Sacaron a una momia de 4000 años de un museo y el motivo descolocó a todos
Dos museos de Escocia escondieron restos de momias egipcias y desataron una pelea política. La medida divide a visitantes y expertos, y lo que reveló el sarcófago de Lady Shep-En-Hor complica aún más la historia.
Dos museos de Glasgow, Escocia, tomaron una decisión que generó polémica: retiraron restos momificados del antiguo Egipto de sus salas de exhibición. La medida, basada en razones éticas, abrió un fuerte debate sobre cómo deben mostrarse los restos humanos en las instituciones culturales y provocó duras críticas de dirigentes conservadores que la calificaron como un exceso de corrección política.
El museo Kelvingrove sacó de sus vitrinas los restos del sacerdote Nekht, que vivió hace unos 4000 años, junto con una cabeza momificada, una mano derecha y un pie derecho provenientes de excavaciones en Egipto. Por su parte, el Hunterian Museum optó por cubrir el cuerpo de Lady Shep-En-Hor con un tejido especialmente diseñado para que los visitantes no puedan verlo, aunque mantendrá expuesto su elaborado sarcófago.
Según informó la BBC, ambas instituciones justificaron las medidas como parte de una revisión de sus responsabilidades hacia los fallecidos, en línea con las nuevas recomendaciones del Consejo Internacional de Museos (ICOM). Ese organismo actualizó en junio su código de ética para señalar que los museos deben preservar la “dignidad inherente” de los restos humanos y promover el respeto por su significado.
La decisión, sin embargo, no fue bien recibida por todos.
La reacción política
El diputado conservador escocés Murdo Fraser cuestionó la medida y la calificó como una “locura woke”, según publicó The Scottish Sun. “Incluso las momias egipcias están siendo canceladas por una sociedad tan obsesionada con las sensibilidades modernas que ha perdido todo sentido de la perspectiva”, afirmó.
Fraser sostuvo que los museos deberían permitir que el público conozca las civilizaciones antiguas, en lugar de ocultar piezas por considerar que no se ajustan a los criterios ideológicos actuales. También acusó a las autoridades de los museos de Glasgow de retirar los restos para adaptarse a la última tendencia de la corrección política.
Algunos visitantes expresaron su desconcierto ante la decisión. Uno de ellos, citado por The Scottish Sun, se preguntó cómo podía vulnerarse la dignidad de alguien que había muerto miles de años atrás y que ya no tenía familiares vivos. Otro calificó la medida como “un poco absurda”.
La mirada de los especialistas
Pero los expertos en egiptología sostienen que la discusión es más compleja que la simple oposición entre exhibir u ocultar piezas históricas.
Claire Gilmour, presidenta de Egyptology Scotland, explicó a The Scottish Sun que las conversaciones sobre la exhibición ética de momias egipcias llevan años en marcha. Muchos museos, señaló, conservan restos humanos obtenidos durante los siglos XIX y principios del XX, cuando las prácticas de excavación y coleccionismo respondían a criterios diferentes de los actuales.
Gilmour consideró que la decisión de Glasgow Life, la organización que administra los museos de la ciudad, se tomó de buena fe y en consonancia con las recomendaciones internacionales. También destacó que retirar los restos de la exhibición puede reducir su exposición a la luz y la humedad, aunque estén sometidos a controles ambientales.
Al mismo tiempo, advirtió que los museos deben explicar con transparencia qué ocurre con las piezas retiradas y cómo se conservan. Para muchos visitantes, señaló, el encuentro con restos humanos en un museo fue el punto de partida de su interés por el antiguo Egipto.
Consentimiento y dignidad: el nuevo eje del debate
La controversia tiene como telón de fondo una revisión de los criterios éticos que orientan a los museos. En el caso de Kelvingrove, Glasgow Life justificó el retiro de los restos por la imposibilidad de obtener el consentimiento del fallecido o de sus antepasados.
Nekht fue excavado en Beni Hasan, en el centro de Egipto, durante trabajos arqueológicos realizados a comienzos del siglo XX. Sus restos fueron donados a la ciudad de Glasgow en 1923. El museo considera que su retiro de la exhibición pública responde a las prácticas museísticas contemporáneas.
La nueva política propuesta por Glasgow Life plantea que los restos humanos solo deberían exhibirse cuando exista un consentimiento documentado e informado de la persona fallecida o, en circunstancias apropiadas, de sus descendientes.
La organización también citó un informe de 2025 del grupo parlamentario multipartidario británico sobre reparaciones a los pueblos africanos, titulado Laying Ancestors to Rest, que planteó objeciones éticas a la exhibición de restos egipcios antiguos por el desprecio que, según el documento, se habría mostrado hacia los deseos de los antepasados y las intenciones de las comunidades que los sepultaron.
El código del ICOM, por su parte, recomienda que las decisiones sobre restos humanos se tomen en colaboración con los descendientes o las comunidades de origen, cuando sea posible identificarlos. Sin embargo, no establece que todos deban retirarse de exhibición: deja margen para que cada institución evalúe las circunstancias y adopte sus propias medidas.
Dos museos, dos criterios
Las respuestas de los dos museos de Glasgow ilustran que no existe un criterio único. Mientras Kelvingrove retiró los restos, el Hunterian optó por cubrir el cuerpo de Lady Shep-En-Hor y mantener su sarcófago a la vista como una obra destacada del arte funerario egipcio.
El Hunterian explicó que consultó a especialistas en egiptología antes de tomar la decisión. Según la institución, esas consultas llevaron a la conclusión de que Lady Shep-En-Hor “merecía privacidad después de la muerte”.
El sarcófago lleva expuesto al público, casi de manera ininterrumpida, desde 1820. El cuerpo nunca fue retirado de su interior, aunque fue sometido a radiografías y tomografías computadas durante los últimos 50 años. Además, desde la década de 1970 se han planteado dudas sobre si los restos que contiene corresponden realmente a Lady Shep-En-Hor. El museo señaló que durante el siglo XIX algunos excavadores intercambiaban restos entre sarcófagos y colocaban los mejor conservados en los ataúdes más elaborados.