Río Negro blindó Vaca Muerta por 35 años: quién se queda con Confluencia
Parecía que la exploración no daba para más, pero los números convencieron a Río Negro: la provincia acaba de firmar una concesión no convencional por 35 años en pleno Vaca Muerta. ¿Quién se queda con las áreas y cuánto dejará en las arcas rionegrinas?
El Gobierno de Río Negro dio un paso que marca un antes y un después para la explotación de hidrocarburos no convencionales en la provincia. A través del Decreto 917/26, publicado en el Boletín Oficial, aprobó la comercialidad de las áreas Confluencia Norte y Confluencia Sur y le entregó a Phoenix Global Resources S.A. una concesión de explotación por 35 años.
La medida unifica ambos bloques bajo una sola área llamada "Confluencia", que abarca 272,22 kilómetros cuadrados sobre la Formación Vaca Muerta. Con la firma del decreto, la etapa exploratoria quedó formalmente cerrada y se abre la fase de desarrollo productivo.
La concesión fue otorgada como Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH), en el marco de la normativa vigente y de las condiciones del proceso licitatorio.
Lo que dejó la exploración
Durante los trabajos previos, la empresa desembolsó alrededor de U$S 123 millones, una cifra que superó el compromiso original de casi U$S 90 millones. Esa inversión incluyó estudios sísmicos, geológicos, geofísicos y de reservorio, además de la perforación y terminación de siete pozos horizontales: tres en Confluencia Norte y cuatro en Confluencia Sur.
Los resultados permitieron verificar la continuidad de la formación entre ambos bloques y acreditar condiciones productivas compatibles con el desarrollo comercial, lo que habilitó la unificación del área.
"Este paso confirma que Río Negro tiene recursos, planificación y capacidad técnica para avanzar en el desarrollo de Vaca Muerta. Dejamos atrás una etapa de exploración exitosa y empezamos una nueva fase, orientada a transformar ese conocimiento en producción, inversión e infraestructura", sostuvo la secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya.
Plan piloto, 40 pozos y una planta de tratamiento
El decreto también aprobó un Plan Piloto que contempla la perforación, terminación y puesta en producción de un pad de caracterización con dos pozos horizontales, con una inversión estimada de U$S 13 millones.
Para el primer quinquenio, el Plan de Explotación prevé la perforación y terminación de 40 pozos horizontales entre 2027 y 2031, junto con la construcción de la Planta de Tratamiento de Confluencia. La inversión total estimada para esta etapa asciende a U$S 494,4 millones.
El escenario de largo plazo es aún más ambicioso: podría alcanzar hasta 205 pozos —incluidos los siete ya perforados— con inversiones globales superiores a U$S 3.000 millones a lo largo de aproximadamente 13 años.
"Para la Provincia es muy importante que el desarrollo se haga con control, con información técnica y con una mirada de largo plazo. La energía tiene que ser parte del rumbo de Río Negro: más actividad, más infraestructura y más oportunidades para los rionegrinos", afirmó Moya.
Ingresos directos para la Provincia
El otorgamiento de la concesión no solo implica actividad: también deja recursos concretos en las arcas rionegrinas. Phoenix deberá pagar un Bono de Comercialidad de U$S 5,05 millones y un Aporte de Infraestructura de U$S 650.000, lo que suma U$S 5,7 millones por ambos conceptos. A eso se agrega un aporte de U$S 1,3 millones en concepto de Responsabilidad Social Empresaria.
"Este tipo de instrumentos permiten que el desarrollo energético también genere recursos concretos para la provincia. Río Negro defiende sus recursos y trabaja para que cada avance productivo tenga impacto real en el territorio", remarcó la funcionaria.
Ambiente y agua, bajo la lupa
La concesión deberá cumplir con los requerimientos de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático y del Departamento Provincial de Aguas, que intervinieron en la evaluación dentro de sus competencias.
Cada proyecto que se ejecute en el área deberá contar previamente con los estudios de impacto ambiental y respetar las condiciones fijadas en gestión de residuos, contingencias, monitoreo de suelo, agua y aire, control de acuíferos, tratamiento de agua de producción y gestión del recurso hídrico.
"Río Negro está en marcha porque hay rumbo, planificación y decisiones concretas. Este decreto no es un hecho aislado: forma parte de una estrategia provincial para preparar el futuro, defender nuestros recursos y convertir el potencial energético en desarrollo para nuestra gente", concluyó Moya.