Rompió el silencio la jueza que renunció y dejó definiciones contundentes sobre el crimen de Ilda
La jueza saliente Cecilia Córdoba negó presiones y reveló detalles inquietantes: la herida que no era accidente y las cámaras que se apagaron solas. ¿Qué más sabe la justicia?
La exjueza de Instrucción Cecilia Córdoba habló tras su dimisión y sacudió el expediente por la muerte de Ilda Goyochea. Negó presiones políticas, defendió las detenciones y reveló detalles escalofriantes sobre la herida y las cámaras.
En medio de una fuerte convulsión institucional y social, Cecilia Córdoba rompió el silencio este jueves en MEDIOS RIOJA y brindó detalles estremecedores sobre el expediente que investiga la muerte de Ilda Goyochea. En su primera aparición pública tras presentar su dimisión, la magistrada desvinculó su salida de cualquier presión política, defendió el rigor científico de la instrucción y dejó definiciones contundentes sobre las pruebas que rodean el caso.
¿Por qué renunció la jueza?
Ante las especulaciones en torno a los motivos de su alejamiento del juzgado, Córdoba fue categórica: «Tiene que ver solamente con una decisión mía personal». Y agregó: «No tiene nada que ver con la justicia ni con los empleados; es una decisión mía personal». Asimismo, despejó dudas sobre la continuidad judicial del expediente y confirmó: «El doctor Barría es el juez natural que sigue mis causas al momento de mi renuncia, es el que deberá tener la causa».
La alerta médica que cambió todo
Al reconstruir los primeros momentos de la causa, Córdoba reveló cuál fue el detonante que transformó el hecho en una investigación penal formal. «Primero está la doctora de Eri, a fojas 294 del primer tomo de expediente, que dice que no es un accidente doméstico por la forma de la herida. Entonces ella es quien da la alarma, enciende un protocolo que deben sí o sí iniciarlo», detalló la exjueza.
En cuanto a la materialidad de la causa y la recolección de pruebas, la magistrada ratificó el procedimiento técnico llevado adelante en el lugar del hecho y se refirió al informe de los peritos forenses sobre la lesión que presentaba la víctima: «La médica forense dijo que es una herida lineal de 8 a 10 cm […] Es cierto que no había restos de vidrios en la herida. Eso dijeron los médicos. Es una herida limpia, sin bordes, lineal». A su vez, puntualizó un dato central respecto de la situación física de los imputados: «Los jóvenes no tenían ninguna marca de defensa de Ilda».
¿Qué pasó con las cámaras de seguridad?
Uno de los ejes más sensibles de la investigación recae sobre las medidas de coerción y los elementos tecnológicos secuestrados. Consultada sobre el arresto de los amigos de la víctima, Díaz y Agüero, Córdoba justificó la medida procesal: «Las detenciones se hacen para evitar el entorpecimiento de la justicia para investigar».
En la misma línea, expuso los pormenores vinculados al teléfono celular de la víctima y el corte abrupto de los registros fílmicos en la vivienda: «Sobre el teléfono de Sofía, Gabriel lo tenía en sus manos, y cuando al principio fuimos a pedirlo porque necesitamos las cámaras, nos dijeron que de ahí podíamos verlas […] Así pudimos ver las cámaras desde el teléfono de Ilda, teniendo en su poder Gabriel». Sin embargo, advirtió sobre el bache tecnológico que investiga la justicia: «Las cámaras se cortan a las 3.42 antes del hecho donde muere Ilda. Se investiga cómo es que las máquinas se apagaron. No sabemos, y hemos pedido a EDELaR, a Internet para Todos, si hubo corte de luz».
Defensa de los procedimientos
Frente a los cuestionamientos de las defensas técnicas sobre la modalidad de las indagatorias, la exjueza defendió el trabajo de su equipo y desestimó irregularidades: «Una indagatoria que hice de nuevo, y lo tengo que hacer siempre. Eso es algo que resalto: cuando el hecho se va ampliando a medida que se va investigando, por instrucción congruencia, siempre se llevan adelante nuevamente las indagatorias. Esos son procedimientos normales».
Finalmente, respaldó la labor de los letrados intervinientes y apeló a la prudencia institucional: «La doctora Varas tiene su estrategia como defensora, tiene que decir y hacer lo que considera para sus clientes […] Está bien que diga lo que ella quiera decir y es considerado que está bien porque es su forma de trabajar, y no me molesta, pero la realidad es esta». Concluyó recordando que «la etapa de instrucción es la primera parte, una persona es considerada inocente hasta que no va a la Cámara Tercera y la Cámara considera que no es culpable».