Río Cuarto esperó 50 años: el hueso de un pie izquierdo confirmó quién era Mónica Protti
Durante 50 años la familia solo tuvo preguntas. La respuesta llegó desde un lugar impensado: un pequeño hueso del pie izquierdo que la ciencia forense logró cruzar con el ADN y que cambió todo para los Protti.
Pasaron cinco décadas desde que la familia perdió el rastro de Mónica Protti. Ahora, un fragmento óseo permitió ponerle nombre y apellido a lo que hasta hace poco era solo una ausencia: la Justicia federal confirmó que los restos hallados en Loma del Torito pertenecen a la primera riocuartense identificada en el marco de los trabajos forenses en esa zona.
El anuncio lo hizo el juez federal Hugo Vaca Narvaja, quien informó que se recuperaron restos de ocho personas en ese sector. Con esta identificación, ya son 38 los desaparecidos identificados desde que las tareas comenzaron en septiembre del año pasado.
Quién era Mónica
Nació en Río Cuarto el 1 de agosto de 1952. Hizo la primaria en la escuela Manuel Belgrano y el secundario en la Escuela Normal Justo José de Urquiza, donde se recibió de maestra normal nacional. En 1970 se mudó a Córdoba para estudiar medicina en la Universidad Nacional, y la familia entera se trasladó con ella a la capital provincial.
Tenía 24 años, cursaba quinto año y hacía prácticas de cirugía en el Hospital de Clínicas cuando fue secuestrada junto a su esposo, Enrique Guillén, en 1976. Según los datos que la familia fue reconstruyendo, ambos pasaron por La Perla.
“Su marido era un dirigente de la Juventud Comunista y probablemente esa haya sido la razón por la que los secuestraron. Estuvieron, según la información que fuimos recabando en La Perla, por el lapso de 45 días torturados y luego de ese momento fueron trasladados para ser fusilados, pero nunca habíamos tenido más noticias de su cuerpo hasta ahora”, relató Susana Protti, hermana de Mónica, en diálogo con Puntal.
“Su legado sigue presente”
Susana reconstruyó la trayectoria de Mónica con precisión: los años de escuela, el viaje a Córdoba, la vocación médica interrumpida. Y puso el acento en lo que la familia eligió sostener durante medio siglo.
“Para nuestra familia, durante estos 50 años, ha sido importante, a la par de buscar justicia y verdad, mantener en la memoria la vida de ella, porque esa vida que antecedió a esa muerte injusta es para nosotros un tesoro que queremos legar a nuestra descendencia. Esa ha sido una muerte injusta que fue demostrada con el reconocimiento de su ADN en un pedacito de ella, que es un hueso de su pie izquierdo”, sostuvo.
Y agregó: “Su legado sigue presente y hay que difundirlo a nuestros descendientes”.
Yanina German, hija de Susana y sobrina de Mónica, también habló con el diario: “La noticia es muy fuerte y movilizadora y también alivia. Es importante tener la comprobación de algo que quisieron borrar”.
Los otros nombres
Junto a Mónica Protti fueron identificados Néstor Albino Acosta Ludueña, Pascual Delfín Ludueña, Claudio Norberto Nardini, Cecilia Alicia Pessina de Ávila, Mercedes del Valle Ramírez, María Luisa Salto y Juan Carlos Soulier. Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderea ya había sido identificado con anterioridad.
Las tareas están a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que integra el geólogo riocuartense Guillermo Sagripanti.