Río Negro: el dato de siniestros viales que obliga a mirar dos veces las rutas
Un número que se mueve apenas y una frase que no deja lugar a dudas: "Un muerto es inaceptable en nuestras rutas". Qué hay detrás del leve descenso que reporta la Agencia Provincial de Seguridad Vial.
La Agencia Provincial de Seguridad Vial confirmó que Río Negro registra una leve baja en la cantidad de víctimas fatales por siniestros viales, un dato que, aunque alentador, está lejos de conformar a las autoridades. El subsecretario del organismo, Marcelino Di Gregorio, fue claro: "Un muerto es inaceptable en nuestras rutas".
En diálogo con Ideas Circulares, el funcionario explicó que la provincia lleva registros estadísticos desde 2018 y que hoy se ubica dentro de la media nacional. Sin embargo, advirtió que las cifras frías no deben tapar la gravedad de cada siniestro fatal.
¿Qué cambió en el comportamiento de los conductores?
Di Gregorio consideró que empiezan a verse cambios de conducta, sobre todo en relación con el consumo de alcohol y la conducción. Según dijo, además de las leyes, es imprescindible sostener controles efectivos. "No solamente hay que tener una ley. Si el Estado no controla, no tiene ningún sentido. Hay que invertir en alcoholímetros y en controles", expresó.
El funcionario también percibe mayor conciencia en las familias y los grupos sociales sobre la figura del conductor designado y la necesidad de no manejar después de tomar alcohol.
Consultado sobre si esos cambios responden a una verdadera concientización o al impacto económico de las multas, reconoció que ambos factores influyen. "El valor de la multa tiene mucho que ver. A los adultos el factor económico es lo que les va a concientizar", afirmó.
Educación vial: la apuesta de fondo
Más allá de los controles y las sanciones, el objetivo principal de la Agencia está puesto en la educación vial, especialmente entre niños y adolescentes. El organismo desarrolla actividades en todos los niveles educativos, desde inicial hasta secundario, con programas específicos en escuelas de toda la provincia.
Para los más pequeños se utiliza una pista móvil de educación vial de unos 20 por 10 metros, mientras que con los secundarios se realizan charlas y prácticas con simuladores de manejo. Estos dispositivos permiten, entre otras cosas, recrear las dificultades que genera conducir bajo los efectos del alcohol.
"Nosotros apuntamos a la educación. El norte de la Agencia es la educación, porque sin educación no va", sostuvo Di Gregorio. La estrategia busca que los jóvenes incorporen herramientas antes de convertirse en conductores y que además trasladen esos conocimientos a sus hogares.
El trabajo se complementa con actividades en juntas vecinales, campañas de prevención y distintas acciones comunitarias.
Las multas que vuelven a la prevención
Di Gregorio explicó que parte de los recursos provenientes de las multas de tránsito se destina nuevamente a políticas de seguridad vial. Según indicó, esos fondos permiten adquirir equipamiento, desarrollar capacitaciones, sostener campañas y financiar herramientas vinculadas con la prevención, como simuladores y programas de RCP.
"Es importantísimo saberlo porque si no la gente queda con la idea de 'las multas'. Parte de esos recursos se invierte en seguridad vial y prevención", señaló.
Para el funcionario, aunque los controles y las sanciones siguen siendo necesarios, el principal desafío está en generar una transformación cultural a largo plazo. "Para mí la clave es la educación y la prevención", concluyó.