Río Gallegos: la versión que recibió la familia del hombre que murió en la Séptima y que apunta a la propia policía
Familiares de detenidos en la Séptima contaron lo que habrían escuchado puertas adentro el día que Claros Ferrel Gilmar se descompensó: gritos, golpes y una reacción que nadie en la fuerza explica. La familia exige que la Justicia lo investigue.
La muerte de Claros Ferrel Gilmar, el ciudadano boliviano que falleció el viernes por la noche en Río Gallegos en circunstancias que la Justicia todavía intenta esclarecer, sumó este jueves un nuevo capítulo: sus familiares volvieron a plantarse frente al Juzgado de Instrucción N° 3 para reclamar respuestas, exigir justicia y pedir los resultados de las pericias que permitan reconstruir qué pasó.
En diálogo con el móvil de exteriores de LU12 AM680, Marcelina Escobar —expareja de Gilmar y madre de su hijo de 12 años— y René, hermano de la víctima, hablaron entre lágrimas y apuntaron contra varios puntos de la investigación: la falta de información sobre la autopsia, los cambios en las indicaciones sobre qué hacer con el cuerpo y las versiones que circularon en un primer momento sobre un presunto episodio de violencia de género.
La familia sostiene que Gilmar no era el hombre violento que, según denuncian, algunas versiones públicas quisieron mostrar. Y sumaron otra preocupación: testimonios que llegaron a sus oídos sobre presuntos golpes y maltratos dentro de la Comisaría Séptima, la dependencia a la que el hombre habría sido trasladado antes de morir.
Por ahora, todo eso forma parte de los relatos de los familiares y deberá contrastarse con las pruebas que reúna la Justicia. La causa sigue abierta y la autopsia aparece como la diligencia clave para determinar las circunstancias y la causa del fallecimiento.
“Estoy mal, destruida”
Escobar mantuvo una relación de 15 años con Gilmar y con él tuvo un hijo que hoy tiene 12. Aunque se separaron en enero de 2024, aseguró que el vínculo familiar siguió, sobre todo por la presencia de su expareja en la vida del nene.
Consultada sobre cómo atraviesa el momento, no ocultó la angustia: “Y mal, destruida. Es el papá de mi hijo. Nosotros convivimos 15 años con él. Tenemos un hijo en común de 12 años”.
También le preguntaron si había sufrido episodios de violencia durante esos 15 años de convivencia. Fue categórica sobre su experiencia personal: “No tuve ningún problema de eso. Él fue una persona buena, un buen padre. Tuvimos discusiones como cualquier pareja que puede discutir, no todo es una felicidad en una pareja y tenemos nuestras cosas, pero pelea, no”.
Ante la repregunta sobre si se trataba de discusiones habituales que nunca llegaron a episodios de violencia, insistió: “Como cualquier pareja tuvimos discusiones”.
Cómo fue el hecho
Uno de los ejes de la entrevista fue el episodio que habría motivado la intervención policial en el domicilio donde Gilmar estaba con Pamela, su pareja al momento de los hechos.
Según la versión que trascendió, cuando los efectivos llegaron al lugar la mujer habría presentado una lesión en la zona inferior del labio. La familia de Gilmar, en cambio, sostiene que lo ocurrido habría sido consecuencia de un forcejeo durante una discusión por un teléfono celular y no de una agresión intencional.
“Ella me comentó. Tenían una discusión como cualquier pareja. Igual dijo ella que había un forcejeo con un celular, hicieron un forcejeo y ahí se golpeó Pamela, la boca, le salió supuestamente sangre de la encía. Solamente fue eso. Ella dijo que nunca le pegó”, manifestó.
Otro punto que salió durante la charla fue la intervención de un menor que, según la reconstrucción que expuso el periodista, habría cruzado hacia un gimnasio municipal para pedir ayuda ante una situación que lo asustó.
Escobar señaló que el nene se habría alarmado por una discusión en la que se levantó la voz y que, ante eso, salió a buscar auxilio: “El niño se asustó, al ver cómo estaban discutiendo. Se ve que había griterío entre ellos, se levantaban la voz. El niño salió y fue al gimnasio a pedir auxilio, a decir que el padrastro le estaba golpeando. Pero no fue así, dice. Sí, se ve que no había peleas, por eso el nene se fue y fue a pedir ayuda”.
La mujer volvió a poner en duda que Gilmar hubiera golpeado a Pamela y sostuvo que, a su entender, no había signos físicos que respaldaran esa hipótesis: “Porque si hubiese pegado Gilmar Claros a su pareja actual y tendría moretones, algún golpe tendría la pareja actual, no tiene nada ella”.
Los últimos meses de contacto con su hijo
Escobar reconoció que no conoce en detalle cómo era la convivencia entre Gilmar y Pamela. Explicó que se separó de él en enero de 2024 y que, en los últimos meses, el contacto entre Gilmar y su hijo se había reducido.
“Desconozco cuál fue su relación con ella. Yo de que me separé en 2024, en enero me separé y desconozco cómo vivían ellos, pero él siempre estuvo presente en la vida de su hijo, buen padre”, sostuvo.
