Rosario tiene su lado B: la comunidad que enseña lo que el porno nunca mostró
Velvet y Lex llevan más de siete años construyendo un espacio donde el erotismo se sale de la norma. Pasaron por un stream para contar cómo funciona la comunidad y qué cambió desde que «50 Sombras de Grey» puso el tema en boca de todos. Lo que revelaron sobre las prácticas reales...
En Rosario hay un espacio donde el erotismo se corre de los manuales. Se llama Litoral Kinky y reúne a personas atraídas por las prácticas sexuales que quedan fuera de la norma: las que esquivan el coitocentrismo, el binarismo y la genitalidad como única vía del placer.
Dos de sus integrantes, Velvet y Lex, pasaron por el stream «A Puro Click» para contar de qué se trata esa comunidad que lleva más de siete años funcionando en la ciudad y que tiene al BDSM como uno de sus ejes más visibles.
Qué significa BDSM y de dónde viene el término
Las siglas agrupan un conjunto de prácticas y fantasías eróticas: Bondage, Disciplina y Dominación, Sumisión y Sadismo, y Masoquismo. El término se acuñó en 1990 justamente para darle un paraguas a esas prácticas que hasta entonces circulaban en circuitos cerrados.
Según explicaron las referentes durante la entrevista, el fenómeno dejó de ser un tabú absoluto a partir de la trilogía de «50 Sombras de Grey». Primero los libros y después las películas pusieron el tema sobre la mesa, aunque con una representación que no se corresponde con la realidad.
«A partir de las películas como “50 Sombras de Grey”, que no representan ni un poquito lo que son las prácticas consensuadas o cuidadas, se popularizó», señalaron. Y coincidieron en que, a raíz de ese fenómeno, «se empezó a conocer» y la conversación se volvió posible: «Antes era imposible decirlo al público», afirmaron.
Espacios seguros y una cita en el calendario
La organización no funciona solo como grupo de contención: cada dos meses arma encuentros en espacios que define como seguros, con reglas claras y consentimiento como base. El próximo sábado 24 de octubre será el turno de la tercera edición de «Olympia, Fantasía kinky», la propuesta con la que la comunidad vuelve a abrir sus puertas.
Para Velvet y Lex, el desafío sigue siendo el mismo que hace siete años: mostrar que estas prácticas existen, que se sostienen en el cuidado mutuo y que no necesitan esconderse para ser válidas.