Ruta 22: el atajo que usan cientos de conductores para esquivar el embotellamiento en Puente 83
Cientos de vehículos, entre autos, camiones y hasta bicicletas, ya usan a diario un tramo de la Ruta 22 que está asfaltado y en buenas condiciones, pero que sigue sin habilitación oficial. El atajo aparece justo donde el embotellamiento no da tregua.
La Ruta Nacional 22 se convirtió en un dolor de cabeza diario para quienes viajan entre las localidades del Alto Valle. Los baches, la lluvia y el viento complican cada trayecto, y el tiempo de viaje entre una ciudad y otra se estira más de lo habitual.
En ese contexto, a la altura de Puente 83, en el acceso a Cipolletti, apareció un fenómeno que crece día a día: cientos de vehículos transitan por un tramo de la ruta que está terminado pero que todavía no fue habilitado oficialmente.
Un camino listo, pero sin permiso para circular
En algunos sectores de la obra, el asfalto ya está colocado y la calzada se encuentra en buenas condiciones. Sin embargo, la habilitación oficial para su uso diario sigue pendiente. Esa contradicción es la que aprovechan los conductores.
Diario RÍO NEGRO recorrió la zona y comprobó cómo varios vehículos de distinto rodado salen de la colectora, suben a la calzada sin habilitar y avanzan varios metros hasta el siguiente acceso, donde retoman los pasos auxiliares. La maniobra se repite a diario y no distingue tipos de vehículos: hay autos particulares, camiones, colectivos e incluso bicicletas.
El atajo no es menor. Si el tramo estuviera oficialmente habilitado, aliviaría buena parte de los embotellamientos que se forman entre Cipolletti y Allen, uno de los tramos más congestionados de la región.
Lluvia, baches y más demora
Las condiciones climáticas agravan el panorama. Las lluvias y los vientos asociados al «Fenómeno de el Niño» vuelven más lento el tránsito y deterioran aún más el camino, donde los baches son moneda corriente.
Así, entre la demora acumulada y la falta de habilitación de sectores ya terminados, los conductores optan por tomar esos metros prohibidos para llegar a destino a tiempo. La situación se repite cada jornada y transforma a la Ruta 22 en un escenario donde la obra terminada convive con la circulación informal.