Y agregó: “Estos últimos dos meses nos habíamos alejado por el tema de capaz ella no le dejaba, no sé, pero perdimos el contacto con él”.
Así, dejó en claro que su conocimiento sobre la relación de Gilmar con su última pareja era limitado, aunque remarcó que, desde su perspectiva, el hombre mantuvo un vínculo fuerte con su hijo durante buena parte de su vida.
La entrega del cuerpo: indicaciones que cambiaron
Además de reclamar avances en la causa, los familiares manifestaron su desconcierto por las indicaciones que recibieron sobre la entrega del cuerpo y las alternativas para darle sepultura.
Según relataron Escobar y René, en una conversación anterior con el juez les habrían dicho que podían decidir qué hacer con los restos, incluida la posibilidad de cremarlos o trasladarlos a Bolivia. Sin embargo, este jueves recibieron una indicación distinta: el cuerpo debía permanecer en un nicho mientras continúe la investigación.
Escobar explicó que, al presentarse en el juzgado, les habían comunicado que podrían recibir el cuerpo ese mismo día y elegir entre enterrarlo, cremarlo o repatriarlo. Pero después les informaron que la cremación no estaba autorizada. “Pero ahora nos dijeron que no, que el cuerpo no se puede quemar, que tiene que quedarse en un nicho acá”, afirmó.
La situación generó incertidumbre entre los familiares, que buscan una explicación sobre los motivos del cambio. La posibilidad de cremar los restos, además, se relaciona directamente con la necesidad de preservar cualquier evidencia que pueda resultar relevante para la investigación.
La familia indicó que esperaba reunirse con su abogado, el doctor Jorge Trevotich, para pedir nuevas precisiones ante las autoridades judiciales. También manifestó su intención de dialogar con el juez a cargo de la causa y obtener una explicación clara sobre las condiciones de entrega del cuerpo.
“No tenemos recursos, eso está en agenda, sí. Pero ahora pedimos para otra entrevista con el ministro. Ayer nos dijo otra cosa y ahora nos dicen otra cosa”, señaló Escobar.
El pedido del hermano
René confirmó que la familia recibió indicaciones diferentes en el transcurso de las últimas jornadas: “Preguntamos por la entrega del cuerpo, el encargado nos aseguró que que sí nos van a entregar el cuerpo, pero, ayer habíamos hablado con el juez, habíamos solicitado hablar y hablamos. El juez nos dijo que podíamos hacer lo que queramos con el cuerpo, podíamos cremarlo si queríamos o llevárnoslo. Y ahora él sale y nos dice que no, que tenemos que ponerle un nicho, esperar más información porque van a seguir investigando. Eso es hasta ahora es lo que tenemos”.
Consultado sobre los motivos de esa modificación, respondió que la familia tampoco había recibido una explicación concreta: “Eso es lo que queremos saber nosotros. Igual ahí solicitamos hablar con el juez”.
La posible repatriación a Bolivia
Trasladar los restos de Gilmar a Bolivia es otro de los temas centrales para sus familiares. Allí están sus padres y otros integrantes de la familia que, según Escobar, están profundamente afectados y esperan poder despedirlo.
La mujer explicó que la intención inicial era llevarlo a su país de origen, aunque reconoció que los gastos de traslado son un obstáculo importante: “Si nosotros recaudamos plata para llevárnoslo a nuestro país natal, sí, nos lo vamos a mandar allá porque allá están esperando. Hay está su madre que está mal, sus padres, sus hermanos, toda la familia está destruida. Acá también nosotros estamos lo mismo”.
René contó que, en un primer momento, la familia había evaluado la cremación como alternativa para trasladar las cenizas. Ante las nuevas indicaciones, ahora intentan determinar si es posible llevar el cuerpo completo a Bolivia: “En primer lugar, habíamos optado por cremarlo y llevarme yo las cenizas de mi hermano, pero claro, ahora estamos tratando de ver si es que nos lo podemos llegar a llevar, si está posibilidad. Claro, son gastos muy altos que tal vez no contamos con el efectivo suficiente”.
El hombre también destacó la ayuda que empezaron a recibir de otros integrantes de la colectividad boliviana, tanto en Río Gallegos como en distintos puntos del país: “La comunidad de compatriotas que tenemos acá y casi en todo el país nos están dando una mano, esperando llegar a algún monto muy significativo. Si llegamos a un monto bueno, vamos a tratar de repatriarlo, solicitando siempre al consulado boliviano que trate de ayudarnos con esa parte”.
La denuncia de los presuntos apremios
Uno de los puntos más delicados de la entrevista surgió cuando el periodista consultó a Escobar sobre información que habría llegado a la familia desde el entorno de personas alojadas en la Comisaría Séptima.
De acuerdo con lo planteado, allegados de algunos detenidos habrían transmitido versiones sobre presuntos golpes y maltratos que Gilmar habría sufrido dentro de la dependencia policial.
