Río Gallegos despidió a José y Leo con una iglesia repleta y un mensaje que tocó a todos
Río Gallegos volvió a reunirse en torno a una familia que atraviesa un dolor enorme. La iglesia quedó colmada y el obispo dejó un mensaje que muchos se llevaron a casa, pero lo que dijo sobre la santidad y el consuelo todavía resuena entre los vecinos.
La comunidad de Río Gallegos volvió a mostrar su costado más solidario. Este domingo 1 de noviembre, en pleno Día de Todos los Santos, la Parroquia San Benito abrió sus puertas para una misa en memoria de José y Leo, los dos hermanitos que fallecieron tras el episodio registrado el domingo 25 de octubre en la zona de Palermo Aike.
El templo quedó chico. Padres, docentes y compañeros de la Escuela Primaria Provincial N° 91, profesores y alumnos del Club Talleres, integrantes del Grupo Scout Padre Juan del barrio San Benito y vecinos se acercaron para acompañar a la familia Virreira en un encuentro que cruzó a personas de distintos ámbitos que compartieron parte de su vida con los pequeños.
Una ceremonia que unió a toda la comunidad
La Eucaristía arrancó a las 11:30 y estuvo presidida por el obispo de la Diócesis de Río Gallegos, Monseñor Ignacio Damián Medina. A lo largo de la celebración se rezó por los niños, por sus padres y seres queridos, por la comunidad educativa y por los amigos, además de todas las personas que participaron de las tareas de búsqueda y rescate.
La convocatoria se había difundido días antes desde la propia parroquia, que extendió la invitación a familiares, amigos, compañeros de escuela, integrantes del Club Talleres y vecinos. También alcanzó a quienes formaron parte del operativo de búsqueda que se extendió durante cinco días en Palermo Aike.
“Nos unimos en la oración por la familia, amigos, compañeros, vecinos y por todo el personal de rescate”, habían expresado desde la parroquia al anunciar la misa.
En la introducción de la ceremonia se recordó especialmente a la familia, a la comunidad de la Escuela 91 Papa Francisco, al taller y a los amigos de José y Leo. “Ellos, que descansan en la paz de Jesús, nos den la fuerza para acompañarnos unos a otros en este tiempo”, señalaron al comienzo.
El mensaje del obispo en el Día de Todos los Santos
La celebración se enmarcó en la solemnidad de Todos los Santos, la fecha en que la Iglesia católica recuerda a quienes hicieron de su vida un camino hacia Dios. Al iniciar su homilía, Medina explicó el sentido de la jornada: “Hoy la Iglesia celebra a todos los santos. La multitud de hombres y mujeres que hicieron de su vida un camino hacia Dios”.
Su reflexión se centró en las Bienaventuranzas, el pasaje del Evangelio según San Mateo que plantea un camino de vida basado en la humildad, la justicia, la misericordia y la paz. “Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los afligidos porque serán consolados. Felices los pacientes porque recibirán la tierra en herencia”, recordó el obispo, retomando las palabras de Jesús.
A partir de esas enseñanzas, habló de la necesidad de reconocer lo que atraviesan los demás y de construir vínculos basados en la comprensión. En ese marco, conectó el mensaje de la jornada con el dolor de la familia de los hermanitos y de quienes los rodean.
“Pedimos el consuelo, no solamente para la familia de José y Leo, sino también para la comunidad. Para todos”, expresó.
Qué significa ser santo en la vida cotidiana
Otro de los ejes de la homilía fue el sentido de la santidad en lo diario. Medina aclaró que no se trata de una condición alejada de la realidad de las personas, sino de una forma de vivir la fe a través de los vínculos y las acciones de cada día.
“La santidad es ser profundamente hombre”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que seguir las enseñanzas de Jesús implica compartir las alegrías y los sufrimientos de los demás, acompañar a quienes necesitan ayuda y ofrecer palabras de esperanza. “Esto significa saber reír con los que se ríen, saber llorar con los que lloran, poder llevar la palabra de esperanza a aquel que lo necesita”, señaló.
Para graficar esa idea mencionó a Carlo Acutis, el joven italiano canonizado por la Iglesia católica, y recordó una imagen en la que aparece con ropa cotidiana, una mochila, un teléfono celular y un rosario. “No es alguien que vive en Marte, sino alguien que vivió en la Tierra, pero con los ojos puestos en el cielo”, expresó.
El obispo también se refirió a la importancia de trabajar por la paz en una sociedad atravesada por diferencias y conflictos. “Felices los que trabajan por la paz”, retomó del Evangelio, y señaló que construirla es una tarea de todos. “Encontrar paz en un hermano, encontrar paz en un lugar, es algo en lo que tenemos que crecer y madurar”, manifestó.
Además, llamó a practicar la misericordia en el trato cotidiano y advirtió sobre las distintas formas de violencia que pueden aparecer en los juicios y las apreciaciones sobre los demás.
Las oraciones por José y Leo
Durante la celebración se realizó también una oración por los difuntos. Se leyó una extensa lista de nombres de personas fallecidas y familias recordadas por la comunidad, en una jornada dedicada a la memoria y la fe.
Las intenciones incluyeron pedidos por la Iglesia Universal, el papa León XIV, los enfermos, las personas desocupadas y quienes atraviesan situaciones de tristeza y angustia. También se rezó por la comunidad, para que pueda trabajar por la justicia, la paz y la misericordia, siguiendo el ejemplo de los santos.
Uno de los momentos más sentidos llegó durante la plegaria eucarística, cuando el obispo volvió a mencionar expresamente a los dos hermanitos. “Recuerda, Señor, a tus hijos José y Leo, a quienes has llamado de este mundo a tu presencia. Concédeles que, así como han compartido la muerte de Jesucristo, compartan también con él la gloria de la resurrección”, expresó.
La misa continuó con la consagración del pan y el vino, la oración del Padre Nuestro y el saludo de paz entre los presentes.
