Río Grande: el intendente sospecha que la Base Naval de Ushuaia no será 100% argentina

¿La Base Naval que prometen en Ushuaia será realmente argentina? El intendente de Río Grande sospecha que no todo está claro y apuntó contra un dato que pocos vieron.

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Río Grande: el intendente sospecha que la Base Naval de Ushuaia no será 100% argentina
Río Grande: el intendente sospecha que la Base Naval de Ushuaia no será 100% argentina

El intendente de Río Grande, Martín Pérez, puso en duda que la futura Base Naval Integrada de Ushuaia quede bajo control exclusivamente argentino. Lo hizo tras conocerse la presencia de tropas estadounidenses en el país, un ingreso que, según señaló, se produjo sin autorización del Congreso.

Para Pérez, el anuncio oficial sobre la base abre un interrogante que debe despejarse en el ámbito institucional. "¿Esa base militar que se va a instalar en Ushuaia, tenemos certeza de que es una base militar argentina, sin la intervención de ninguna potencia extranjera?", preguntó. Y reclamó: "Tiene que quedar claro en el Congreso", antes de advertir: "No sea cosa que quieran meter alguna potencia por la ventana".

Malvinas: del partido al "volantazo electoral"

Pérez atribuyó el giro del Gobierno nacional sobre Malvinas al impacto político que tuvo el partido entre Argentina e Inglaterra, cuando los jugadores de la Selección levantaron una bandera con la consigna "Las Malvinas son argentinas". Según el intendente, ese episodio fue un antes y un después: "A partir de ese momento, con un reverdecer de la causa nacional, el Gobierno, mirando encuestas, se dio cuenta de que tenía que pegar un volantazo".

Para el mandatario, no se trata solo de un cambio de discurso, sino de "un volantazo electoral, profundamente electoral", orientado a reposicionar al oficialismo de cara al próximo año en medio de la crisis económica. En ese marco, recordó que Milei había expresado admiración por Margaret Thatcher y cuestionó sus dichos sobre los kelpers. También apuntó contra dirigentes nacionales que, después de la bandera de los jugadores, consideraron que habían hecho "una de más".

Ese contraste es, para Pérez, lo que obliga a mirar el cambio con cautela. "Hay que tener un cachito de coherencia", sostuvo al comparar la intensidad de los anuncios recientes con las decisiones adoptadas durante los meses anteriores.

Sin empleo ni arraigo, ¿de qué soberanía hablamos?

El intendente trasladó la discusión sobre la soberanía a las condiciones concretas de Tierra del Fuego. "Sin desarrollo no hay soberanía, sin empleo no hay soberanía, sin arraigo no hay soberanía", afirmó, y describió una "caída estrepitosa" del trabajo industrial, de la producción y de la capacidad competitiva y logística.

Según aseguró, casi dos mil vecinos ya dejaron Río Grande para vivir en otros lugares, y advirtió que el proceso podría profundizarse si continúa la crisis económica. "¿Cómo podemos hablar de la defensa de la soberanía cuando no defendemos ni siquiera nuestra industria nacional?", cuestionó.

En esa línea, mencionó la paralización del proyecto de infraestructura portuaria para la zona norte de Tierra del Fuego, que consideró necesario para el desarrollo productivo y logístico, y sumó la intervención del puerto de Ushuaia: sostuvo que resulta difícil compatibilizar un discurso de defensa soberana con una provincia que no administra actualmente su principal terminal marítima.

Alerta por el Atlántico Sur

Pérez no afirmó que la futura base vaya a quedar bajo control extranjero, pero reclamó certezas por la presencia reciente de personal militar estadounidense y por el creciente interés internacional sobre el Atlántico Sur. Consideró que cualquier participación de una potencia extranjera en instalaciones o actividades militares dentro de Tierra del Fuego debe quedar sometida a los mecanismos institucionales argentinos y ser explicada públicamente.

La preocupación se inscribe en un escenario que definió como cada vez más complejo. Mencionó los posicionamientos de Estados Unidos, Reino Unido y Chile y reafirmó que el Atlántico Sur debe preservarse como una zona de paz. "No queremos que se priorice la guerra ni acciones bélicas", sostuvo, y advirtió que la evolución de la situación regional obliga a "prender todas las luces de alerta".

Para Pérez, el nuevo énfasis del Gobierno sobre Malvinas será creíble solo si logra superar la coyuntura electoral que él atribuye al impacto del partido con Inglaterra. La medida de esa política, planteó, no estará únicamente en los discursos: también deberá verse en la defensa del empleo industrial, el arraigo de la población, la infraestructura estratégica y el control institucional sobre cualquier presencia militar extranjera en Tierra del Fuego.

Finalmente, volvió a cuestionar la subasta de tierras nacionales tanto en Río Grande como en Ushuaia al mejor postor, ya que la gestión Milei las declaró innecesarias. El mandatario riograndense habló de un doble discurso: enarbolar la defensa de la soberanía en el Atlántico Sur mientras se ponen a la venta terrenos estratégicos sin restricciones, sin control del destino final que tendrán y sin coordinación con el Gobierno provincial ni con los municipios.

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