Río Negro cría más carne que nunca, pero un faltante la obliga a mirar afuera: los números

Río Negro multiplicó su producción de maíz y hoy cría más carne que nunca. Pero hay un número que no cierra: lo que falta cada año para alimentar a los animales y que hoy se compra afuera.

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Río Negro cría más carne que nunca, pero un faltante la obliga a mirar afuera: los números
Río Negro cría más carne que nunca, pero un faltante la obliga a mirar afuera: los números

En el marco de la 37° Exposición Rural de General Conesa y la 14° Exposición Nacional Patagónica de Hereford, el ministro de Producción y Desarrollo Económico de Río Negro, Carlos Banacloy, habló del presente del sector agropecuario y puso el foco en un dato que, según él, no es menor: la provincia todavía depende de maíz que llega de otras regiones para terminar sus animales.

"Siempre se hablaba en futuro y hoy creo que es muy importante hablar del presente que está viviendo la ganadería en la provincia de Río Negro", afirmó a Río Negro Rural.

Para el funcionario, esa transformación se ve en las propias exposiciones. Dijo que dentro de las comisiones directivas de las sociedades rurales empieza a haber más productores ligados a la agricultura y a las superficies bajo riego. "Hoy no sólo se ve la genética, sino que se ve también la agricultura, el kilo de carne y otro movimiento", señaló.

Banacloy recordó que durante años la provincia miraba con interés la genética que llegaba desde Chubut y consideró que ese lugar ya cambió. "Creo que hoy Río Negro ya ocupó ese lugar y eso nos llena de orgullo", expresó.

Producir más, pero con límites

El crecimiento ganadero trae aparejado un problema: falta alimento para terminar los animales y buena parte de los terneros y de la producción se mueve hacia otras regiones. Por eso el ministro volvió a pedir el corrimiento de la barrera sanitaria hacia el norte.

"Por eso nuestro objetivo es correr la barrera hacia el norte, que se desplace y que le dé más volumen a nuestra ganadería", sostuvo. Según explicó, hoy se da una paradoja: mientras la provincia cría más, tiene restricciones para incorporar animales y genética de otras zonas y, a la vez, parte de sus propios animales se van al norte. Superar esas limitaciones permitiría mayor intercambio con la zona central del país.

El maíz: el número que preocupa

Uno de los datos más relevantes que aportó Banacloy tiene que ver con el maíz. Río Negro llegó a producir alrededor de 100.000 toneladas anuales y hoy alcanza unas 250.000, un incremento del 150%. Aun así, el déficit persiste.

"Hoy tenemos un déficit de 100.000 toneladas de maíz por año como alimento para la ganadería", precisó.

Según su estimación, ese volumen representa entre 20 y 22 millones de dólares anuales al valor actual del maíz, unos 30.000 millones de pesos. "Es un dato muy significativo, no es un tema menor", remarcó.

El déficit se podría cubrir poniendo en producción 10.000 hectáreas, con un rinde promedio de 10 a 12 toneladas por hectárea. La meta oficial es que cada vez más de ese alimento se produzca dentro de la provincia, con la expansión de las áreas bajo riego y la electrificación de nuevas zonas como herramientas clave.

El impacto, sostuvo, no se limita al productor: alcanza a los servicios, el transporte, el combustible y toda la actividad vinculada. "Mayor prestación de servicios, mayor insumo, mayor movimiento económico", resumió.

Nuevas áreas y electrificación

En ese escenario cobran peso los proyectos de electrificación y desarrollo de nuevas áreas productivas. Banacloy destacó los vinculados a Guardia Mitre y Negro Muerto, que permitirían incorporar decenas de miles de hectáreas. Habló de superficies que podrían llegar a entre 30.000 y 40.000 hectáreas en el futuro y señaló que hay más de 90.000 hectáreas sistematizadas en manos de productores que, en muchos casos, todavía no tienen electricidad. "Imaginemos el día que la tenga", planteó.

El ministro vinculó este proceso con el crecimiento de otras actividades, como la horticultura. Mencionó las aproximadamente 7.800 hectáreas de cebolla y el avance de cultivos como zapallo y papa, además de la radicación de productores que antes solo trabajaban en la zona por temporadas.

También puso como ejemplo el desarrollo de nuevos servicios: pocos años atrás la región no tenía picadoras de maíz y hoy hay prestadores en Viedma, Conesa, Valle Inferior y Valle Medio. "Todo eso muestra claramente el presente que está viviendo este sector", afirmó.

Una apuesta a mediano plazo

Para Banacloy, el desafío ahora es consolidar el proceso y generar condiciones para que el crecimiento continúe. La electrificación de nuevas zonas aparece como el instrumento principal: los proyectos administrativos avanzan y la expectativa oficial es licitar una vez completadas las autorizaciones.

El objetivo de fondo es que Río Negro produzca más alimentos para su propia ganadería, reduzca la dependencia de insumos de otras provincias y mueva más economía dentro de su territorio. "Creo que no tenemos techo", sostuvo sobre el potencial productivo provincial.

Su mirada, dijo, está puesta más allá de los resultados inmediatos y en un proceso que debe sostenerse en los próximos años. Para el ministro, lo que hoy se ve en las exposiciones rurales, en los remates, en la genética y en la agricultura es parte de una transformación más amplia de la matriz productiva rionegrina.

"Hoy tengo la suerte de ver parte del plan que hicimos con la provincia hace algunos años, claramente lo estoy disfrutando", expresó, aunque remarcó la importancia de sostener una mirada de mediano y largo plazo para que el proceso continúe.

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