Río Negro y Neuquén en alerta: el fenómeno que puede repetirse durante más de 10 días

Más de 10 días de inestabilidad, lluvias que caen a varios milímetros por hora y un suelo ya saturado: el meteorólogo Matías De Oto puso el foco en la estepa y la Línea Sur, donde el riesgo de crecidas repentinas preocupa. ¿Qué zonas son las más complicadas?

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Río Negro y Neuquén en alerta: el fenómeno que puede repetirse durante más de 10 días
Río Negro y Neuquén en alerta: el fenómeno que puede repetirse durante más de 10 días

La primavera en la Patagonia sigue mostrando un comportamiento poco habitual. Según el meteorólogo y licenciado en Oceanografía Matías De Oto, las tormentas podrían repetirse durante los próximos días y extenderse a lo largo de buena parte de octubre, con especial atención en la estepa de Río Negro y Neuquén, donde las lluvias intensas en poco tiempo pueden provocar anegamientos y crecidas repentinas.

De Oto brindó estas precisiones durante su participación del martes por la mañana en el programa Ideas Circulares, donde advirtió que el escenario de inestabilidad persistente podría mantenerse por más de diez días.

Tormentas que avanzan y un riesgo concreto

Las tormentas comenzaron a desarrollarse el lunes por la tarde en el centro de Neuquén y avanzaron progresivamente hacia el sur. En sectores como Zapala se registraron episodios de lluvia intensa en períodos breves, con acumulados importantes en poco tiempo.

El especialista explicó que durante el día podrían formarse nubes de gran crecimiento vertical, capaces de generar actividad eléctrica. “Hoy también tenemos chances de ver cúmulos nimbo, rayos”, anticipó, y señaló que estas formaciones atraviesan distintas etapas: desde nubes algodonosas hasta estructuras que crecen y adoptan la clásica forma de hongo, asociada a la presencia de hielo en su interior, un proceso que favorece las descargas.

En el ámbito aeronáutico, estas nubes de tormenta de gran desarrollo vertical son conocidas como “Charlie Bravo” y, según De Oto, podrían permanecer sobre distintos sectores de la región durante varios días.

Lluvias intensas y suelo saturado: el foco en la estepa

Más allá de la actividad eléctrica, el principal aspecto del pronóstico es la intensidad de las precipitaciones. No se trata de lluvias persistentes durante horas, sino de descargas concentradas que acumulan varios milímetros en poco tiempo y pueden superar la capacidad de absorción del terreno.

“Generan ritmos de precipitación que a veces son elevados, son varios milímetros por hora”, describió el meteorólogo. Ese ritmo puede ocasionar anegamientos puntuales, como ya ocurrió en Zapala.

La atención está puesta en la Línea Sur y la estepa de Río Negro y Neuquén. Allí, las lluvias de los últimos meses permitieron recuperar cuerpos de agua y mejorar las condiciones para la ganadería, pero la humedad que conserva el suelo también se convierte en un factor de riesgo ante nuevas tormentas.

“Los mayores milímetros van a ser en zona de estepa”, anticipó De Oto. Y resumió: las tormentas previstas para octubre “pueden generar anegamientos y crecidas repentinas en un suelo que está bastante saturado”.

El especialista también marcó diferencias dentro de la Patagonia: mientras que en Río Negro y hacia el norte el invierno no fue tan severo para el ganado, en Chubut y más al sur la temporada resultó mucho más cruda.

Un bloqueo atmosférico que estira la inestabilidad

La persistencia de nubes y tormentas se explica, según De Oto, por una situación de bloqueo atmosférico que favorece el ingreso de humedad desde el norte y limita la circulación habitual de los sistemas meteorológicos. Algunos frentes débiles desde el oeste podrían avanzar, pero su efecto sería breve y no alcanzaría para cambiar el patrón.

“Vamos a seguir con esta situación nublado, inestable, cúmulos, cúmulos nimbos, por más tiempo, incluso más de 10 días”, sostuvo. La previsión contempla oscilaciones en la nubosidad y momentos de mayor o menor actividad, con chances de nuevas tormentas a lo largo de ese período.

El meteorólogo vinculó este comportamiento con las condiciones estacionales de la primavera y el calentamiento de las aguas del Pacífico, una configuración que contribuye a la reversión de los vientos habituales y al posterior ingreso de humedad desde el norte.

El panorama no será igual todos los días ni en todas las localidades: los sistemas convectivos pueden desarrollarse de manera localizada, por lo que mientras algunos sectores recibirán precipitaciones débiles o aisladas, otros podrían registrar lluvias mucho más intensas.

Octubre con vientos muy por debajo de lo habitual

Otro dato que llamó la atención del especialista es la marcada disminución del viento. Octubre y noviembre suelen ser meses ventosos en la región, con velocidades medias de entre 15 y 25 kilómetros por hora. Sin embargo, los registros actuales muestran otra cosa.

“Este año estamos teniendo 5 kilómetros por hora y con reversión”, comparó De Oto. La circulación presenta vientos mucho más débiles y cambios en su dirección.

Esta calma podría traducirse en una primavera con lagos más tranquilos, una condición favorable para actividades recreativas que no dependen del viento, como el kayak. Además, De Oto comentó que en sus recorridas por los bosques le llamó la atención la cantidad de polillas aparecidas en las últimas horas, un fenómeno que vinculó con los cambios estacionales propios de la primavera.

Sin heladas y con máximas de hasta 18 grados

En cuanto a las temperaturas, el pronóstico anticipa mínimas de entre 5 y 7 grados y máximas que podrían alcanzar los 16, 17 y hasta 18 grados en los próximos días. No se esperan heladas en el corto plazo, algo relacionado con la humedad presente en el ambiente.

De Oto explicó que los elevados puntos de rocío favorecen la formación de humedad sobre las superficies y dificultan el descenso de la temperatura hasta los valores necesarios para que se produzcan heladas. “El rocío es un inhibidor de la helada de forma natural”, señaló, y lo comparó con los métodos de protección que se usan en las plantaciones del Alto Valle, donde se emplea agua para reducir los efectos de las bajas temperaturas.

“Se está caracterizando por no tener un día de helada”, remarcó sobre octubre, incluso en zonas y valles que habitualmente son propicios para ese fenómeno.

Las jornadas nubladas también inciden en la amplitud térmica. De Oto indicó que el lunes la temperatura llegó a los 18 grados y que se esperan valores similares en varias de las próximas jornadas, sin que eso implique un ingreso inmediato a condiciones plenamente veraniegas. Todavía no se alcanzaron los 20 grados de máxima y no resulta probable superar ese umbral en los próximos días. Además, precisó que el promedio de las máximas recientes ronda los 11,5 grados, por debajo de los aproximadamente 15 grados habituales para octubre.

(Bariloche Opina)

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