Rompió el silencio: “El Militar” Sosa negó ser el autor del femicidio de Érika Álvarez
¿Qué dijo “El Militar” Sosa tras cinco meses de silencio? Las pruebas que lo señalan y la estrategia de su defensa para evitar el juicio.
En una audiencia clave, el principal acusado por el asesinato de Érika Antonella Álvarez habló tras cinco meses de silencio. “Que quede en claro que no maté a Érika”, lanzó, descolocando a los presentes.
La causa, que investiga el femicidio ocurrido el 7 de enero, tiene como imputado a Sosa, conocido como “El Militar”. Según la Fiscalía, la joven fue asesinada a golpes en la casa donde él vivía, y luego su cuerpo fue metido en una bolsa y abandonado en un descampado de Manantial Sur. Además de Sosa, están procesados por encubrimiento su ex pareja Justina Gordillo, su amigo Nicolás Navarro Flores y su empleado Jorge “Chicho” Díaz.
Durante la audiencia, la auxiliar fiscal Carolina Brito Ledesma informó que las pruebas descartaron la participación de otras personas en el homicidio. Las pericias genéticas solo hallaron rastros de Sosa.
Ante eso, el imputado declaró: “No pude haberla matado. No tenía vínculos con ella. La última vez que estuve con ella fue en mayo de 2024. Estaba totalmente solo”.
¿Una estrategia defensiva?
El abogado querellante Carlos Garmendia, que representa a la familia de la víctima, interpretó las declaraciones como parte de una estrategia. Dijo que la defensa busca demostrar que Érika mantenía una relación comercial con Sosa vinculada a la venta de drogas, aunque aún no presentaron los comprobantes bancarios. También intentan cuestionar la autopsia, sugiriendo que la muerte no fue por la golpiza.
Por su parte, el defensor Marcelo Cosiansi consideró que la audiencia fue un avance. Señaló que incorporaron informes de forenses de renombre nacional que contradicen la autopsia oficial. “La verdadera causa de la muerte sigue siendo un debate abierto”, afirmó.
El rol de los otros imputados
La Fiscalía detalló las maniobras posteriores al crimen. Gordillo habría ayudado a ocultar el cuerpo, limpiar rastros y facilitar la fuga de Sosa. Navarro Flores habría desaparecido dos bolsas con ropa y el celular de la víctima, y ofreció una propiedad para esconder el cadáver. Díaz, por su parte, habría limpiado la vivienda y colaborado en el ocultamiento.
Las defensas de los acusados cuestionaron la reformulación de cargos. María Florencia Abdala, abogada de Gordillo, la calificó de “sumamente cuestionable”. Juan Pablo Bello, defensor de Díaz, coincidió. En cambio, Patricio Char, representante de Navarro Flores, no presentó objeciones.
El juez Bernardo L’Erario Babot validó la acusación reformulada, permitiendo que el caso avance hacia un juicio oral. Allí se debatirán las responsabilidades penales y las hipótesis sobre la mecánica del crimen y la causa de la muerte de Érika Antonella Álvarez.