Sacan miles de vacas de las islas de Victoria: lo que temen los productores si se repite 2007

Los productores de las islas de Victoria mueven su hacienda a contrarreloj y la cuenta que manejan pone nervioso a más de uno. Lo que temen es que el río y la lluvia les jueguen una mala pasada como en 2007.

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Sacan miles de vacas de las islas de Victoria: lo que temen los productores si se repite 2007
Sacan miles de vacas de las islas de Victoria: lo que temen los productores si se repite 2007

Los productores de las islas de Victoria aceleran el traslado de hacienda hacia campos fuera de la zona de riesgo ante la chance de una creciente del río Paraná y de lluvias intensas. El operativo se coordina entre la Sociedad Rural, el municipio, los barqueros y los transportistas, y todavía no hay fecha para terminarlo.

Así lo explicó a UNO Emiliano Merzbacher, vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria, quien describió un escenario de trabajo intenso aunque sin crisis declarada. "Se está trabajando mucho, se está sacando mucha hacienda, aunque todavía no estamos en una situación crítica", señaló el dirigente.

Según su estimación, en la zona quedarían alrededor de 30.000 cabezas por retirar, en su mayoría vacas de cría y animales de invernada. La cuenta no es menor: el traslado implica gastos extra y la necesidad de conseguir campos propios o arrendados para alojar a los animales, pero demorarse demasiado podría complicar toda la evacuación.

Por qué ahora y no antes

Los traslados arrancaron meses atrás, cuando los pronósticos hablaban de una posible creciente durante el invierno. Como el agua no llegó en los plazos previstos, algunos productores volvieron a meter hacienda en las islas en julio, aprovechando que las condiciones naturales de la zona permiten mantener los animales con costos más bajos.

"Las islas acá son muy buenas y uno necesita tener hacienda en la isla", justificó Merzbacher. Otros, en cambio, optaron por adelantar la salida de los novillos y aprovechar los precios de venta para completar el engorde fuera de las islas. Por eso buena parte de los animales gordos ya estaba afuera antes de que el operativo se intensificara.

Ahora el esfuerzo se concentra en las vacas de cría y en la hacienda de invernada que sigue en los establecimientos insulares. El desafío es sacarlas antes de que una suba del agua o las lluvias compliquen la navegación y el acceso a los campos.

Cómo se organiza la logística

La evacuación combina el traslado por agua con el transporte terrestre. La Sociedad Rural de Victoria cuenta con dos corrales sobre la traza de la Ruta Nacional 174, que une la ciudad con Rosario, y a esa infraestructura se suma un puerto municipal: en total, tres puntos estratégicos para recibir a los animales.

El procedimiento empieza con la carga en embarcaciones que salen desde las islas hasta los puntos de desembarco. Ahí esperan los camiones que completan el viaje hacia campos propios, establecimientos arrendados o feedlots, según lo que necesite cada productor.

Merzbacher detalló que los barcos con dos jaulas pueden llevar unos 70 novillos gordos o cerca de 100 animales de invernada. Los tiempos de navegación varían según la ubicación de cada establecimiento: hay recorridos de una hora y otros que demandan varias.

La coordinación entre barqueros, camioneros y la Sociedad Rural es clave para evitar demoras y mantener los corrales disponibles. Se trabaja incluso de madrugada para descargar las embarcaciones y seguir con el traslado terrestre desde temprano. "Es mucho trabajo, pero es un esfuerzo que hay que hacerlo para ayudar al productor", sostuvo el dirigente, que destacó el buen mantenimiento de los barcos y la disponibilidad de camiones.

El fantasma de 2007

Además de la evolución del río Paraná, las lluvias son otro factor de riesgo: una precipitación intensa puede cambiar en poco tiempo las condiciones de los campos y los caminos, dificultar el ingreso de los camiones y reducir las chances de retirar la hacienda.

Merzbacher recordó la inundación de 2007, que calificó como una catástrofe para la actividad ganadera. Según relató, cuando se consideraba que el río había tocado su pico y empezaba a bajar, cayeron alrededor de 400 milímetros de lluvia en la zona. El agua volvió a subir con rapidez y la situación se agravó. "De un día para el otro creció un metro de agua, y después siguió creciendo", rememoró.

Aquel episodio sigue siendo una referencia para los productores, que temen que nuevas precipitaciones entorpezcan el operativo actual. "Si acá llueve y te caen 100 milímetros, 200 milímetros, te cambia el panorama, pero mal. Ahí sí nos inundamos enseguida, como pasó en 2007", advirtió.

La posibilidad de lluvias asociadas al fenómeno de El Niño suma preocupación, aunque la magnitud y los tiempos de una eventual inundación dependerán de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas e hidrológicas.

El dirigente explicó que, si los accesos a los campos se deterioran, los camiones pueden tardar más en llegar y las tareas de carga y descarga se vuelven complicadas. Por eso consideró fundamental aprovechar las condiciones actuales para avanzar con el retiro de los animales.

Sin fecha para terminar

Por ahora no hay una fecha establecida para completar la evacuación. Los pronósticos que no se cumplieron en los plazos previstos y el comportamiento variable del río hacen difícil anticipar cuándo podría agravarse la situación.

Merzbacher contó que el repunte anterior de la creciente, anunciado semanas atrás, recién empezaba a sentirse en la zona, una demora que refleja lo complicado que es precisar cuándo llegará el agua y con qué magnitud. Aun así, los productores buscan evitar que una crecida los encuentre con animales en las islas y sin posibilidad de trasladarlos.

El operativo depende de la disponibilidad de embarcaciones y camiones, de la coordinación entre los distintos actores y de que las condiciones permitan seguir navegando y acceder a los establecimientos. "Lo ideal es que la gente empiece a mover, pero están alertados y estamos alertados desde hace tiempo. Sabemos que tenemos que sacar", cerró el vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria.

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