Río Negro duplicó sus empresas B: cuánto descuento consiguen las pymes que se certifiquen
Diez empresas rionegrinas acaban de recibir el sello B y la provincia entró al top cinco del país. Pero el dato que más mueve la aguja para las pymes no es el certificado: es el nuevo sello provincial con descuento en las tasas de financiamiento. ¿Cuánto y para quiénes?
La Agencia de Desarrollo Económico de Río Negro (ADERN) y la organización Sistema B entregaron en Bariloche los certificados a diez nuevas empresas rionegrinas que completaron el programa de aceleración para modelos de negocio de triple impacto. Con esas diez, la provincia duplicó su cantidad de firmas sostenibles.
El acto se hizo en el Hotel Inacayal, con la sala llena, bajo el nombre Futuros Sostenibles. Allí se reunieron empresarios, funcionarios provinciales, referentes de Sistema B y del sector privado. La apertura contó con el intendente de Bariloche, Walter Cortés, y el ministro de Desarrollo Humano de Río Negro, Juan Pablo Muena.
Qué significa tener el sello B
La letra B viene de "beneficio" y alude al impacto positivo sobre las personas y el planeta. En Río Negro ya hay 20 empresas certificadas, de las cuales 9 tienen sede en Bariloche. Entre ellas aparecen agencias de viaje, un estudio de abogados, una fábrica de té y otra de cosmética natural.
«Llegamos acá luego de un trabajo conjunto que venimos haciendo desde el año pasado para robustecer a las empresas rionegrinas en el triple impacto», señaló Marina Arias, directora de Sistema B en la región sur.
Para obtener la certificación las compañías deben acreditar prácticas responsables en materia social, ambiental, de transparencia y responsabilidad. «Se trata de que no solamente nos importen las ganancias sino cómo llego a ellas», explicó Arias, y remarcó que se trata de uno de los estándares más altos reconocidos a nivel global.
La referente también destacó el punto de partida de la provincia: «Cuentan con el privilegio de ya tener un contacto con la naturaleza», dijo, y aseguró que las empresas rionegrinas están preparadas para esta certificación porque la tienen más cerca que en otros casos.
Del pedido del cliente externo a la certificación
Daniel González, gerente general de Jugos S.A., contó que se presentó al programa por una exigencia de sus clientes: compañías del exterior dedicadas a la fabricación de bebidas, como Nestlé o Coca-Cola. «Son prácticas que ya veníamos llevando a cabo pero necesitábamos la certificación», explicó.
La firma, radicada en Villa Regina, produce concentrados para exportación, jugos de fruta y una marca de sidra que vende en el mercado nacional. Para sumar puntos en la certificación trabaja con un programa de reciclado para recuperar botellas de vidrio, además de la separación de residuos y la contratación de mano de obra local.
«Tener certificación B es parte de la competitividad de la empresa. Es parte de una inversión y una forma de abrir mercados», afirmó Arias. La organización global desembarcó en Argentina en 2012 y hoy reúne a 360 empresas B en el país, de las cuales 31 están en la Patagonia.
Reciclar envases y cerrar el círculo
Maná, un emprendimiento barilochense de cosmética natural, fue otra de las firmas que aplicó al programa y consiguió el certificado. «Tenemos un sistema de reciclaje de envases, en el que ofrecemos el 10% de descuento a los clientes que los devuelven», explicó Lucía Varela.
Cuando juntan determinada cantidad de envases, los llevan a la Asociación de Recicladores de Bariloche para su tratamiento. «Toda la basura que generamos en Maná está dividida para ser reciclada», agregó. La empresa la creó su mamá hace unos 20 años y hoy venden tanto en el mercado local como a distancia, en Buenos Aires, El Calafate y El Bolsón.
«Fue un trabajo arduo presentar toda la documentación y aggiornar las cosas que nos faltaban. Nos interesaba ver de qué manera podíamos cerrar el círculo de ese dar y recibir con el planeta», relató Lucía.
El nuevo sello provincial y los créditos
Durante el encuentro, ADERN presentó formalmente su propio sello de sostenibilidad, el certificado de Triple Impacto Rionegrino (TIR), pensado para organizaciones de todos los rubros y tamaños que demuestren impacto positivo en las dimensiones económica, social y ambiental.
La inscripción es gratuita y el beneficio principal es una reducción de 5 puntos porcentuales en las tasas de cualquiera de los financiamientos de la provincia. A eso se suma la preferencia en las contrataciones públicas, siempre que la empresa iguale en costos y capacidad técnica a las demás oferentes.
El universo es amplio: en Río Negro hay 9.272 pymes y hasta ahora solo 20 cuentan con certificado B. El programa propone siete ítems vinculados al impacto positivo y exige cumplir cuatro para acceder al TIR.
«Queremos poder medir el triple impacto en el ecosistema pyme», señaló Sergio Iglesias, director ejecutivo de ADERN, y precisó que los créditos disponibles para estas empresas «llegan hasta 35 millones de pesos, con tasa diferenciada de 17% y tienen seis meses de gracia».
Iglesias también subrayó el trabajo previo: «Tenemos que preparar el ecosistema de pymes para que sean competitivas a nivel internacional», afirmó, y remarcó que hoy hay 150 empresas de la provincia que ya están midiendo su impacto a través de Sistema B.
«Partimos de la premisa de que el desarrollo si no es sostenible no es desarrollo», cerró el director de la Agencia de Desarrollo de Río Negro.
Sobre el acceso, Arias aclaró que la primera medición se puede hacer de manera online y gratuita: «Lo primero es medirse. Estamos acostumbrados a presentar balances económicos pero nadie sabe cómo medir el impacto positivo». Los requisitos y los costos de la certificación varían según el tipo y el tamaño de cada compañía, ya que hay distintos valores según la facturación, sea pyme, monotributista o empresa que cotiza en Bolsa.
La referente también puso el foco en el rol de estas firmas: según dijo, las empresas con impacto positivo «le quitan peso al Estado en cuanto a la resolución de problemáticas sociales y ambientales».