Roca cierra el calendario ganadero con una cifra que no tiene techo
El campo rionegrino cierra su calendario de exposiciones en Roca, pero hay una deuda que sigue sin resolverse: la crítica situación de la Región Sur, castigada por la sequía y el abandono. Bassi pide que el Gobierno ponga el foco ahí.
La 15ª Exposición Rural del Alto Valle se llevará a cabo del viernes 2 al domingo 4 de octubre en Roca y será, una vez más, la última escala del circuito de muestras ganaderas de Río Negro. Para Baldomero Bassi, presidente de la Sociedad Rural del Alto Valle, el balance de la temporada es más que positivo: la genética local se afianzó y aparecieron nuevas cabañas dispuestas a invertir en mejoramiento.
"La genética rionegrina es algo que está recontra instalado. Como siempre digo, no tenemos nada que envidiarle a las cabañas del norte del río Colorado", afirmó el dirigente, convencido de que la calidad de los reproductores de la zona está a la altura de las mejores del país.
Una muestra que nació para acercar genética
La Sociedad Rural del Alto Valle se creó en 1985, pero recién hace unos veinte años empezó a organizar exposiciones. La idea surgió al ver lo que hacían otras rurales y preguntarse por qué la región no podía tener su propia vidriera. El objetivo era claro: acercar genética a los pequeños y medianos productores que, hasta entonces, debían viajar cientos de kilómetros para comprar un toro.
"La idea nuestra era ofrecerle genética al pequeño y mediano productor de zonas que antes no podían llegar a la genética", recordó Bassi. Antes de esta muestra, un criador de Sierra Colorada o Valcheta que necesitaba un reproductor debía trasladarse hasta Viedma o Junín de los Andes. Con la feria en Roca, el radio se redujo: "El concepto nuestro fue generar un lugar donde vender genética a ese pequeño productor que va, lo compra y no tiene que hacer más de 200 kilómetros", explicó.
Montar ese circuito no fue sencillo. Hubo que mejorar la infraestructura del predio, convencer a las cabañas de que llevaran sus animales y enseñarles a los compradores a moverse en un remate. "Tuvimos que hacer mucha docencia con el tema del comprador, hacer que el productor aprenda a comprar en un remate, se anime a comprar en un remate", contó Bassi.
Más terneros y nuevas cabañas
Con los años, la exposición sumó animales para feria, sobre todo terneros de invernada. La intención fue darle volumen al encuentro y ofrecerle al productor una alternativa para comercializar su hacienda. "No es lo mismo que lo vende a campo que lo que lo vende en una feria", señaló Bassi. La respuesta fue contundente: empezaron con una docena de terneros y este año esperan superar los 100, con alrededor de 110 confirmados y la posibilidad de sumar algún lote más. "Es un camino que no tiene techo, como la producción no tiene techo", sostuvo.
En reproductores, en cambio, el volumen se mantiene estable por las características de la zona: entre 20 y 30 toros y de 15 a 20 hembras. Para esta edición se espera la participación de siete u ocho cabañas, entre ellas La Querencia (de Franco Sarti), Río Pico, Laguna Playa (de Fernández), La Nicolasa y Don Humberto. También regresará la gente de Bartuch, de Daniel, tras haber superado dificultades que habían golpeado a su establecimiento.
"Han aparecido nuevas cabañas, nuevos actores que apuestan a la genética, que no es fácil y resulta también una inversión importante en dinero y tiempo porque es muy a largo plazo", destacó Bassi. Para el dirigente, esa apuesta es una señal de confianza en el futuro de la actividad.
Un contexto favorable y financiamiento a mano
El panorama para la ganadería rionegrina es alentador: las lluvias de los últimos meses permitieron llegar a la primavera con mejores pastos y el precio del ternero está en niveles históricamente altos. A eso se suma el respaldo de herramientas provinciales. "La ganadería es una actividad que no tiene techo realmente y nosotros en Río Negro venimos con un viento de cola", afirmó Bassi.
Entre los instrumentos disponibles, el presidente de la Rural destacó el financiamiento para comprar reproductores. En las exposiciones se mantiene el esquema de 90 días libres más 90 días con interés y un 10% de descuento por pago contado, además del crédito ganadero. "Yo le digo al productor: agárrenlo, porque realmente vos comprás un toro y pagás la primera cuota en junio del 27, la segunda en junio del 28 y lo pagás con los mismos terneros", explicó. Y agregó: "Los intereses son a valor producto. O sea, sube el ternero, vas a pagar un poco más de cuota, pero lo pagás con la misma hacienda".
Una fiesta abierta a la comunidad
La muestra no estará dedicada exclusivamente a la comercialización. Bassi remarcó que uno de los objetivos es que la comunidad se acerque y conozca la actividad rural. Este año vuelven las actividades con caballos, que incluirán destrezas de jinetes, demostración de docilidad animal y recreación de tareas de campo. También habrá una clasificatoria de rienderos con destino a la final de El Talar de Pacheco.
El sábado, desde las 14, se sumarán capacitaciones: representantes del Ministerio de Producción hablarán sobre la Ley de Marcas y Señales; el Senasa informará sobre caravanas; y el INTA abordará la producción en campos de secano y el engorde a corral. Además, se confirmó una cocina en vivo. Los stands ya completaron su capacidad, con más de 50 o 60 espacios ocupados.
La deuda pendiente del sur
Más allá de la exposición, Bassi puso el foco en la situación de la Región Sur rionegrina, una realidad mucho más compleja que la del Alto Valle. "El sur de Río Negro es una zona que viene castigada por la sequía, por la desertificación, por el despoblamiento, por las plagas", describió. El resultado es una caída de la actividad ganadera y el abandono de campos ovinos, con baja receptividad y grandes extensiones.
Mientras en el Alto Valle un campo puede sostener entre 120 y 150 animales por legua, en el sur esa capacidad cae a 60 o 70. "Necesitás muchas leguas de campo para tener una unidad productiva medianamente aceptable", explicó Bassi. A eso se suma el despoblamiento: las nuevas generaciones migran a otros rubros, muchas veces atraídas por la actividad petrolera.
La caída del stock ovino fue tal que la Sociedad Rural del Alto Valle dejó de organizar la exposición de ovinos que hacía en marzo. Aunque reconoce que el Estado aporta herramientas —perforaciones, pasturas, suplementos y créditos para comprar ovejas—, Bassi cree que la región necesita más apoyo. "Hay que buscarle la vuelta de una manera, y el Gobierno poner foco en tratar de seguir ayudándolos", planteó.
El cierre de un circuito que ya tiene fecha fija
La Rural del Alto Valle volverá a ser la última parada del calendario ganadero provincial. Para Bassi, cambiar ese esquema no es sencillo: cada muestra, las cabañas, los compradores y las empresas organizan su actividad con mucha anticipación. Las fechas de Río Colorado, Viedma, General Conesa, Choele Choel y Alto Valle ya son parte de una agenda conocida, y modificar el orden cada año generaría más problemas que beneficios.
Mientras tanto, la institución se prepara para recibir a productores, cabañeros, compradores y público general. "Año a año vamos tratando de mejorar, no sólo la cuestión predial, sino la cantidad de animales", resumió Bassi. La premisa que guió a la Rural desde sus comienzos sigue intacta: que la genética, la comercialización, la capacitación y el encuentro entre productores estén cada vez más cerca de quienes sostienen la actividad en el territorio.