Rosario se quedó sin medalla: la historia de los hermanos que llenaron un estadio

Rosario se volcó al Rural Picadero para ver a los hermanos Capogrosso, que se quedaron con las manos vacías en los Juegos Suramericanos. Lo que su padre contó después de la derrota es lo que nadie esperaba.

· 5 min de lectura
Rosario se quedó sin medalla: la historia de los hermanos que llenaron un estadio
Rosario se quedó sin medalla: la historia de los hermanos que llenaron un estadio

Nicolás y Tomás Capogrosso convirtieron el Rural Picadero en una fiesta y estuvieron a un paso del podio en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Cuadras de fila, tribunas repletas, caretas con sus caras y banderas celestes y blancas: la dupla rosarina de beach volley fue una de las grandes sensaciones de la primera semana de competencia en la sede de Rosario.

Los hermanos representaron a la Argentina en el beach masculino y tuvieron un condimento extra: jugaron como locales en su propia ciudad. En diálogo con TN, contaron cómo vivieron los Juegos, qué significa competir siendo hermanos y cómo lo ve su padre Néstor, el hombre que sembró la semilla del deporte en ellos.

De la cancha de fútbol al beach voley

El camino de cada uno empezó en familia. “Nico jugaba al fútbol; se llevan 8 años entre ellos, entonces con Nico íbamos al fútbol y yo jugaba al vóley recreativo en el Club Sonder. A mí me encantó toda la vida el vóley y él me acompañaba, miraba y empezó a meterse, meterse y pasó al vóley indoor”, contó Néstor.

Nicolás pasó por selecciones nacionales de menores y en 2014 se volcó al beach. Tomás, ocho años menor, siempre tuvo a su hermano como referencia: se ligó al vóley desde chico en el Club Sonder y tuvo una destacada carrera en el indoor, con medalla de bronce en el Mundial de Túnez como punta titular.

El punto de inflexión llegó con la pandemia. Para no quedarse parado, Tomás se pasó al vóley playa. “Vino la pandemia y Tomi dijo: ‘Me voy a jugar al beach voley con mi hermano’. Y ahí arrancó el sueño: Nico estuvo en los Juegos de Tokio (2020/1) y a partir de ahí dijo: ‘Yo quiero jugar con Tomi’. Hoy son la dupla”, relató el padre.

Una localía que no se olvida

Con familiares y amigos en las tribunas, los Capogrosso vivieron algo difícil de repetir. “Es mi ciudad, mi casa y jugar con todos acá es una experiencia única. Haber sido abanderado también, me tocó también encender la llama olímpica en 2022 y es una experiencia muy linda; son cosas que uno se lleva del deporte”, aseguró Nicolás.

En un sector de la tribuna, los invitados agitaban pancartas con las caras de los hermanos. “A veces, cuando las cosas salen como uno no espera, busca a veces una salida y yo muchas veces miraba al público para volver a mentalizarme. Se siente el cariño, el apoyo y algo muy bonito”, contó Tomás.

Los hermanos suelen pasar ocho meses al año en Brasil por la competencia, lejos de los suyos. “Creo que no nos acostumbramos a este marco. Es algo superloco para nosotros, pero bueno, de a poquito iremos cayendo en esto de que Rosario respira beach voley y nos viene a alentar todos los días a todo lo que da”, destacó Tomi.

La medalla que no llegó

Tras una buena fase de grupos, la dupla argentina clasificó a las semifinales, donde se cruzó con los brasileños Evandro y Artur, uno de los mejores equipos de Sudamérica. El estadio explotó, pero el resultado no acompañó. En el duelo por el bronce cayeron ante los chilenos Marco y Esteban Grimalt y terminaron en el cuarto puesto.

“Uno, obviamente, quería la medalla, sea cual sea el color. Creo que el valor que le damos a este torneo es todo el apoyo que vino desde la gente. Las canchas explotadas, vinieron a alentar todos los días, a pesar de ser día laboral, frío, calor. Eso es lo que nos vamos a quedar”, dijo Tomás, conmovido.

Nicolás fue más analítico: “Creo que hoy hay que aceptar que fuimos superados. Sabíamos que era un equipo que tiene mucha experiencia”. Y valoró el trabajo del cuerpo técnico: “Fundamental todo el apoyo de nuestro cuerpo técnico. Agradecerles a ellos”.

Hermanos dentro y fuera de la cancha

Jugar en dupla con un hermano no es común y ellos lo valoran especialmente. “Es algo muy lindo que esto quede entre familia. Creo que ahora capaz estamos un poco enojados entre nosotros por cosas del partido, pero creo que al final, mañana cuando estemos en casa comiendo un asado, seguramente nos vamos a abrazar y vamos a decir ‘te quiero mucho’ y mi papá va a venir y nos va a calmar y va a ser todo igual que siempre”, contó Tomi.

“Con Tomi hacemos un gran equipo. Empezar a jugar al beach vóley juntos nos unió mucho como hermanos porque compartimos todo. Quizás antes de eso cada uno tenía más su vida y hoy compartimos el día a día y es fantástico”, agregó Nico.

Néstor, reconocido en el mundo del vóley rosarino y parte de la organización del evento, no ocultó su emoción. “Fue muy superior a lo que yo pensaba que era. Nos ha desbordado en el sentido del público; es algo soñado. Yo me sentía en un clásico de Newell’s-Central, porque cuando vos vas al Coloso o al Gigante, vos sentís ese clima y realmente sentir ese clima en un lugar de beach volley para nosotros es un sueño. Estamos felices”, aseguró.

La familia hace un gran esfuerzo para acompañarlos: “Todos nuestros trabajos son pensados para poder salir con ellos, viajar con ellos. Yo trato de viajar todo lo que más puedo, donde puedo, porque económicamente hasta donde me alcanza, pero voy mucho”.

Más para leer

La Lepra se escapa en lo más alto: el detalle que ilusiona a todo Mendoza
Deportes
Unión y Sportivo se cruzaron en cancha llena y el final se fue de las manos: hay un detalle que lo cambia todo
Deportes
El correntino que brilló en el Sudamericano ahora la rompe en Rosario: su gesto que ilusiona a todos
Deportes
El correntino "Cali" Zárate debuta en el Challenger de Buenos Aires y ya tiene rival
Deportes
Don Orione se quedó con el ascenso en Mamis tras una definición infartante
Deportes
El armenio que ganó un Mundial y hoy da oro a Argentina: el rival que lo había vencido le pagó caro
Deportes