Escobar afirmó que recibió esos comentarios a través de familiares de personas detenidas, aunque evitó identificarlas: “Familiares de detenidos dijeron que Gilmar Claros llegó ahí adentro y lo golpearon, le maltrataron, le agarraron a piñas, dice. Escucharon, había mucho griterío”.
La mujer agregó que, según esos testimonios indirectos, después de que Gilmar se descompensara se habría producido un movimiento inusual dentro de la dependencia: “Cuando se descompensó Gilmar Claros, los policías empezaron a gritar, a llorar. Hicieron un movimiento raro ahí”.
La familia reclama que esas versiones sean investigadas y que se determine si existió alguna responsabilidad en el trato que recibió Gilmar antes de su fallecimiento.
La hora de la descompensación y las dudas sobre cuándo se informó la muerte
La cronología de las comunicaciones también generó interrogantes. En un primer momento, la Policía habría contactado a Pamela alrededor de las dos de la madrugada para informarle que Gilmar se había descompensado. Sin embargo, Escobar corrigió esa versión y aseguró que, de acuerdo con lo que ella sabía, la llamada tuvo otro motivo.
“No fue así. A las dos de la mañana, cerca de las dos de la mañana, le llamaron a ella para que vaya a hacer la denuncia de violencia de género”, sostuvo. Según su relato, Pamela habría rechazado hacer la denuncia porque no consideraba que Gilmar la hubiera golpeado: “Y ella dijo que ella no iba a hacer la denuncia porque él no le pegó a ella, porque no tenía ningún piña, ninguna cosa”.
Escobar manifestó que tampoco encontraba una explicación para la secuencia: “Eso es raro porque no sé qué quisieron hacer. Al momento que falleció Gilmar Claros, tendrían que haberle avisado a la pareja”.
Consultada sobre el horario en que, según su conocimiento, Gilmar habría sido trasladado, respondió: “Y a las diez, dicen que se lo llevaron (al hospital). A las once ya estaba el cuerpo muerto en el hospital. A mí me informaron, yo tengo un montón de conocidos en el hospital”.
Durante la conversación se mencionó, además, que Pamela habría recibido la comunicación sobre la muerte alrededor de las tres de la madrugada. Escobar ratificó ese horario y agregó que ella misma se enteró varias horas después: “A las tres de la mañana. Y yo me entero a las ocho y cuarto, la Pamela me llama: ‘Marcelina, falleció Gilmar’”.
La mujer explicó que, durante los primeros días, no sabía cómo intervenir porque ya no era la pareja de Gilmar. Más tarde comprendió que podía actuar en representación de su hijo y reclamar por el esclarecimiento de la muerte de su padre.
“Yo por mi hijo voy a hacer hasta el último, voy a seguir peleando. Yo no voy a dejar que esto quede impune, que se haga justicia. Solamente eso pido”, concluyó sobre ese punto.
El hermano sobre los resultados de la autopsia
René también expresó su malestar por la falta de información que, según indicó, recibió la familia en las últimas jornadas.
Uno de los reclamos principales está relacionado con los resultados preliminares de la autopsia. De acuerdo con su testimonio, el juez les había indicado que los informes serían remitidos directamente al abogado que representa a la familia, pero esa documentación todavía no había llegado cuando se realizó la entrevista.
“Como hablamos ayer (por el miércoles) con el juez, el juez nos había dicho que los informes directamente los iba a enviar, los informes preliminares los iba a enviar al abogado que tenemos nosotros. Y ayer nos contactamos con el abogado por la tarde y nos dijo que no le enviaron ningún informe, nada”, explicó.
René sostuvo que esa falta de información motivó una nueva presentación ante el juzgado para conocer el estado de las pericias y pedir explicaciones sobre los plazos: “Así que por eso volvimos a venir hoy más temprano para saber qué es lo que pasa y por qué no hay ningún informe preliminar, sobre todo eso”.
El hombre señaló que el abogado Trevotich les había recomendado esperar el informe definitivo, pero que tampoco contaba con los resultados preliminares que esperaba recibir.
“No voy a dejar que esto quede impune”
Antes de terminar la entrevista, Escobar agradeció el acompañamiento recibido y volvió a remarcar que su decisión de hablar públicamente responde a la necesidad de defender los derechos de su hijo: “Yo por mi hijo voy a hacer hasta el último, voy a seguir peleando. Yo no voy a dejar que esto quede impune, que se haga justicia. Solamente eso pido”.
Su mensaje estuvo acompañado por el agradecimiento a quienes se acercaron a brindar apoyo a la familia, en especial a integrantes de la colectividad boliviana que viven en Río Gallegos: “Muchas gracias a toda la gente de acá, de la colectividad boliviana, que nos están apoyando”, reiteró.
También pidió disculpas por la exposición pública de su dolor, aunque dejó en claro que considera necesario expresarse para reclamar respuestas. La familia confirmó que continuará esperando las respuestas del juzgado, acompañada por su abogado, y que buscará avanzar tanto en el esclarecimiento de la muerte como en las gestiones para despedir a Gilmar en Bolivia.