Río Gallegos bajo agua: la verdadera razón detrás de las inundaciones que nadie contó

¿Sabías que las bombas de cloacas no están diseñadas para el agua de lluvia? La explicación que desnuda el verdadero problema de las inundaciones en Río Gallegos.

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Río Gallegos bajo agua: la verdadera razón detrás de las inundaciones que nadie contó
Río Gallegos bajo agua: la verdadera razón detrás de las inundaciones que nadie contó

Mientras los vecinos veían cómo el agua avanzaba sin control, desde Servicios Públicos salieron a aclarar el verdadero origen del caos. No fue una falla eléctrica ni una bomba rota: la ciudad no tiene dónde drenar la lluvia ni el deshielo.

La postal se repite cada invierno en Río Gallegos: calles anegadas, barrios convertidos en lagunas y familias que miran con angustia cómo el agua se acerca a sus casas. Pero esta vez, el debate escaló hasta enfrentar a la Provincia y el Municipio.

¿Falla eléctrica o problema estructural?

Tras las últimas inundaciones, muchos apuntaron a un desperfecto en una estación de bombeo de Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE). Sin embargo, el presidente del organismo, Matías Cortijo, fue contundente: “Hubo un corte de energía chiquito en un transformador, se llamó la guardia, fueron, lo arreglaron y en media hora estaban andando”. El desperfecto apenas afectó una bomba cloacal por 30 o 60 minutos, insuficiente para provocar el desastre.

Para Cortijo, el foco está mal puesto. El verdadero problema es que Río Gallegos carece de un sistema de desagües pluviales acorde a su crecimiento. “Las bombas de cloacas no son para desalojar pluviales. El problema de fondo es que Río Gallegos no tiene una red de pluviales”, sentenció.

El detalle técnico que lo explica todo

Las estaciones de bombeo cloacal fueron diseñadas para transportar líquidos domiciliarios, no el agua de lluvia o nieve. Pero ante la falta de conductos pluviales, esos volúmenes terminan ingresando al sistema cloacal. Según Cortijo, el caudal se multiplica hasta 20 veces: “Cuando ocurren estas cosas, el caudal que viene es 10, 20 veces más que lo normal”. Esa sobrecarga satura instalaciones que nunca fueron pensadas para semejante demanda.

A esto se suma la arena y tierra que se arroja en invierno para evitar accidentes por hielo. Ese material es arrastrado por el agua hacia las cloacas y daña las bombas. “Donde se mete arena, tierra, me revienta las bombas. Nuestra gente ayer estuvo todo el día sacando tierra y arena del sistema cloacal”, denunció Cortijo.

Riesgo sanitario: no es solo agua sucia

El funcionario alertó que el colapso cloacal genera un peligro mayor: cuando el sistema rebalsa, el agua que inunda las calles ya no es solo pluvial, sino que está contaminada. “Cuando vos hacés desbordar el sistema cloacal ya lo que desborda es agua contaminada”, advirtió. Un riesgo sanitario que se agrava en barrios donde el agua permanece días.

La solución, según Cortijo, requiere inversiones estructurales para separar definitivamente los sistemas cloacales y pluviales. Mientras tanto, las cuadrillas trabajan sin descanso retirando sedimentos y reparando equipos.

El presidente de SPSE dejó una reflexión final con tono político: “Me sorprende que lo que pasó ayer sorprenda, pasa siempre”. Las inundaciones no son un hecho aislado, sino un problema histórico que vuelve cada invierno con las nevadas y el deshielo.

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