar un auto viejo para cruzar a Brasil y ver a Colapinto. Lo que encontraron a veinte cuadras del taller terminó en un proyecto que los tiene hace meses con el mate y la llave inglesa: la fecha de largada ya está, pero depende de un detalle.
Un grupo de amigos oriundos de Esperanza, en Santa Fe, se embarcó en un proyecto que combina pasión por los autos, amistad y Fórmula 1: restauraron un Renault 6 modelo 1977 para viajar hasta San Pablo y ver correr a Franco Colapinto. Antes de largar, hicieron una parada en Paraná para buscar las entradas y seguir sumando kilómetros de prueba.
Hernán Bonvín y Claudio Godio dialogaron con Elonce y contaron que el operativo está casi listo. La partida quedó para el fin de semana próximo, entre sábado y domingo, y el día exacto depende de los compromisos laborales de Pablo, el tercer integrante de la aventura.
“Vinimos a buscar las entradas, que era lo último que nos faltaba para terminar y cerrar el viaje”, explicó Claudio. Las consiguieron a través del equipo de Wanderlust, en la capital entrerriana.
Un asado, una carrera y una idea que creció
Todo arrancó en el taller de Hernán, entre asado y Fórmula 1 por televisión. Un video de unos viajeros que habían llegado a Ushuaia a bordo de una Renault 4 encendió la chispa: organizar algo parecido.
“Yo algún día voy a hacer una aventura de esas, un viaje con amigos de tres o cuatro días, carpa, dormir al lado del auto”, recordó Hernán que pensó en ese momento. Claudio fue quien propuso ir a Brasil para ver a Colapinto y, tras esa charla, insistió hasta que empezaron la búsqueda del vehículo.
La pesquisa duró entre veinte y veinticinco días, con recorridas por distintas localidades y más de veinticinco autos revisados. El Renault 6 apareció a unas veinte cuadras del taller.
Desarmado completo y a nuevo
“El auto se desarmó íntegro, completo, quedó el casco pelado, se hizo todo a nuevo: motor, caja, suspensión, freno, todo”, detalló Hernán. Al momento de la entrevista, el tablero marcaba 1.182 kilómetros de pruebas, pensados para detectar y resolver fallas antes de la salida.
La restauración respetó detalles del modelo, como la palanca de cambios tipo paraguas montada sobre el tablero. También agregaron instrumentos para monitorear el motor y recibieron piezas y mano de obra de amigos que se sumaron al proyecto.
El viaje no será solitario: Julio Amer y Christian Hilger acompañarán en un Valiant IV modelo 1966, que cumplirá el rol de auto de apoyo.
Amistad, taller y recuerdos
La preparación llevó cuatro o cinco meses y reunió a amigos y conocidos en el taller. “Por momentos éramos ocho o diez personas trabajando”, contó Hernán, que valoró los encuentros, los mates y los asados como parte de lo que deja el proyecto.
Hay además una historia familiar detrás: Claudio y Pablo eran amigos de Adrián, el padre de Hernán, fallecido hace poco más de un año. “Nos hicimos muy amigos, tenemos una diferencia de edad, pero tenemos en medio los mismos valores y un montón de cosas que nos unen”, expresó Hernán.
Más allá de llegar a San Pablo, la intención es contagiar. “Que agarren el auto viejo que tienen guardado en el galpón hace diez años, que lo pongan en marcha y se hagan algún viajecito a cualquier lado”, propuso. “Esos viajes no tienen precio, es algo que queda para toda la vida”.