Rosario, 1981: los pibes que hicieron teatro en plena dictadura y hoy vuelven a escena
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Rosario, 1981: los pibes que hicieron teatro en plena dictadura y hoy vuelven a escena

Todos los focos estaban puestos en El Cairo, pero el documental que revisita la mítica agrupación teatral rosarina de 1981 cambió de sala: se proyecta por única vez en el Lumière, con entrada gratis. ¿Qué historia rescata?

El documental “Casa Discepolín-Érase una vez una comuna teatral” vuelve a proyectarse en Rosario, esta vez en el Centro Cultural Cine Lumière, con entrada libre y gratuita. La cita es el domingo 8 de noviembre a las 20 en Vélez Sársfield 1027, por única vez.

Tras su paso por El Cairo Cine Público, la pieza dirigida por Juan Carlos Frillocchi desembarca en la cartelera del Lumière para revisitar una experiencia que marcó a fuego la historia del teatro independiente rosarino.

Una historia que arranca en 1981

El documental se mete en la prolífica experiencia teatral, política y popular que hizo latir a Rosario en la transición de la dictadura a la democracia. Fue, además, un espacio fundamental en la carrera de grandes referentes artísticos del país.

La realización recupera la experiencia de quienes en 1981 conformaron la Agrupación Discepolín, con guion y dirección de Frillocchi. La producción está a cargo de Sabatino Cacho Palma, Hugo Cardozo, Nelson Abaca y el propio Frillocchi. La actuación y narración son de Abaca y Cardozo, y la música original es de Donato Mónaco.

Las voces que reconstruyen la memoria

“Esta obra audiovisual intenta captar la pregunta germinal de Casa Discepolín, su porqué. Con esa premisa, Nelson Abaca encarna a un narrador que recorre la ciudad de Rosario mientras formula preguntas. A la vez, distintas figuras que fueron parte de Discepolín reconstruyen su historia y exponen su legado y su vigencia”, adelantaron desde la producción.

Por la pantalla pasan Norman Briski, Néstor Zapata, Chiqui González, Juan Carlos Baglietto, Reynaldo Sietecase, Rody Bertol, Miguel y Cacho Palma, Myriam Cubelos, Luis Rubio y otros referentes que dan testimonio de su experiencia a lo largo de 79 minutos.

Lo que dice el director

Frillocchi explicó: “Realizar este documental fue muy importante para mí, porque creo que recupera experiencias y miradas muy valiosas del teatro independiente, y lo hace en un momento clave. Creo que necesitamos, como comunidad, buscar el diálogo entre el legado de Casa Discepolín y el estado actual de la militancia cultural y el rol de los y las jóvenes de hoy, convocando a la expresión de su ímpetu creativo, su espíritu innovador y su voluntad transformadora puestas al servicio de la discusión pública”.

Abaca, actor-narrador y productor, también dejó su mirada: “Habitar ese territorio audiovisual implicó para mí un reencuentro movilizante con las huellas de una épica colectiva que marcó a fuego la juventud en Rosario. Sostener el cuerpo como actor-relator, asumir la responsabilidad de la producción, superó la mera reconstrucción de un archivo histórico o el simple acto de hilvanar testimonios frente a la cámara. El proceso planteó el desafío ético y artístico de rescatar del olvido una resistencia cultural comunitaria, transformando el dolor y la memoria compartida en un hecho estético vivo”.

Qué fue la Agrupación Discepolín

Los jóvenes que en 1981 conformaron Casa Discepolín habían dado sus primeros pasos en los Talleres de Arteón entre 1977 y 1981. Lo hicieron en un contexto de expansión del teatro local de principios de los 80, el mismo momento en que nacía La Trova Rosarina junto a otras expresiones artísticas emergentes.

La agrupación se ganó un lugar privilegiado en el circuito independiente. Siempre tuvo sala propia y una programación amplia que mezclaba funciones teatrales con proyecciones de cine, recitales y charlas. En seis años ofreció más de cuatrocientas funciones y salió de gira por todo el país. También impulsó talleres teatrales gratuitos en su sede, en barrios, escuelas, fábricas, asociaciones vecinales de Rosario e instituciones de otras ciudades.

El documental muestra cómo, en un contexto en el que la dictadura más sangrienta de la historia argentina intentaba silenciar cualquier atisbo de organización popular, Casa Discepolín convirtió el teatro en una usina creativa y una trinchera de resistencia y vanguardia cultural. Esa memoria viva busca inspirar a las nuevas generaciones.

Para agendar

“Casa Discepolín-Érase una vez una comuna teatral” se proyectará el domingo 8 de noviembre a las 20 en el Centro Cultural Cine Lumière (Vélez Sársfield 1027), con entrada libre y gratuita. Más info en Instagram: @casadiscepolin.

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