Río Negro cambió las reglas del campo: las tres leyes que nadie esperaba

Tres leyes, una de ellas con más de 35 años de antigüedad, quedaron atrás en Río Negro. El cambio alcanza al ganado, la fauna silvestre y la carne, y hay un punto que los productores venían reclamando hace tiempo.

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Río Negro cambió las reglas del campo: las tres leyes que nadie esperaba
Río Negro cambió las reglas del campo: las tres leyes que nadie esperaba

El Gobierno de Río Negro actualizó tres normas centrales para la producción: Marcas y Señales, Fauna y Carnes y Subproductos Cárnicos. La idea fue adecuar reglas que habían quedado desfasadas respecto de cómo se produce, se elabora y se comercializa hoy en la provincia.

La nueva Ley de Marcas y Señales puso al día el régimen de identificación y registro del ganado. Simplifica procedimientos, ordena la documentación de la hacienda y mejora la trazabilidad para que cada movimiento de animales quede registrado con más claridad y seguridad. Así, los productores ganan previsibilidad, los controles se facilitan y hay información más precisa sobre origen, titularidad y traslado del ganado.

La Ley de Fauna renovó el marco para el manejo, control y aprovechamiento de la fauna silvestre. La actualización ordena la tenencia, el tránsito, el transporte, la comercialización y la industrialización, y fija criterios más claros para compatibilizar la conservación con las actividades productivas. El objetivo es administrar mejor cada recurso, prevenir impactos sobre la producción y dar un marco formal a actividades que necesitan control y trazabilidad.

Una norma de más de 35 años, reemplazada

En el caso de la Ley de Carnes y Subproductos Cárnicos, Río Negro reemplazó una normativa que tenía más de tres décadas y media. El nuevo régimen actualiza habilitaciones, controles, inocuidad y trazabilidad, contempla elaboraciones artesanales y regula el autoconsumo rural. También ordena nuevas formas de aprovechamiento de proteínas animales dentro de circuitos habilitados y con controles sanitarios, y responde a situaciones que antes no tenían encuadre.

Weretilneck destacó que actualizar estas normas significa acompañar los cambios que atravesó la producción durante las últimas décadas y contar con reglas que den respuestas concretas a productores, elaboradores, municipios y organismos de control.

El conjunto de iniciativas busca que el crecimiento productivo vaya acompañado por normas más claras y acordes a la realidad actual. No se trata solo de sumar infraestructura, financiamiento o tecnología, sino de facilitar el trabajo cotidiano de quienes producen y elaboran, ordenar procedimientos y dar previsibilidad sobre qué requisitos deben cumplirse en cada actividad.

La actualización permite sostener los estándares sanitarios, de trazabilidad y de control que exige cada producción, pero con herramientas más precisas y procedimientos adaptados a las distintas escalas. Para quienes producen, significa reglas más comprensibles; para los organismos de control, mejores instrumentos para fiscalizar; y para los consumidores, mantener condiciones de seguridad e inocuidad.

La modernización normativa se integra a un proceso más amplio que incluye obras de riego, financiamiento, incorporación de tecnología, genética, maquinaria y nuevas inversiones productivas. El objetivo es que el crecimiento de la producción encuentre también un marco regulatorio adecuado a la realidad actual de Río Negro.

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