Revisó su celular, encontró un mensaje y el gendarme argentino desapareció por 448 días
Un mensaje en WhatsApp, una foto y un gendarme argentino desapareció por más de un año. ¿Qué encontraron en su celular que desató la furia del chavismo? La historia que nadie contó.
Nahuel Gallo cruzó la frontera entre Colombia y Venezuela el 8 de diciembre de 2024 con la ilusión de visitar a su familia. Horas después, estaba esposado de pies y manos, golpeado y aislado del mundo. Lo que parecía un trámite migratorio se convirtió en una pesadilla que duró 448 días, y que ahora él mismo relata por primera vez en una entrevista exclusiva con TN Internacional que se emitirá este sábado a las 14:00.
La trampa comenzó con una búsqueda en WhatsApp
Gallo llegó a Migraciones de Venezuela alrededor de las 8 de la mañana del 8 de diciembre. Allí, un agente de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) lo entrevistó antes de sellarle el pasaporte. “Cuando vino el agente a entrevistarme, yo no sabía quién era. No sabía si era el SEBIN, la Policía, no entendía la diferencia entre una fuerza y la otra. Estaban de civil. Tenían arma, pero no tenían placa identificatoria”, relató.
El gendarme mostró toda la documentación reglamentaria para ingresar, pero el agente se interesó por su celular. “Tenía dólares en efectivo, pero no le dio mucha importancia. Lo que le importaba era ver mi celular”, agregó. Gallo no tenía fotos uniformado, pero el agente no se detuvo en las imágenes. “Entró a WhatsApp. Le pregunté qué hacía y me dijo que quería ver si hablaba mal de su presidente. Puso ‘Chávez’, no salió nada. Puso ‘Maduro’ y ese fue el detonante”.
En ese chat con su esposa, María Alexandra Gómez, había una conversación donde hablaban de la realidad del país. “Me dijo que yo hablaba mal de su presidente, que quién era yo para decir eso. Le dije que era una conversación vieja, que no tenía nada que ver, que era una conversación privada con mi mujer”.
“Me esposaron los pies, me esposaron las manos”
En esa primera instancia, Gallo no reveló que era integrante de la Gendarmería Nacional. “Dije que era aduanero, que trabajaba en la Aduana en el área de Seguridad. Nunca dije que era gendarme”. Pero el agente revisó con más profundidad el celular y encontró una foto que lo delataba. “Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos. Y también se enojaron porque les había mentido, porque no era aduanero sino personal de una fuerza”.
Su delito, aparentemente, fue enviar un mensaje en el que mencionó a Maduro. “Acá en Venezuela nadie habla mal del presidente porque si no la pasa mal”, le dijeron. Antes de ese momento, ya lo habían golpeado. “Estaban enojados por lo de Maduro. Entonces me taparon la cabeza por primera vez. Yo decía, ¿por qué me tapan la cabeza?”
448 días de cautiverio y el peor momento
Los 448 días de cautiverio tuvieron momentos oscuros, pero el más terrible fue el instante en el que lo detuvieron. “Para mí lo peor es diciembre. No saber qué iba a pasar conmigo, no saber de María, de mi bebé. Los golpes que te pegan por ser gendarme o por ser argentino. Estar 24 horas los siete días en la celda… uno piensa muchas cosas”, aseguró. Y luego, confesó: “Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado”.
